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Cómic "V de Vendetta" (Alan Moore y David Lloyd)
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V DE VENDETTA
(V for Vendetta)


Dirección: James McTeigue.
Países:
USA, Reino Unido y Alemania.
Año: 2005.
Duración: 132 min.
Género: Acción, drama, thriller.
Interpretación: Natalie Portman (Evey), Hugo Weaving (V), Stephen Rea (Finch), Stephen Fry (Deitrich), John Hurt (Adam Sutler), Tim Pigott-Smith (Creedy), Rupert Graves (Dominic), Roger Allam (Lewis Prothero), Ben Miles (Dascomb), Valerie Berry (Bane), Sinead Cusack (Delia Surridge), Nathasha Wightman (Valerie), John Standing (Lilliman).
Guión: Los Hermanos Wachowski; basado en la novela gráfica creada por Alan Moore y David Lloyd.
Producción: Joel Silver, Grant Hill, Andy Wachowski y Larry Wachowski.
Música: Dario Marianelli.
Fotografía:
Adrian Biddle.
Montaje: Martin Walsh.
Diseño de producción: Owen Paterson.
Dirección artística: Marco Bittner Rosser, Sarah Horton y Sebastian T. Krawinkel.
Vestuario: Sammy Sheldon.
Estreno en Reino Unido: 17 Marzo 2006.
Estreno en España: 7 Abril 2006.

CÓMO SE HIZO "V DE VENDETTA"
Notas de producción © 2005 Warner Sogefilms

2. El proyecto

 La acción de "V de Vendetta" transcurre en Londres, en un futuro cercano. Aunque todavía conserva monumentos venerables como el Parlamento, el tribunal penal de Old Bailey y el Big Ben, la ciudad, al igual que el resto del país, ha sucumbido al aislamiento y la depresión propia de un estado de posguerra. El canciller Adam Sutler se ha hecho con un gran poder y controla esta sociedad estrechamente vigilada por medio su partido extremista ‘Fuego nórdico’, al cual presenta como la única defensa de Inglaterra contra la guerra, la enfermedad y el hambre. Pero la tiránica política de Sutler ha despojado la cultura de su espíritu, su vitalidad y sus esperanzas. La comida escasea, pero el miedo abunda. Las libertades personales no son más que una anticuada noción del pasado, y nadie se atreve a alzar la voz para protestar por temor a ser capturado por los “dedos” –las fuerzas de la policía secreta del ministro Creedy– y que nadie vuelva a tener jamás noticias suyas.

 

   Liderados por el director James McTeigue, los realizadores de V de Vendetta se esforzaron en capturar la esencia del Londres moderno para reflejar el sombrío panorama político de la película. “Inglaterra se ha convertido en un lugar mucho más desalmado —comenta el diseñador de producción Owen Paterson, que ya había colaborado con McTeigue y los hermanos Wachowski en la trilogía de Matrix—. Tratamos de crear un Londres muy reconocible, pero congelado por su decadencia hacia un estado totalitario”.

  Paterson y la diseñadora de vestuario Sammy Sheldon emplearon una paleta de tonos grisáceos para evocar el frío y angustioso manto que envuelve a la ciudad y sus habitantes. “En este entorno las alternativas son muy limitadas —anota el diseñador de decorados Peter Walpole—. Puedes comprar un coche o una lata de judías en salsa de tomate, pero sólo existe una marca de cada producto. Esto se refleja perfectamente, por ejemplo, en el decorado del estudio de televisión. Todos los monitores son de la misma marca, al igual que las sillas y los escritorios”.

  La película se rodó en su mayor parte en estudios y decorados interiores para acentuar el tono de ansiedad y neurosis de la historia. “Queríamos dar una sensación de claustrofobia. Decididamente se trata de una película de interiores”, explica McTeigue.

  El rodaje comenzó en marzo de 2005 en los Estudios Babelsberg de Potsdam (Alemania). Con Berlín a unos pasos para recrear varios emplazamientos prácticos, el quipo de producción pasó diez semanas en los estudios Babelsberg antes de trasladarse a Londres durante un par de semanas para rodar las principales secuencias de exteriores.

