CRÍTICA
por
Pablo del Moral
En mi
crítica sobre la cinta "La
desaparición de Embry" comenté que, si bien
Stephen Gaghan era obviamente
un guionista muy ta-lentoso (como confirma su trabajo en "Traffic"),
su labor como di-rector dejaba mucho que desear. Pues ahora
resulta que, dos años después, Gaghan aprendió lo suficiente
(probablemente de Steven Soderbergh) como para entregarnos
"Syriana", una cinta fascinante por su contenido, relevante por
su mensaje y emocionante por su estructura.
Temo escribir una sinopsis, ya que la cinta no sigue una línea
narrativa coherente; en vez de ello nos muestra pasajes en la
vida de varios persona-jes, algunos relacionados estrecha-mente,
y otros sólo tangencialmente, pero todos girando alrededor del
pe-tróleo. O, mejor dicho, alrededor de los conflictos que
surgen por la des-medida ambición y necesidad que ge-nera este
recurso natural. Entre esos personajes están: Robert Barnes (Ge-orge
Clooney), un veterano agente de la CIA que orquesta
el asesinato de dos traficantes de armas, sólo pa-ra descubrir
que un misil se ha extraviado; Bryan Woodman (Matt
Damon), analista financiero que, luego de una
tragedia familiar, de-cide aceptar un puesto como consultor del
Príncipe Nassir (Ale-xander Siddig),
heredero de la corona en un país árabe rico en petróleo, el cual
acaba de ceder los derechos de explotación a un consorcio Chino;
y Bennet Holiday (Jeffrey Wright),
un meticuloso abogado que investiga la fusión entre dos enormes
empresas petro-leras, que están en gran riesgo debido al
contrato que perdieron con el país del Príncipe Nassir.
Hay
muchos (muchos, muchos) más personajes, pero creo que esos
cuatro representan los más importantes puntos de vista en el
argumento. Y en esos puntos de vista está la riqueza de la
pelícu-la, ya que podría haber sido simplemente una fácil
lección moral sobre la corrupción que se genera tras la
explotación del petróleo; pero en vez de eso, es un elaborado
tapiz de motivaciones, ambición, causas y consecuencias que
muestran claramente la complejidad de la situación mundial,
exacerbada por la continua disminución de las reservas
petroleras a nivel mun-dial. Creo que una frase de la
película engloba el conflicto comple-to: "El 90% del petróleo
restante en el mundo está en el Medio Oriente". ¿Hace falta
saber más?
Es posible que todo espectador trate de incorporar su ideología
a la pelícu-la; para algunos será una denuncia de las amorales
políticas norteamerica-nas, en su esfuerzo por mantener el
control sobre el flujo de petróleo en el Medio Oriente; para
otros será una justificación de tales políticas, que en mayor o
menor medida mantienen una tensa calma en el mundo occi-dental.
Esa es otra de las virtudes de "Syriana"... realmente no hay
villanos ni héroes; cada personaje hace lo co-rrecto, al menos
en su opinión. Para algunos, lo correcto será cometer ac-tos
terroristas. Para otros será explotar los recursos y poblaciones
de países enteros, para garantizar la comodidad de unas cuantas
naciones. ¿Quién tiene la razón? Es fácil condenar al terrorista
que detona una bomba para matar inocentes, pero ¿estamos exentos
de culpa al usar nuestros automóviles? ¿O cuando usamos
electri-cidad generada por petróleo para ver televisión? ¿O,
irónicamente, para ir al cine (en coche, desde luego)? Tal vez
me equivoqué cuan-do dije "no hay héroes ni villanos"... quizás,
simplemente, no hay héroes y todos somos villanos.
Pero
dejemos ya la política y centrémonos en "Syriana" como magnífica
obra cinematográfica. La estructura de la cinta sigue
es-trechamente el ejemplo de "Traffic", donde se desarrollan
varias his-torias independientes que eventualmente nos muestran
las mutuas relaciones entre los personajes o sus acciones. Pero,
a diferencia de "Traffic", Gaghan no emplea diversos colores o
estilos fílmicos para separar locaciones o subtramas. Eso
hace la película más realista y obliga al director a dibujar muy
bien sus persona-jes, explicando con trazos económicos pero
perfectamente claros sus personalidades e intereses. El elenco
está a la al-tura de las circunstancias, y todos ofrecen
actuaciones sobresa-lientes; mucha gente se centrará en George
Clooney y su "afea-miento", pero todos los actores merecen
aplauso, especialmente Alexander Siddig (¡el Dr. Bashir!) como
el Príncipe Nassir, Jeffrey Wright como el ambivalente abogado y
Christopher Plummer,
re-almente temible como uno de los principales manipuladores de
las compañías petroleras.
Si en algo falla "Syriana" es en su excesiva complejidad.
Entiendo per-fectamente que su propósito sea mostrarnos una
torcida y confusa ca-dena de causas y efectos, pero creo que un
poco más de disciplina narrati-va hubiera contribuido mucho
mejor al mensaje de la película. Pero, por otro lado, esa
complejidad realmente nos obliga a prestar atención y
sumergir-nos en la trama, descubriendo lenta-mente las
conexiones y relaciones que se van manifestando conforme avanza
la película. Entonces, por un lado me gusta que "Syriana" nos
pon-ga a pensar, haciéndonos partícipes activos de la trama;
pero qui-zás con más claridad su mensaje sería más impactante y
eficiente.
De
cualquier forma, "Syriana" es una importante obra
cinemato-gráfica que retrata de forma fascinante y más o menos
objetiva uno de los sistemas más complejos de la política
moderna. Aunque se puede adivinar su posición ideológica, hay
que aplaudir su neutralidad y su sincera intención de ilustrar
al espectador sobre todo lo que ocurre para que podamos
disfrutar de los "benefi-cios" de la civilización moderna. Y
aunque la trama sea excesiva-mente compleja, el mensaje final es
dolorosamente simple: todos somos culpables.
Calificación:
    
Imágenes de "Syriana" - Copyright © 2005 Warner
Bros. Pictures, Participant Productions, 4M y Section Eight.
Distribuida en España por Warner Sogefilms. Todos los derechos
reservados.
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