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Libro "Soldado de la CIA" (Robert Baer)
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SYRIANA


Dirección: Stephen Gaghan.
País:
USA.
Año: 2005.
Duración: 126 min.
Género: Drama, thriller.
Interpretación: George Clooney (Bob Barnes), Matt Damon (Bryan Woodman), Jeffrey Wright (Bennett Holiday), Chris Cooper (Jimmy Pope), William Hurt (Stan Goff), Mazhar Munir (Wasim), Tim Blake Nelson (Danny Dalton), Amanda Peet (Julie Woodman), Christopher Plummer (Dean Whiting), Alexander Siddig (Príncipe Nasir).
Guión: Stephen Gaghan; basado en el libro "See no evil" de Robert Baer.
Producción: Jennifer Fox, Michael Nozik y Georgia Kacandes.
Producción ejecutiva: George Clooney, Steven Soderbergh, Ben Cosgrove y Jeff Skoll.
Música: Alexandre Desplat.
Fotografía:
Robert Elswit.
Montaje: Tim Squyres.
Diseño de producción: Dan Weil.
Vestuario: Louise Frogley.
Estreno en USA: 23 Noviembre 2005.
Estreno en España: 3 Marzo 2006.

CÓMO SE HIZO "SYRIANA"
Notas de producción © 2005 Warner Sogefilms

2. Reparto internacional

  Con más de 70 personajes con diálogo, los realizadores seleccionaron brillantes actores de más de doce localidades de todo el mundo, incluyendo Los Ángeles, Nueva York, Londres, El Cairo, Bahrein, Dubai, Kuwait y Damasco. El fabuloso guión de Gaghan atrajo a un elenco de actores excepcionales que anhelaban unirse al gran equipo de Syriana. Actores consagrados y ganadores del Oscar de la talla de Chris Cooper o William Hurt estaban deseando unirse al elenco. “Gaghan es un escritor tan excelente que cuando enviamos el guión a los actores, todos querían participar en la película —comenta Clooney—. Y eso no sucede muy a menudo. Nos dirigimos a actores acostumbrados a ser protagonistas: «Miren, no es un papel muy largo». Y nos respondían: «No me importa. Quiero formar parte del proyecto». Se trata de una pieza de conjunto. La estrella de la película es el fabuloso guión que escribió Gaghan”.

 

  Por su parte, Gaghan considera que las actuaciones de los actores jugaron un papel decisivo a la hora de llevar su guión a la pantalla de manera tan estelar. “Cuando uno cuenta con actores de este calibre, sus interpretaciones aportan mucho al guión —comenta—. Y eso es lo que ocurrió con todo el reparto durante el rodaje”.

  Clooney interpreta al veterano agente de la CIA, Bob Barnes, que dedicó su carrera a trabajar en el Oriente Medio durante la década de los ochenta. Bob es uno de los pocos agentes capaces de infiltrarse a ese nivel en el Oriente Medio.

  “Uno de los aspectos más llamativos de la historia de Bob consiste en la deconstrucción sistemática de la CIA y los efectos ésta que conlleva —explica Clooney—. Ya no quedan muchos agentes que hablen árabe en el Oriente Medio, lo que constituye un grave peligro. La idea principal es que ya se acabó la Guerra Fría y no necesitamos más vigilancia, ni más botas sobre el terreno. Lo mismo es aplicable a los agentes de la CIA. Por eso Bob es atrapado en lo que es básicamente una reducción de personal”.

  Bob siempre ha antepuesto su carrera a su familia, no sólo a causa de su entrega y la convicción del valor de su trabajo, sino también por necesidad. “Los agentes de la CIA mienten a todo el mundo durante toda su carrera —apunta Gaghan—. Mienten a sus familias, a sus hijos, a sus esposas, a sus amigos. Mienten por donde quiera que vayan”. Por esta razón, Bob vive separado de su mujer y mantiene una relación difícil con su hijo. Robby está molesto con la vida que su padre le hace llevar, trasladándose constantemente de un lugar a otro y comenzando una nueva vida en cada nuevo destino de su padre. Ahora que Robby está a punto de entrar en la universidad, Bob teme perder a su hijo para siempre.

  Sin embargo, no importa todo lo que Bob se haya sacrificado, la dedicación a su trabajo y su profundo conocimiento de la región. Nada importa, si no está dispuesto a seguir las reglas del juego que dicta Washington: decirle a la gente poderosa lo que quiere oír, aún cuando la verdad diste de lo que haya presenciado en los campos. Y cuando su honestidad se convierte en una carga, su gobierno no tiene ningún problema en abandonarle.