  Paterson supervisó el diseño y la construcción de 89 decorados para la sección de producción de Babelsberg; incluyendo la torre de televisión Jordan, sede de la cadena BTN (British Television Network) controlada por el gobierno; la estación Victoria, una antigua parada en las ruinas del metro, que el gobierno cerró hace años; así como otra sección crítica del metro de la que V se ha apropiado para poner en práctica su plan de detonar el Parlamento.
En el histórico Stage 2, donde Fritz Lang rodó su clásico ‘thriller’ futurista Metrópolis en 1927, las 500 personas del equipo y el reparto habitaron el decorado más grandioso y elaborado de Paterson: la laberíntica Galería en la sombra.

  Al igual que V, su guarida subterránea es elegante, misteriosa y fascinante: un refinado cruce entre una cripta y una iglesia, esculpida en los pasillos que hay debajo de la ciudad. “Me imaginé la Galería en la sombra como un as de tréboles expandido: con un espacio central y varias cámaras saliendo en forma de espiral desde el centro —comenta McTeigue acerca del espacioso decorado que incluye una sala de lectura, el vestuario de V, una cocina y un cuarto de estar/sala de proyecciones—. Parece como si estuviese debajo de una gran institución cultural cerrada por el gobierno desde hace mucho tiempo”.

  “La Galería en la sombra es esa clase de sitio que podría existir debajo de la Catedral de San Pablo o la Abadía de Westminster —sugiere Paterson—. Es esa clase de sitio con arcos, que parece de la época de los Tudor. Puedes imaginarte que alguien tabicó una puerta hace años y se olvidó de que estaba allí”.

  El escondite abovedado de V es a la vez un museo, un hogar para su inmensa colección de música, cine, literatura, filosofía y arte: todo lo que ha prohibido por el Ministerio de material censurable. “V se ha convertido en el guarda de todo lo que ha prohibido el gobierno”, afirma McTeigue.

  “Es un guardián de la cultura que se encuentra en peligro de perderse para siempre —añade Hugo Weaving—. Sospecho que hay muchísima gente en este mundo que se parece a él, que tiene un tesoro escondido como el de la Galería en la sombra”.

  Uno de los mayores retos para el diseñador de decorados Peter Walpole y el departamento artístico consistió en conseguir los derechos de reproducción de la inmensa cantidad de obras artísticas que aparecen en la Galería. Además, después tenían que reproducirlas y decorar las numerosas cámaras de la Galería. “Tuvimos que adquirir una enorme variedad de objetos: desde Picassos y Turners hasta libros de cómics y arte moderno”, explica Walpole.

  El equipo de Walpole también tuvo que recopilar y organizar centenares de libros para decorar la biblioteca provisional de V. Es precisamente en esta habitación de la Galería en la sombra donde Evey despierta para verse rodeada de estanterías y estanterías de volúmenes prohibidos.

  “Cuando entras en la habitación, los libros están apilados abajo como un montículo de hojas que el viento ha soplado —describe Walpole—. Pero cuando te desplazas hasta el otro extremo, las pilas crecen hasta llegar al techo y cubrir las paredes, casi como una montaña de nieve”.

  Para conceder a McTeigue y su equipo la mayor flexibilidad posible mientras rodaban en la biblioteca, agruparon muchos libros y los ataron como si fuesen bloques de construcción. De este modo las estanterías podían moverse con mayor rapidez y podían volver a colocarse como piezas de Lego, en vez de tener que moverlas una a una.

  Durante la grabación de esta escena, Natalie Portman recuerda: “James trajo un recorte de periódico con la foto de una biblioteca que acababa de descubrirse en Iraq. El gobierno la había cerrado y había pilas y pilas de libros por todas partes. Fue algo increíble que se produjese este paralelismo en la vida real mientras rodábamos”.

  Además de diseñar los decorados Paterson también colaboró con McTeigue y el director artístico Stephan Gessler en la creación de la espeluznante máscara de V. Más que una simple careta, una influencia de su personalidad teatral o un velo para su rostro espantosamente desfigurado, la máscara de V se convierte en un poderoso símbolo de las ideas de libertad y expresión que representa.

