CÓMO SE HIZO "V DE
VENDETTA"
Notas de producción © 2005
Warner Sogefilms
1. La historia
El director James McTeigue
describe V de Vendetta como un ‘thriller’ político con un
protagonista oscuro y polifacético. “Por un lado V es altruista
y cree que puede operar un gran cambio social, pero por otro
está dispuesto a vengarse de todos los que le hicieron daño”. En
la preparación de V de Vendetta McTeigue estuvo influenciado por
muchísimas películas, aunque destaca entre todas La batalla de
Argel de 1965, que ofrece una visión muy realista de la
revolución argelina contra los franceses que tuvo lugar entre
1954 y 1962. Al igual que La naranja mecánica de Stanley
Kubrick, 1984 de George Orwell, Fahrenheit 451 de Ray Bradbury o
If... de Lindsay Anderson, V de Vendetta nos previene contra los
peligros que engendra la corrupción, el control, la manipulación
y la represión, a la vez que explora los riesgos del extremismo,
tanto en el caso de un gobierno que abusa de su poder como en el
de un individuo que se toma la justicia por su mano.
“V de
Vendetta es una película de varios estratos, comenta el
productor Joel Silver, cuya larga e impresionante carrera
cinematográfica incluye títulos como la revolucionaria trilogía
de Matrix e importantes películas de acción como las sagas de
Arma letal, La jungla de cristal y Depredador—. El público puede
disfrutar de una película de acción dinámica. Pero al mismo
tiempo puede profundizar en complejas ideas y temas como la
responsabilidad individual del poder que delegan en su gobierno,
y qué medios son necesarios o aceptables para acabar con una
tiranía. Plantea un montón de cuestiones fascinantes, pero no
proporciona respuestas fáciles”.
La
película está basada en la novela gráfica homónima de Alan Moore
y David Lloyd. V de Vendetta comenzó a publicarse en 1981 en
Warrior, una revista de cómics mensual e independiente, y no
tardó mucho en convertirse en una historieta de culto. Llegaron
a salir 26 números antes de que la revista cerrase, dejando a
todos sus fans colgados a mitad de la historia. Tras un
intervalo de cinco años, Moore y Lloyd completaron V de Vendetta
en 1989 a instancias de la editorial DC Comics. La serie
completa se publicó bajo el formato de novela gráfica.
V de
Vendetta transcurre en un tiempo futuro, aunque puede
reconocerse la imagen actual de Londres. Los creadores del
personaje, Moore y Lloyd, estuvieron influenciados por el
periodo político que les tocó vivir. “Nuestra actitud hacia el
gobierno ultraconservador de Margaret Thatcher fue uno de los
motivos que nos empujó a crear el estado policial y fascista
británico de Vendetta —explica Lloyd—. La destrucción de este
sistema era la causa primordial para la existencia de V”.
Desde un
punto de vista temático la serie de Moore y Lloyd indaga en
muchas nociones políticas y éticas que siguen siendo relevantes
en el mundo actual. “El mensaje principal consiste en que todo
individuo tiene derecho a ser un individuo, y como tal tiene el
derecho (y el deber) a oponer resistencia al conformismo
—comenta Lloyd—. La resistencia de V consiste en atacar
directamente las instalaciones gubernamentales y asesinar a los
adeptos al régimen. De modo que no es una simple historia sobre
una batalla contra una malvada tiranía, sino una historia sobre
el terrorismo, y si el terrorismo puede justificarse de algún
modo. Y eso es algo que debemos tratar de comprender, si alguna
vez queremos resolver el problema que nos acucia en el mundo
real”.
Los
aclamados guionistas y directores Andy y Larry Wachowski, las
inspiradas mentes tras la revolucionaria trilogía de Matrix,
eran fans de la obra original de Moore y Lloyd. Los hermanos
trabajaron en una adaptación para la pantalla de la novela
gráfica a mediados de los noventa, antes de embarcarse en la
hercúlea tarea de rodar la trilogía de Matrix. Durante la fase
de posproducción de la segunda y tercera entrega de Matrix, los
hermanos Wachowski revisaron el guión de Vendetta y se lo
llevaron a su primer ayudante de dirección, James McTeigue, con
quien ya habían trabajado en las tres partes de Matrix. McTeigue
dirigía anuncios de publicidad en ese momento y buscaba dar el
gran salto a los largometrajes.