  “Bob es un personaje fascinante, porque es un auténtico creyente —asevera Clooney—. No es un cínico. Él cree que su trabajo es lo correcto, que con él ayuda a su país. Pero se desilusiona cuando ve que el cuerpo al que ha dedicado toda su vida le da la espalda”.

  Si bien Robert Baer sirvió como referente para crear el personaje de Bob Barnes, Clooney no basó su interpretación en él. En su lugar, se inspiró en un agente de la CIA, e hizo de él un personaje único que no guarda similitud con ningún modelo de la vida real.

  “Queríamos que fuese el personaje quien sirviese a la historia y no al contrario —aclara el actor—. Esto me concedió bastante libertad, ya que no tenía que ajustar mi interpretación a una persona concreta; tan sólo actuar conforme a los temas que planteaba la película. No tenía que preocuparme por mi parecido a una persona en particular, de modo que podía concentrarme más en reaccionar de manera natural a las cuestiones que iban surgiendo”.

  La apariencia de Clooney también contribuyó a definir su personaje. El actor engordó casi 14 kilos en 30 días y se dejó crecer una barba espesa, para dar mayor credibilidad a su interpretación de un agente maduro en la recta final de su carrera. “Los agentes de la CIA tienen la habilidad de pasar desapercibidos en cualquier parte —explica Gaghan—. Desaparecen dentro de un papel, al igual que un actor. Un agente de la CIA es alguien que puede entrar en un bar en Macao, o una mezquita en Riad, y nadie es capaz de reconocerle, porque pasa. Es exactamente lo contrario de lo que hacen las estrellas de cine; la gente los adora precisamente porque no pasan desapercibidas. George es un gran actor, pero a la vez es un tipo bastante glamoroso. Sin embargo, una vez que ganó peso, se dejó barba y se afeitó la zona de nacimiento del pelo, desapareció dentro de su personaje. Y caracterizado como este personaje tan poco glamoroso tenía una gran credibilidad”.

  “Fue muy interesante pasar totalmente desapercibido —afirma Clooney—. Ya lo había probado antes con varios disfraces pero no había funcionado. Se trata de coger unos 15 kilos, dejarse la barba y ya puedes ir olvidándote de conseguir mesa en cualquier restaurante de la ciudad”.

  Mientras Barnes se esfuerza inútilmente en contar a los poderosos de Washington verdades que ellos no quieren oír, el abogado de la empresa, Bennett Holiday impulsa su carrera al aceptar el prestigioso encargo de investigar una transacción comercial que podría resultar extremadamente lucrativa para muchas de las personas que están en el poder. Bennett, interpretado por el ganador del Globo de oro y el Emmy, Jeffrey Wright, es un prometedor abogado en un prestigioso bufete de abogados de Washington, propiedad del influyente y poderoso Dean Whiting, interpretado por el admirado actor Christopher Plummer. A Bennett le han encomendado la misión de investigar la fusión de los gigantes petroleros Connex y Killen, con el acuerdo tácito de que hará todo lo que esté a su alcance para que el trato llegue a buen término.

  “Bennett es consciente de lo que sucede hasta cierto punto —explica Wright, quien ya había llamado la atención del público con su fascinante interpretación en Basquiat—. No es distinto de muchas personas que intentan encajar en una determinada profesión o institución para formar parte de su maquinaria militar e industrial. Él es ambicioso y esta misión resulta trascendental para su carrera. Es un abogado que, supuestamente, investiga la fusión de dos compañías petroleras, pero que en realidad ha sido contratado por esas mismas compañías para protegerlas”.

  Cuando Bennett descubre cierta información comprometedora que podría pone en peligro la estabilidad de la fusión, empieza a comprender cómo funciona la industria, y cuál es el lugar que ocupa en la jerarquía realmente. “Lo que le ocurre a Bennett —explica Wright— es que se encuentra en una situación muy peligrosa, ya que se ve expuesto a las presiones a las que en un principio estaban expuestas las compañías. Debe encontrar la forma de salir, por lo que su trabajo ya no consistirá sólo en proteger a la compañía, sino en protegerse a sí mismo”.

  Wright observa ciertos paralelismos entre su personaje y el de Clooney. “En un momento de la historia tanto Bennett como Bob se dan cuenta de que trabajan para una máquina que sólo obedece a sus propios intereses, cuando ambos pensaban que eran piezas necesarias y respetadas en el engranaje de la misma. Creo que esa es la naturaleza del mundo en que se desarrolla esta historia: es un mundo turbio y poderoso, mucho más grande que los individuos que forman parte de él”.