  El diseño de Paterson se basó en la icónica máscara de V en la novela gráfica, cuyo ilustrador David Lloyd se basó a su vez en las máscaras que rinden tributo a Guy Fawkes: el traidor convertido en héroe popular. Pero, al igual que sucede en las viñetas de Lloyd, la máscara de V cobra diferentes expresiones y estados de ánimo en cada fotograma.

  McTeigue se decantó por crear un disfraz “fijo”, en lugar de emplear la tecnología CGI o una máscara flexible que pudiese manipularse para formar expresiones. “Quería que su rostro, a pesar de ser inconfundible, denotase una especie de ‘universalidad’ —comenta el director—. Sabía que si conseguíamos el aspecto deseado de la máscara, seríamos capaces de cambiar el tono y la atmósfera que recoge la cámara mediante el diseño de iluminación y la actuación de Hugo”.

  El resultado, que el director describe como “un cruce entre la tradicional máscara de Guy Fawkes y una máscara de arlequín”, fue esculpido en arcilla —un proceso considerablemente más laborioso e imperfecto que el moderno método de moldeado por escáner—. Luego se funde en fibra de vidrio y se pinta con un aerógrafo para lograr una textura similar a la de las muñecas de porcelana.

  “Teníamos un escultor excelente que se llamaba Berndt Wenzel, que nos mostró pacientemente hasta siete modelos de la máscara de arcilla hasta dar con la personalidad que buscábamos —afirma Paterson—. Necesitábamos captar el aspecto genérico perfecto, de forma que cuando iluminásemos la máscara de diferentes formas, adquiriese diferentes expresiones”.

  Según Weaving infundir vida a la máscara fue “sin duda alguna un trabajo de equipo”. A pesar del apoyo de la iluminación y la cinematografía, el actor sólo contaba con su voz y su lenguaje corporal para comunicar todas sus emociones, dado que la máscara de V no permite que se vea ninguna parte de su rostro, de sus ojos o de su boca. “James solía darme indicaciones sobre mi diálogo o mi actuación como si actuase sin llevar puesta la máscara. Fue una idea genial, ya que para que la máscara funcione, es necesario que el personaje tras la máscara funcione”.

  Hugo sabía que la voz de V era crucial en el proceso. “Sabía que no debía preocuparme por que la máscara amortiguase mi voz mientras rodábamos, ya que regrabaríamos mi diálogo en la fase de posproducción —declara el actor—. Pero seguía siendo vital encontrar al personaje dentro de la voz y realizar una interpretación correcta cada día”.

  Al reto de transmitir emociones a través de la máscara había que sumar el no menos considerable reto de trabajar con la máscara. “Tiene un campo de visión muy limitado —explica McTeigue—. La línea visual de Hugo cuando actúa frente a un compañero de escena es su estómago”.

  Weaving también tuvo que incorporar a la máscara del personaje una peluca, un sombrero y un pesado traje con capa con un escote alto que restringía sus movimientos de cabeza. “Cuando llevas encima una peluca, un sombrero, una máscara y un vestido muy caluroso, el sudor es insoportable”, confirma Weaving amablemente.

  Creado por la diseñadora de vestuario Sammy Sheldon (Black Hawk Derribado, Guía del autoestopista galáctico), el vestuario de Weaving fue diseñado conforme a la visión de McTeigue de V como “un cruce entre el personaje de Guy Fawkes y un pistolero”.

  “El traje de V tiene sus orígenes en el siglo XVI, pero lo retocamos para hacerlo más simple, lustroso y moderno, y que pareciese futurista de un modo histórico —aclara Sheldon, quien fabricó a mano el conjunto de cachemira, lana, cuero y un tejido de esterilla y seda original del siglo XVI—. El sombrero de V fue modificado, por ejemplo. Lo acortamos y lo dejamos más proporcionado, en lugar del elegante sombrero de plumas que se estilaba en la época de Fawkes”.