“Estábamos
en la posproducción de Revolutions cuando Andy y Larry me dieron
una copia de V de Vendetta”, recuerda McTeigue. Intrigado y
excitado por la temática de la novela gráfica, comparte el
criterio de los hermanos Wachowski sobre su indiscutible
vigencia en el panorama político actual. “Nos parece que la
novela era bastante profética respecto al clima político actual.
Reflejaba muy bien lo que puede ocurrir cuando una sociedad es
dirigida por un gobierno que hace caso omiso a la voz de la
gente. No me parece muy descabellado afirmar que este tipo de
cosas puedan ocurrir cuando los dirigentes dejen de escuchar a
su pueblo”.
Por aquel
entonces los hermanos Wachowski acababan de poner punto y final
a una odisea de diez años con la saga de Matrix, y no estaban
preparados para volver a saltar inmediatamente a la dirección.
Como explica McTeigue, “diez años es un periodo muy largo para
cualquier cosa, y hacer películas es algo que se lleva mucho de
ti. Pienso que Andy y Larry querían que la película se hiciese
ahora, pero querían permanecer en un segundo plano durante algún
tiempo”.
De este
modo los hermanos Wachowski y el productor Joel Silver brindaron
a su antiguo compañero la oportunidad de dirigir V de Vendetta,
rodeado de otros muchos colaboradores indispensables de los
hermanos Wachowski, como el productor Grant Hill, el diseñador
de producción Owen Paterson, el supervisor de efectos visuales
Dan Glass y el coordinador de especialistas Chad Stahelski. Sin
olvidar la inestimable colaboración de los propios hermanos como
productores y guionistas.
Volviendo
al guión, los hermanos Wachowski retomaron el boceto original y
comenzaron a revisarlo. McTeigue recuerda que “su primera
versión era una adaptación muy buena, pero era una reproducción
casi exacta de la novela gráfica. Pensamos que sería conveniente
hacer avanzar la historia en el tiempo, enmarcando las escenas
de ‘flashback’ en los años noventa y desplazando la línea
temporal en un futuro cercano al año 2020”.
Con la
revisión se trató de perfilar la trama de Moore y Lloyd,
modificar el entorno de Evey y presentarla con más edad que en
el material original. “La novela gráfica está bastante espaciada
y tiene muchísimos personajes —apunta McTeigue—. Así que tuvimos
que fundir, e incluso eliminar algunos de esos personajes. Pero
comprobamos que en todo momento nos adheríamos a la temática y
la integridad de la novela gráfica”.
El proceso
de adaptación resultó más fácil por el enfoque cinematográfico
con que Lloyd y Moore construyeron la novela original,
reemplazando los clásicos bocadillos con titulares y las
clásicas cartelas rectangulares por trazados pintarrajeados.
Lloyd considera que la adaptación de los hermanos Wachowski es
una buena representación del original. “Nunca tuve un concepto
purista de Vendetta como cómic —recuerda—. Siempre pensé que era
una idea que podía trasladarse a otras formas de expresión
artística. En cualquiera de mis obras, lo único que espero y
deseo es que se conserven el espíritu y los elementos clave, y
que se capte el mismo mensaje esencial”.
Los
realizadores se empeñaron en mantener intacto el eterno misterio
de V. En consideración a la novela de Moore y Lloyd y a un
personaje tan bien dibujado, el horrible rostro quemado y
desfigurado de V permanece oculto en la película tras una
máscara de Guy Fawkes, otro legendario saboteador que tuvo un
final violento hace unos cuatrocientos años. El 5 de noviembre
de 1605 Fawkes fue capturado debajo de la Cámara de los Lores
con 36 barriles de pólvora ocultos bajo un montón de hierros y
leña. Durante la tortura Fawkes confesó que formaba parte de una
temeraria conspiración para detonar el Parlamento inglés y
acabar con la vida del rey Jacobo I el día en que éste debía
inaugurar la sesión parlamentaria.
Fawkes fue
uno de los trece católicos resentidos que ansiaba poner fin a la
persecución de los católicos ingleses por parte del rey Jacobo.
El objetivo consistía en crear una situación de caos y desorden
en el país, que condujese a la instauración de un nuevo régimen
político y monárquico partidario de la causa católica. El
veterano soldado Fawkes era todo un experto en explosivos, y
pasó a desempeñar un papel fundamental en el plan del grupo.