  Pero el ascenso de Bennett resulta complicado, debido a la difícil relación que tiene con su padre, un alcohólico que acusa a su hijo de trabajar para la clase dirigente. A su vez, Bennett siempre culpó a su padre de ser un fracasado, aunque a medida que profundiza en la ambigüedad moral del mundo de la industria, comienza a dudar del derecho para juzgar a su padre de esa forma.

  “Creo que esta relación ilustra de manera maravillosa un conflicto cultural mayor en el que también se ve implicado Bennett —opina Wright—. Como abogado Bennett debe investigar, indagar en lugares oscuros, y como alguien que quiere ingresar en el sector privado de la industria del petróleo, va a descubrir partes de sí mismo y partes del mundo que habría preferido no descubrir nunca. Al emprender este viaje para desvelar la verdad sobre esta fusión, va enredándose simultáneamente en ese entramado de poderes”.

  Matt Damon, que ya trabajó con George Clooney en Ocean’s Eleven y Ocean’s Twelve, interpreta a Bryan Woodman, un prometedor analista de la industria del petróleo que ha logrado ascender en su empresa gracias a su constancia. Bryan vive en Ginebra con su mujer Julie y sus dos hijos. Para él supone un gran honor cuando le piden que represente a la empresa en una fiesta que celebra en su mansión el poderoso emir de un país de la costa del Golfo muy rico en petróleo Bryan acude con la esperanza de intercambiar algunas ideas con el Emir. Pero en lugar de obtener una audiencia con él, se ve forzado a resumir brevemente sus observaciones a dos de sus representantes.

  “En la fiesta que concede el emir, Bryan expone las mismas ideas que ese tipo oye diariamente a otras ocho compañías —añade Damon—. Bryan tiene otras ideas más radicales, que podría exponerle si tuviese el coraje o la voluntad necesaria para hacerlo. Pero tiene miedo de que lo expulsen de la mansión, y por eso no se atreve a hacerlo”.

  Pero en el transcurso de la fiesta, el hijo de Bryan muere en un trágico accidente. El doloroso acontecimiento sume al matrimonio en la confusión y arrastra la vida de Bryan por derroteros nuevos e inesperados. Después de un golpe tan duro, Bryan se refugia en su trabajo y va alejándose cada vez más de Julie, papel que interpreta Amanda Peet. “Al principio de la historia, Julie y Bryan están muy enamorados y, con sus dos pequeños, forman una hermosa familia —comenta la actriz—. Pero cuando nuestro hijo muere, Bryan quiere huir y arreglar las cosas desde el exterior. Se obsesiona con su carrera, y eso es lo que empieza a acabar con él. Creo que hay muchos matrimonios que no consiguen sobrevivir la muerte de un hijo. Probablemente la razón sea que uno de los dos quiere huir, y el simple hecho de estar en la misma habitación junto a su pareja, le trae a la memoria la pérdida del hijo”.

  Bryan sigue tratando de consumirse con su trabajo, ahogado en su pena, hasta que le invitan a hablar con el hijo del Emir, el príncipe Nasir. En un claro intento de disculparse por el papel desempeñado por su familia en la pérdida de su hijo, el príncipe le hace una atractiva oferta para trabajar con su compañía. Herido por las implicaciones del trato, Bryan se encara con el príncipe, reprendiéndole por la forma en que su familia real ha desperdiciado los increíbles recursos de la nación.

  “Tras la pérdida de su hijo, Bryan cae en una especie de nihilismo temerario —aclara Damon—. Llegado a este punto, está dispuesto a decirle lo que piensa en realidad, y contestarle: « ¡Al diablo!».

  Lo que Bryan apunta en tono mordaz a Nasir, es que al vender su petróleo tan barato a potencias como los Estados Unidos, Rusia y China —las cuales, a su vez, lo revenden a otras naciones—, están permitiendo que esos países extranjeros recojan los beneficios de un recurso natural que pertenece por legítimo derecho a los árabes. Este montaje beneficia a la familia real, que ha acaudalado todas sus riquezas a base de tratos con potencias extranjeras, privando al pueblo de Nasir de un capital que podría mejorar infinitamente la calidad de vida de sus gentes. Bryan sugiere a Nasir que su país refine y transporte su propio petróleo, de forma que ellos mismos puedan ponerle el precio. Así, al quitar el poder a las otras naciones, lograría reconstruir su país, y devolverlo a la posición de superpotencia que ocupó alguna vez. Sin embargo, Bryan duda que Nasir tenga algún interés en ayudar a su gente, cuando él mismo se beneficia del escenario actual que favorece a la elite del país.