  Al igual que el vestuario de V, sus delicadas armas –seis cuchillos arrojadizos de artesanía– reflejan una combinación de diseño moderno y de época. “Quería que cuando V desplegase su capa, pareciera como si tuviese dientes de metal adheridos —revela McTeigue—. Nuestro armero, Simon Atherton, realizó un delicado trabajo de artesanía con los cuchillos y las fundas de metal de V.

  Las escalofriantes y exquisitas tarjetas de visita de V, rosas Scarlet Carson, fueron sustituidas en la película por rosas rojas Grand Prix. El departamento de atrezzo compraba docenas de rosas Grand Prix al día para asegurarse de que siempre hubiese en el estudio unas cuantas a mano en perfecto estado para el rodaje.

  Si a Weaving le tocó lidiar con el artificioso vestuario de su personaje, Natalie Portman tuvo que afrontar un reto de imagen mucho más minimalista al interpretar a la sorprendente cómplice de V, Evey Hammond: le pidieron que se rapara la cabeza para una secuencia vital en la que encarcelan y torturan a Evey para que revele la identidad de V.

  McTeigue sabía que sólo contaba con una toma para capturar el tormento de Evey al ver los mechones castaños rojizos de Portman por el suelo. Por eso empleó múltiples cámaras para cubrir la acción y le pidió al estilista Jeremy Woodhead que utilizase las tijeras.

  “Ha sido una experiencia positiva el poder alejarme un poco de tanta vanidad —comenta Portman, a quien la experiencia le pareció liberadora—. Si unes todo el tiempo que una mujer dedica a su aspecto físico, tendrás diez años adicionales de vida. Por eso considero interesante salir de todo eso durante algún tiempo. Lo malo es que el pelo tarda mucho tiempo en volver a crecer, ¡así que cuanto antes, mejor!”.

  Otra escena intensa que McTeigue y compañía necesitaban rodar de una sola toma es una llamativa secuencia en la que V tira con el dedo miles de fichas de dominó meticulosamente dispuestas para formar un complicado dibujo de V en el suelo de la Galería en la sombra.

  Cuatro montadores profesionales de dominó de Weijers Domino Productions tardaron 200 horas en colocar las 22.000 fichas de dominó necesarias para la asombrosa hazaña visual. Durante su colocación, tuvieron que cerrar el escenario para todo el mundo menos para los montadores, ya que un leve movimiento provocó que las fichas cayesen en un punto inicial.

  La tensión se palpaba en el escenario el día que se rodó la escena, ya que temían que alguien volviese a hacer caer las fichas con sus pasos o su voz. Se oyeron gritos sofocados cuando a un asistente de peluquería se le cayó el peine mientras arreglaba los mechones de V, quien estaba sentado con las piernas cruzadas delante de la cadena de domino. Afortunadamente el peine no tocó la primera pieza por poco. Después se procedió a la grabación de la escena: se tiraron las fichas y todas cayeron perfectamente en su sitio.

  Aparte de los meses de trabajo de estudio en Babelsberg, se completaron en Berlín unas cuantas semanas de rodaje de exteriores. Un ‘flashback’ del partido del canciller Sutler (‘Fuego nórdico’) fue filmada en Gendarmen Market; las escenas en el dormitorio de la cámara del obispo Lilliman se rodaron en un castillo laberíntico de Potsdam; y una antigua granja se transformó en el siniestro campo de concentración de Larkhill.

  Fue en la localidad de Larkhill donde el coordinador de especialistas Chad Stahelski —todo un veterano con cuatro años de experiencia en la trilogía de Matrix como coordinador de artes marciales y acrobacias, y también como doble de Keanu Reeves— caminó entres las abrasadoras llamas para conseguir una evocadora y emblemática toma del angustioso pasado de V, capital para justificar su insaciable sed de venganza.

Mientras la fotografía principal se realizaba en Babelsberg, un equipo avanzado se preparaba para las últimas semanas de rodaje en Londres. El departamento artístico de Owen Paterson transformó los emplazamientos exteriores para transmitir la sombría palidez de esta sociedad estrictamente controlada. Para ello quitaron muchos carteles de publicidad, todas las señales de transporte público y cualquier mancha de colorido o brillo.