Los
conspiradores alquilaron un sótano debajo de la Cámara de los
Lores, donde almacenaban los explosivos mientras aguardaban la
apertura del parlamento. Al incorporar más hombres a la
conspiración el secreto comenzó a correr peligro. Hasta que una
carta anónima entregada a Lord Monteagle —que era católico—,
advirtiéndole de que no asistiera a la apertura oficial del
Parlamento, echó todo el plan por la borda. La noche del 4 de
noviembre descubrieron a Fawkes en el sótano, le arrestaron y le
llevaron en presencia del rey. Ante la cruel tortura quebrantó
su silencio y reveló el ambicioso plan. Fawkes y el resto de
conspiradores fueron ahorcados, destripados y descuartizados en
público, como era costumbre hacer con los traidores en aquella
época.
Desde
entonces cada 5 de noviembre se encienden hogueras y se lanzan
fuegos artificiales que iluminan toda Inglaterra para rememorar
el fracaso de la conspiración que pretendía derrocar al rey y a
su gobierno. Se venden máscaras de Fawkes en todo el país, y se
prende fuego a muñecos del conspirador o “Guys”.
Cuando
Alan Moore y David Lloyd comenzaron a trabajar en el personaje
de V para su novela gráfica V de Vendetta, Guy Fawkes les
proporcionó la inspiración para el contexto político del cómic.
Al igual que Fawkes, V pretende originar una situación de caos
que provoque la caída del malévolo régimen del país. “Guy Fawkes
era una especie de anarquista precoz —anota Lloyd—. Parecía la
inspiración perfecta para V”.
También
resulta dramáticamente perturbador que V utilice una máscara de
Guy Fawkes. “Las máscaras de Guy Fawkes presentan un aspecto
escalofriante a causa de su sonrisa —sugiere Lloyd—. Confiere al
personaje un aire bizarro y amenazador al mismo tiempo. Lo
último que puedes esperarte de alguien que va a matarte es una
sonrisa en su cara”.
En V de
Vendetta el hombre que se oculta tras la máscara de la sonrisa
misteriosa es el polifacético actor Hugo Weaving, cuya
espectacular y variada carrera incluye papeles estelares como el
del letal Agente Smith en la trilogía de Matrix, o el de Elrond
en las tres entregas de la saga del Señor de los anillos; sin
olvidar memorables interpretaciones para el cine independiente
como Las aventuras de Priscilla, reina del desierto o La prueba.
“V quiere
continuar el plan que Guy Fawkes y los conspiradores del 5 de
noviembre no pudieron ejecutar —aclara Weaving—. Pretende
detonar la Cámara de los Lores porque, al igual que ellos, cree
que se ha convertido en un símbolo de la tiranía”.
V se
siente predestinado a desestabilizar un sistema que le parece
cruel e injusto. “Su profundo anhelo de servir a un bien mayor
está fuertemente ligado a su obsesiva busca de venganza
personal”, aclara Silver.
En medio
de su cruzada para liberar al pueblo de Inglaterra del fascismo
de sus dirigentes, V se embarca en otra misión mucho más
personal: vengarse de todos los que le encerraron y le
atormentaron y que, al hacerlo, crearon un monstruo. Irá
eliminando uno a uno a sus enemigos, dejando una rosa “Violet
Carson” como tarjeta de visita en la escena de cada crimen.
Siguiendo
sus arraigadas convicciones intensificadas por esta amarga sed
de venganza personal, V combate fervientemente por la dignidad y
la libertad en una Inglaterra distópica y fascista. Esto
requiere un poco de maña y astucia, cierta temeridad y arrojo, y
una capacidad para el extremismo que roza en la locura.
“Es un
hombre bastante complejo y ambiguo —comenta Weaving—. Le han
encarcelado, le han torturado, y han abusado de él mental y
físicamente. Todos esos abusos han creado este ángel vengativo,
si quieres llamarlo así. Es un asesino, pero también es un
hombre muy educado y culto que cree firmemente en la libertad
individual”.
Weaving
tuvo que realizar su interpretación tras una máscara inmóvil,
por lo que se vio desprovisto de herramientas tan fundamentales
para un actor como la expresión del rostro o el contacto visual,
y tuvo que valerse de otros medios para infundir vida y
humanidad a V. “Recuerdo que en la escuela de Arte Dramático me
encantaba trabajar con máscaras —observa Weaving—. De modo que
trabajar con la máscara de V en la pantalla supuso para mí un
gran rato interpretativo. Necesitas comunicar mucho por medio de
la voz, pero a la vez dispones de pocos movimientos fluidos para
lograr dar a la máscara una vida que de otro modo jamás tendría.
También trabajamos mucho para ver qué transmitía la máscara con
diferentes luces y sombreados”.