  Pero el hijo del emir resulta ser una persona muy diferente del miembro decadente por el que Bryan le toma en un principio. Intrigado por las ideas de Bryan, Nasir comparte con él sus propias esperanzas para su gente. “Al principio Bryan tiene una mala opinión de Nasir —explica Damon—. Cree que sólo es otro miembro de la realeza más, que malgasta los recursos de su país y derrocha el dinero logrado en los tratos con países extranjeros para pagar su opulento estilo de vida. Pero al final comprende que el príncipe está muy por encima de lo que pensaba, y Bryan acaba por sentirse inspirado por él”.

  El visionario príncipe Nasir es interpretado por Alexander Siddig. “Nasir tiene muchas ideas que quiere poner en práctica —aclara el actor— como libertades para la mujer, libertad de prensa, y toda esa clase de ideas progresistas que podría convertir en realidad con su nuevo plan. Estos dos personajes se encuentran en este momento de sus vidas en que uno cataliza al otro”.

  Las ambiciones de Nasir se complican ante la presión externa que ejercen las corporaciones extranjeras, cuyos masivos beneficios dependen de la continuidad de las relaciones comerciales habituales. El emir está envejeciendo, y en poco tiempo tendrá que nombrar a su sucesor. Nasir ha trabajado junto a su padre durante años, con la esperanza de crear un país más fuerte y mejorar el nivel de vida de su pueblo cuando ocupe el trono. Pero el emir es vulnerable a los conflictos en el seno de la familia real, y cuando Nasir habla sobre sus planes de futuro para el pueblo, los intereses norteamericanos no tardan en intervenir y se apresuran a presionar a su padre para que nombre a su hermano menor Meshal, más complaciente y materialista, como su sucesor.

  “Meshal está dispuesto a ser una marioneta —explica Akbar Kurtha, que interpreta al joven príncipe—, y además está muy contento de representar ese papel. Su relación con su hermano Nasir no es muy cómoda. Mientras que Nasir es pro-reformista, Meshal preferiría gozar de un estilo de vida aún más excesivo del que ya lleva. Además está resentido, porque a Nasir le han preparado durante toda su vida para ser rey, mientras que a él siempre le han mantenido apartado de los asuntos sucesorios”.

  En cuanto leyó el guión, Alexander Siddig se empeñó en hacer el papel del príncipe Nasir. “No tengo ningún reparo en admitir que perseguí ese papel, porque Nasir es la voz del mundo árabe que ansiaba representar en este momento —declara el actor—. Se trata del sentido humanitario que tiene el personaje. Algunos líderes árabes contemporáneos hacen gala de un gran sentido humanitario, pero en Occidente, es algo que se echa de menos en estos días. Cuando era pequeño, tan sólo veía árabes en la pantalla en cosas como Simbad el marino, donde se encaraman al barco con un sable entre los dientes. Cuando tienes la oportunidad de hablar a través de un personaje como éste, que quiere emplear su poder para hacer el bien y lograr un progreso real, tienes la oportunidad de hacer ver al mundo occidental que existen hombres así en el mundo árabe. Ésa es la clase de contribución a un mayor diálogo que un actor no tiene la oportunidad de hacer muy a menudo”.

  Del mismo modo, Damon tenía gran interés en formar parte de un proyecto tan ambicioso. “Stephen me dio un montón de libros para que me documentara sobre la película, y los empleé para aprender todo lo que pude en poco tiempo —anota el actor—. Es un tema interesante y se emplaza en una parte del mundo fascinante. Mientras más sepa sobre el tema, como ser humano, en mejor posición estaré”.

  La trama final de la película sigue la trayectoria de Wasim, un joven paquistaní que, junto a su padre, trata en vano de ganarse la vida en los campos petrolíferos del país de Nasir, pero sólo encuentra pobreza, decepción y marginación a cada paso. Cuando son despedidos de sus respectivos trabajos en el campo, su situación se vuelve más desesperada.

  Su historia refleja la situación de miles de trabajadores paquistaníes, que abandonan sus hogares y familias para intentar encontrar trabajo en el Golfo. Cuando se topan con la escasez de trabajo, las condiciones infrahumanas, y las continuas luchas con los agentes de inmigración por permanecer en el país el tiempo suficiente para conseguir un empleo, los desilusionados jóvenes son arrastrados a las madrazas, o escuelas islámicas, muchas de las cuales tratan de adoctrinarles con una interpretación radical del Islam. Muchos de estos jóvenes terminan involucrándose en organizaciones terroristas, y, en última instancia, unos pocos son persuadidos para que sacrifiquen sus vidas como bombas humanas. Esta es la realidad en que Wasim se ve inmerso al llegar al Golfo.