  “Queríamos que todo fuese gris —especifica el diseñador de decorados Peter Walpole—. Luego añadimos cámaras de vigilancia y postes telegráficos con altavoces para incrementar esa atmósfera tipo Gran hermano”.

  Para los ‘flashbacks’ de los años noventa que retratan la vida en Inglaterra antes de la elección del canciller ultraconservador Adam Sutler, los escenarios son “un poco más desordenados, más internos y más libres —describe Walpole—. En las escenas que transcurren en el presente no hay tanta ambientación. Todo está un poco más controlado. Así se logra un sutil contraste”.

  La secuencia culminante de la película, que transcurre en las tinieblas del Parlamento, se rodó en Whitehall, la emblemática vía principal que va desde el Monumento al almirante Nelson en Trafalgar Square a los edificios del Parlamento y el Big Ben.

  Esta calle principal, donde se encuentran lugares tan destacados de Westminster como la 10 Downing Street y el Ministerio de defensa, nunca antes había sido cerrada al tráfico para filmar una película. Pero tras nueve largos meses de negociaciones con 14 departamentos y agencias gubernamentales (incluyendo el Ministerio de defensa), el supervisor de localizaciones Nick Daubeney logró un permiso sin precedentes que le autorizaba a cerrar la calle para rodar entre medianoche y las 5 de la madrugada durante tres noches consecutivas. Esto dejaba al equipo de producción sólo cuatro horas para rodar cada noche, contando el tiempo que se tarda en montar y desmontar todo el equipo, en aparcar todos los vehículos personales, los de producción... y dos tanques del ejército.

  Además de los varios permisos obtenidos para rodar en Whitehall, el equipo necesitó una autorización especial para utilizar dos tanques y armas artificiales durante los ensayos y el rodaje en el lugar.

  Los antiguos tanques del ejército fueron sacados de un almacén de accesorios del Reino Unido. Antes de transportar los vehículos a Whitehall cada noche para rodar, los tanques eran inspeccionados fuera del lugar por personal de seguridad del gobierno para asegurarse de que las armas no estaban cargadas ni habían sufrido alteración alguna. Después eran transportados al lugar de rodaje en camiones –no se permitían paradas o cambios a los tanques durante el transporte– y eran acompañados por oficiales de seguridad en todo momento. (Tanto en la pantalla como en el escenario, los tanques sólo se movían si ellos lo autorizaban).

  Se realizaban chequeos a todos los actores y técnicos que portaban armas artificiales durante el rodaje de la secuencia en Whitehall. Además se escaneaban los códigos de barras del armamento para identificar y localizar cada una de las piezas y las personas autorizadas a manejarlas.

  Entretanto el personal de seguridad del gobierno vigilaba el lugar de rodaje todo el tiempo. Algunos de ellos eran reconocibles para el reparto y el equipo de producción, mientras que otros se camuflaban entre la multitud para garantizar la seguridad de todas las personas involucradas.

  Esta ambiciosa secuencia también precisaba que la diseñadora de vestuario Sammy Sheldon y su equipo preparase capas y sombreros para los 500 extras que hacían de réplicas de V, así como ingentes uniformes, cascos y chalecos antibalas para los 400 extras que componían la milicia.

  Siguiendo las directrices de la fotografía principal, el supervisor de efectos visuales Dan Glass y la unidad de miniaturas de V de Vendetta, dirigida por el supervisor José Granell, tardó diez días en detonar los modelos a gran escala del Parlamento, el Big Ben y el tribunal penal de Old Bailey para algunas escenas claves de la película.

  Aunque después se aplicaron algunos efectos generados por ordenador al metraje de los modelos detonados, era muy importante para los realizadores que las explosiones, portadoras de un gran valor simbólico en la historia, fuesen lo más realistas posible. Así que optaron por emplear el efecto práctico de detonar las replicas físicas de los edificios en vez de emplear la tecnología CGI.