“Desde el
momento en que Hugo se puso la máscara, sabíamos que funcionaría
—comenta McTeigue—. Él ha hecho mucho teatro, y eso es muy
importante para este personaje. Además tiene una gran capacidad
física y una voz espléndida. Fue capaz de amoldarse a las
claustrofóbicas limitaciones de la máscara, y valerse de su voz
y sus movimientos para transmitir las emociones de su
personaje”.
El uso que
V hace de la máscara y de la personalidad de Guy Fawkes cumple
una doble función en la historia: es práctica y simbólica al
mismo tiempo. Él lleva la máscara para ocultar sus cicatrices
físicas; pero, al ocultar su identidad, V se convierte en algo
más que un hombre con una idea revolucionaria: se convierte en
la propia idea. Esto refuerza la creencia de V de que un hombre
puede ser vencido, pero las ideas pueden perdurar y conservar su
poder para siempre. La máscara de V también ofrece un contraste
significativo con las “máscaras” metafóricas que llevan los
ciudadanos, quienes han renunciado a sus identidades y sus
creencias individuales para amoldarse a los preceptos del
gobierno y evitar así su persecución.
“En la
película se muestra a V más como una idea que como una persona
—comenta Natalie Portman, que interpreta a Evey Hammond, la
joven en quien V reaviva un activismo aletargado—. Una de las
razones por las que resulta invencible es que se puede matar a
un hombre, pero no a una idea. Y V representa la verdad, la
resistencia y el individualismo. Pero su sed de venganza echa a
perder todo su idealismo político”.
Actuar
frente a un actor que lleva puesta una máscara durante toda la
película suponía todo un reto, pero el director McTeigue no
albergaba ninguna duda respecto a la capacidad de Portman para
involucrarse emocionalmente con el personaje a pesar de su
disfraz. “Sabía que sería capaz de enfrentarse a la máscara e
infundirle vida”.
La joven y
aclamada actriz Natalie Portman puede presumir de incluir en su
carrera papeles en los Episodios I, II y III de La guerra de las
galaxias, así como elogiadas interpretaciones en películas como
Closer, Algo en común o Todos dicen I Love You (Everyone Says I
Love You). McTeigue, quien ya había trabajado con Portman como
primer ayudante de dirección en La guerra de las galaxias.
Episodio II: El ataque de los clones, da fe de su increíble
talento y su gran concentración. “Es toda una profesional y
siempre está radiante —la elogia el director—. Además, su arrojo
y su inteligencia se ajustaban perfectamente a este papel”.
“Evey
representa a la gente que V intenta ayudar —comenta Silver—.
Pero a pesar de que ella se une a V en su campaña para liberar
al pueblo de Inglaterra, no le perdona su avidez de venganza
personal. Natalie es una actriz sutilmente expresiva. Sabíamos
que poseía la rara habilidad que se necesita para reflejar esta
especie de conflicto interno”.
Evey queda
huérfana a muy temprana edad. Sus padres fueron asesinados por
atreverse a expresarse en contra del régimen represivo que
somete a su país. Empujados al activismo tras la muerte de su
hijo por causas políticas, en cierto sentido los padres de Evey
antepusieron sus ideales políticos a su hija. “Ella ya vivió una
experiencia muy personal en relación con el activismo político,
y por culpa de ella sus padres murieron, dejándola sola. Así que
ahora sólo intenta vivir su vida bajo el radar y permanecer
segura —comenta Portman—. Ella sobrevive a sus miedos”.
Hasta la
noche en que el destino introduce a V en la vida de Evey.
Durante su patrulla por las calles tras el toque de queda
general —a las 11 de la noche—, la policía secreta del estado
(“los dedos”) coge sola en un callejón a Evey, que se dirigía
sigilosamente a casa de un amigo. Pero sólo cuenta con un spray
pimienta para defenderse, por lo que sucumbe a la crueldad del
retorcido uso de la discreción judicial. Pero antes de que el
encuentro derive hacia la brutalidad, un misterioso enmascarado
surge de la nada para salvar la dignidad y la vida de Evey. Sin
saberlo, este encuentro casual enciende la llama del resurgir
político de Evey.
La tortura
y el confinamiento refuerzan la conciencia política de Evey.
“Mediante su arresto ella aprende a afrontar sus miedos. Y esto
es vital para su propia integridad”, asevera Portman, a quien le
pidieron que se rapara la cabeza para rodar una secuencia
fundamental en la que sus raptores le despojan de su identidad
con alevosía.