  Cuando su amigo Farooq le presenta a un clérigo de una madraza cercana, Wasim siente por primera vez que tiene un lugar en este país extraño, y se siente cada vez más atraído por las enseñanzas radicales del clérigo. Farooq y él no tardarán en prepararse para un viaje letal del que no regresarán.

  El papel de Wasim está interpretado por Mazhar Munir, un joven actor que debuta en la gran pantalla con Syriana. Munir nació y se crió en Londres, y ha participado en varias series de la televisión británica, incluyendo la ganadora de varios premios Doctors. “Wasim no es distinto de cualquier otro adolescente —comenta Munir sobre su personaje—. Sin embargo, mientras que alguien de su edad debería preocuparse por la espinilla que le acaba de salir en la frente, él debe preocuparse por conseguir dinero para alimentar a su familia e intentar sobrevivir. Él sabe que la vida es mucho más que eso y quiere cosas mejores para él y su familia, pero cada vez que intenta hacer algo para mejorar su vida, fuerzas que escapan a su control se lo impiden”.

  Durante los días de rodaje en Dubai, Munir y el resto del equipo de producción pudieron ver de cerca las condiciones de vida de trabajadores inmigrantes como Wasim y su padre. “Fue espeluznante —recuerda el actor—. Había seis ó siete hombres y muchachos apelotonados en esos contenedores de carga, que habían convertido en casas provisionales sin luz, con 37 grados de calor y sistemas de ventilación inadecuados. Espero que cuando el público vea la clase de vida que llevan estas personas, entienda qué les arroja a tomar una decisión tan desesperada y que al menos intenten comprender, y no juzgar a Wasim. Me gustaría que esta película sirva para que la gente comience a comprender la manipulación que hay detrás de estos horribles actos”.

  “Desde mi punto de vista, la conexión emocional con el público se establece a través de estos dos jóvenes —opina George Clooney—. Es muy interesante ver como los dos personajes más simpáticos de la película son absorbidos por este grupo fundamentalista. Uno comienza a comprender como puede llegar a ocurrir algo así. No se trata en absoluto de excusarles. Sólo se pretende hacer ver que no debe categorizarse a la ligera. Son seres humanos y toman decisiones. Pueden equivocarse, pero podemos llegar a entender qué les conduce a tomar semejantes decisiones”.

  Para Munir, debutar en una película tan inteligente y compleja como Suriana resultó una experiencia muy enriquecedora. “Había que contar la historia de Wasim, y no creo que haya sido contada nunca de esta manera. Es la primera vez que puede observarse el proceso completo que lleva a una persona a verse involucrada en semejante terror. Resulta muy triste ver cómo esas mentes perversas reclutan y juegan a ser Dios con estos niños, utilizando la religión como justificación. Resultó conmovedor interpretar este papel, sabiendo que hay muchos muchachos que, al igual que Wasim, están sometidos a esta clase de manipulación. Estoy muy contento de que se haya hecho esta película. Y haber podido trabajar al lado de artistas como Stephen Gaghan ha sido una gozada”.

  Gaghan también está muy contento de haber trabajado con un elenco de actores tan brillantes. “Una de las cosas que más admiro de este reparto —agrega Gaghan—, es que cuando trabajas en una trama con alguno de ellos, quieres saber qué ocurre cuando sale de la habitación. Por ejemplo, ves a Christopher Plummer interpretando a ese súper-abogado, con su elegante traje de etiqueta en esa fiesta en Washington, y quieres saber quién figura en su lista de teléfonos, a quién llama. No puedo imaginarme a nadie que haya trabajado con Chris Cooper y no haya acabado pensando: «tengo que escribir una película para este personaje». Me viene a la cabeza la imagen de una escena que hace William Hurt con George Clooney en un teatro. La interpretaron 50 veces mejor de la forma en que yo me la había imaginado. Trabajar con este equipo ha sido una experiencia maravillosa”.

3. Rompiendo las barreras idiomáticas >>


Imágenes y notas de cómo se hizo "Syriana" - Copyright © 2005 Warner Bros. Pictures, Participant Productions, 4M y Section Eight. Distribuida en España por Warner Sogefilms. Todos los derechos reservados.

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