  “Estos modelos proporcionan un ambiente real y tangible —explica Granell—. Cuando trabajas con elementos físicos como el agua o el fuego, y especialmente con elementos pirotécnicos, consigues un mejor efecto si provocan acontecimientos reales y físicos. Con la tecnología CGI, si no los creas deliberadamente, no consigues ningún accidente y se pierde esa sensación fundamental de la naturaleza comportándose como tal”.

  Los realizadores decidieron utilizar modelos a gran escala para crear una relación realista entre la dimensión de los edificios y las acontecimientos pirotécnicos que se rodaban. Construido en once semanas en los Estudios Shepperton por la empresa londinense Cinesite, los modelos de yeso se construyeron en una escala del siete, lo que se tradujo en una impresionante réplica de 6 metros de Old Bailey, con las Casas del Parlamento y el Big Ben elevándose aproximadamente a 9 metros de altura y un Parlamento de 13 metros de longitud.

  En el transcurso de su investigación, Granell y su equipo se documentaron con metrajes sobre explosiones de auténticos edificios de piedra para hacerse una idea del modo en que la piedra reacciona a la detonación. A partir de ahí comenzaron a experimentar con materiales. Puesto que el yeso se rompe bien y tiene una reacción similar a la piedra cuando explota, los modelos se construyeron en su mayoría con escayola. El equipo realizó experimentos con una gran variedad de recipientes de yeso para las diferentes áreas del modelo. Algunos componentes debían ser más rígidos, mientras que algunas piezas de pequeños detalles precisaban un yeso más débil.

  Antes de finalizar el rodaje se filmaron algunas escenas de efectos. En ese tiempo el equipo preparó unas cuantas explosiones pirotécnicas aisladas, que más tarde se emplearían en la fase de posproducción. Probaron varias combinaciones de tipos de cargas y distintas variedades de yeso, para ver cómo se ajustaban a las necesidades de la película. “Por ejemplo, uno de los problemas que nos encontramos es que el yeso debilitado que utilizamos soltaba demasiado polvo —explica Granell—. Y por nada del mundo quería ocultar el color de los elementos combustibles: las cargas pirotécnicas, las llamas, todos esos detalles. Así que reajustamos la fórmula del yeso para solucionar el problema”.

  El equipo tuvo que analizar la arquitectura interna y externa de los edificios de Old Bailey y el Parlamento para calcular con precisión cómo reaccionarían las estructuras a las detonaciones. Por ejemplo, con qué velocidad se propagarían las explosiones a través del edificio, de qué forma se despedazaría éste, qué áreas se destrozarían primero, cuáles serían capaces de soportar la explosión, cuál sería el tamaño de los fragmentos, a qué velocidad se desplazarían, y a que distancia llegarían.

  Aparte de esta precisión estructural, los diseñadores estudiaron los detalles exteriores de los legendarios edificios para conseguir una réplica exacta. “Debes ser muy riguroso y fijarte en todos los pequeños detalles —comenta Granell—. Debes prestar mucha atención a la imagen real del edificio (como elementos del diseño o el tipo de piedra empleada) para lograr una correspondencia idéntica con el original. Tienes que recordar que son estructuras potencialmente muy familiares para el espectador, que estará en posición de juzgar si el parecido está logrado o no”.

  Toda la investigación, el tiempo y el trabajo empleados en crear las increíbles estructuras dio como fruto unos detallados modelos más que convincentes y unas detonaciones que parecían asombrosamente auténticas en la pantalla, y que además funcionaron perfectamente en el rodaje. “Los edificios eran simplemente fantásticos —afirma Granell—. Pedí disculpas por adelantado a los tíos que trabajaron para nosotros, porque les dedicaron muchísimas horas, y las miniaturas eran preciosas: hasta que las detonamos. Así que lo único que podía hacer era asegurarme de que hiciésemos un buen trabajo al detonarlas... ¡Y hacer que todo su esfuerzo valiese la pena!”.


Imágenes y notas de cómo de hizo "V de Vendetta" - Copyright © 2005 Warner Bros. Pictures, Virtual Studios, Silver Pictures y Anarchos Productions. Distribuida en España por Warner Sogefilms. Todos los derechos reservados.

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