Portman se
sentía intrigada por las ideas de la historia y la
transformación del personaje de Evey, que pasa de ser una
oficinista anónima a convertirse en una audaz y politizada
heroína. “El guión contiene fuertes alusiones políticas e
ideológicas —aclara la actriz—. Y examina la clase de decisiones
que debe tomar un individuo para tomar conciencia política, y
cómo esas decisiones afectan a su vida privada”.
Para
preparar su papel la actriz vio The Weather Underground, un
documental que trata sobre un grupo de jóvenes radicales
americanos que atacaron el Capitolio y ayudaron a escapar de la
cárcel al preso Timothy Leary a finales de los sesenta. También
leyó la famosa autobiografía del primer ministro israelí
Menachem Begin, en la que describe su encarcelamiento en la
Unión Soviética y su posterior liderazgo del Irgún, un grupo
sionista de Palestina responsable de actividades terroristas que
perseguían expulsar a los británicos de su tierra.
Portman
también encontró muy instructivo el libro de Antonia Fraser, La
conspiración de la pólvora: Catolicismo y terror en la Europa
del siglo XVII. “Aprendí mucho acerca de la opresión que ejercía
la realeza británica sobre los católicos y su insurrección, y la
inspiración de Macbeth en todas las conspiraciones de la vida
del rey Jacobo I”.
El
inspector jefe Finch es el detective que persigue a V. Debe
apresurarse para frenar su cadena de asesinatos y dar con él
antes de que éste cumpla su promesa de volar el Parlamento el 5
de noviembre. Dirige la investigación del estado sobre los
misteriosos y similares asesinatos de varios personajes
importantes. Finch está resuelto desde un principio a atrapar al
escurridizo terrorista y a su aparente cómplice, Evey.
Sin
embargo, a medida que Finch va descubriendo detalles acerca la
historia de V, descubre espantosos secretos de estado ocultos
por el gobierno al que sirve y sus simpatías comienzan a
desplazarse. Empieza a cuestionarse aquello que había aceptado
durante tanto tiempo. La investigación le hace ver la realidad y
la verdad, y le hace recapacitar sobre su aceptación del
opresivo dominio que ejerce el estado sobre los derechos y las
libertades de su gente. Interpretado por el actor Stephen Rea,
Finch guía al público a través de esta historia policíaca,
mientras desentraña paso a paso la evidencia de que el gobierno
británico oculta un crimen inconfensable. “La historia contiene
esa nota intrigante del cazador que poco a poco va cobrando
interés por su presa”, comenta Rea sobre su personaje.
Rea cree
que las ideas de la historia son intemporales. “La historia
contempla lo que sucede cuando un gobierno presiona demasiado a
su pueblo. Es un aviso, una advertencia bastante antigua ya,
sobre la función del gobierno y su responsabilidad hacia sus
ciudadanos.
“Andy y
Larry están haciendo un trabajo muy interesante y peligroso
—continúa Rea—. Supone un intento muy ambicioso de trasladar una
historia de un medio a otro. Las novelas gráficas son obviamente
estáticas y están articuladas en viñetas, por lo que trasladar
todo eso a una película resulta bastante complicado y no
demasiado realista, pero me parece muy interesante. Para mí fue
muy positivo colaborar en un proyecto de tanta calidad”.
Rupert
Graves es Dominic, el ayudante de Finch y su compañero menor en
la investigación. “Experimenta algo parecido a la epifanía
durante la película —apunta Graves—. No posee una gran
imaginación. Siempre agachó la cabeza y creyó en el estado, pero
de repente él y Finch comienzan a darse cuenta de que su
gobierno no es tan bueno como pensaban”.
La cabeza
villana de este régimen totalitario es el canciller Sutler,
interpretado por el venerable John Hurt, quien ha estado
nominado en dos ocasiones a los Oscar por sus soberbias
actuaciones en El expreso de medianoche y El hombre elefante. El
gobierno de Sutler se fundamenta en el miedo, y para garantizar
la sumisión de sus ciudadanos se vale de medios intimidatorios
como la policía secreta, la vigilancia ininterrumpida y la
constante amenaza de peligros inminentes y apocalípticos. La
censura, la propaganda, y la falta de libertad de expresión
están a la orden del día, y acabar con las minorías es un crimen
necesario. “Sutler representa a una sociedad que cree que un
gobierno fascista es el mejor modo de dirigir un país —explica
Hurt—. No preguntes. Deja que el partido se encargue de todo y,
sobre todo, no critiques nuestra autoridad”.
Hurt
interpretó el papel de Winston Smith en la película 1984 de
Michael Radford, basada en el escalofriante relato de George
Orwell sobre una sociedad totalitaria gobernada por un dirigente
fascista omnipresente. Salvo algunos momentos clave, en V de
Vendetta Sutler pasa todo el tiempo delante de un inmenso
monitor desde el que dirige incendiarios discursos al país, y
desde el que estalla en acaloradas disputas con su gabinete
mediante conferencias digitales.
Sin
embargo, en una escena de la película Hurt se aleja de la
pantalla para actuar frente a Stephen Fry en un espectáculo de
variedades en que el personaje de Fry, el presentador de
televisión Gordon Deitrich, parodia con osadía –y peligrosa
temeridad– al canciller.
Deitrich
es una graciosa personalidad televisiva contratada por el
gobierno para producir un espectáculo de variedades diario. Es
amigo íntimo y confidente de Evey. Pero él conoce secretos que
el estado nunca debe desvelar. “Deitrich debe despertar de su
letargo moral y poner resistencia —comenta Fry acerca de la
evolución política que experimenta su personaje—. Rompe en
pedazos el guión de su espectáculo nocturno que acaban de
corregir los censores, y vuelve a escribirlo burlándose con
crueldad del canciller”.
Fry
comparte la mayoría de sus escenas con Natalie Portman. “Estoy
totalmente asombrado con Natalie —admite—. Quiero decir, ¿qué
edad tiene? ¿12 años y medio? Apenas es una niña y ya habla
varios idiomas, es totalmente competente y además es una actriz
muy natural. Es realmente brillante y amable. Me parece
fenomenal. Sin duda estará entre las mejores de su profesión
durante mucho tiempo”.
Redondeando un espectacular reparto, Tim Pigott-Smith interpreta
a Creedy, el jefe de la policía secreta británica y el enemigo
final más poderoso de V. Aunque aparentemente es Sutler quien
pone los grilletes a su país, el auténtico poder está en manos
de Creedy. Ben Miles es Dascomb, el jefe de propaganda de Sutler
que tergiversará astutamente la explosión de Old Bailey para
presentarla en la BTN (cadena controlada por el gobierno) como
una “demolición de emergencia” programada.
Roger
Allam, ganador de dos premios Laurence Olivier, interpreta a
Prothero, el arrogante y rencoroso presentador de un programa de
noticias llamado «La voz del destino». El popular programa de
televisión atrae a millones de espectadores, que lo sintonizan
cada día para oír sus discursos y hallan consuelo en el eslogan
que cierra cada emisión: Inglaterra por siempre. “Predica sus
creencias particulares y sirve como portavoz de la propaganda de
su gobierno —afirma Allam—. Su evangelismo es una especie de
fascismo nacionalista”.
John
Standing, uno de los actores británicos más respetados de
teatro, cine y televisión, interpreta al obispo Lilliman. Las
convicciones religiosas de este clérigo pasan a un segundo plano
ante sus perversos deseos sexuales, que al final le arrastrarán
a la perdición. “Disfruté mucho interpretando a Lilliman
Standing, porque es ligeramente cómico y completamente atroz. Es
un papel muy interesante”.
El rumbo
de la vida de V, y más tarde el de Evey, se ve irrevocablemente
afectado por la aparición de una mujer llamada Valerie Page: una
mujer a quien ninguno de los dos ha visto jamás. Su historia es
la de una de esas miles de personas que fueron torturadas y
asesinadas por la insensible crueldad del gobierno y su
persecución de aquellos que no estimaban adecuados. Pero también
es la historia de una pequeña chispa que puede encender la llama
de una revolución. El papel de Valerie lo interpreta Natasha
Wightman, que trabajó en Gosford Park de Robert Altman.
La
aclamada actriz irlandesa Sinead Cusack interpreta a Delia
Surridge, una juez de instrucción atormentada por su horrible
pasado: un pasado que la liga a V. “Jamás imaginé que
interpretaría a un ser humano tan vil —afirma la actriz nominada
a los Tony—. ¡Pensé que siempre sería una irlandesa suave y
dulce! En esta ocasión soy una asesina depravada, lo que para mí
constituye toda una novedad. La película es un estudio
psicológico muy interesante y nos presenta un mundo que espero
que no nos toque habitar jamás”.
2.
El
proyecto
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se hizo "V de Vendetta" - Copyright © 2005
Warner Bros. Pictures, Virtual Studios, Silver Pictures y
Anarchos Productions. Distribuida en España por Warner
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