CRÍTICA
por
Leandro Marques
Como planteara “1984”, el famoso y mítico libro de George Orwell
—que sirvió además de principal estímulo para la creación de
“The Big Brother”, el famoso reality de TV—, es en el seno mismo
de un sistema totalitario donde pueden hallarse las
herramien-tas más precisas para rebelarse a él. La idea de un
sistema político todopo-deroso y verticalista no podría
soste-nerse sin una permanente tensión con la idea de una
revolución a ese siste-ma. Sin la presencia latente de gru-pos
—reales o imaginarios, para construirlos el Estado cuenta con
un infinito sistema de medios de difusión— dispuestos a luchar
por cambiar el orden establecido, ese orden pierde el espacio
vital don-de materializar y ejercer su fortaleza, por hacer
sentir su rigor e in-fundir terror. En definitiva, pierde
aquello que necesita para mante-nerse y reproducirse. Esta
paradójica situación también se vive en la industria
cinematográfica de estos tiempos, dominada por las grandes
productoras multinacionales, como en este caso Warner Bros, que
a medida que más alcance y poder obtienen son también encargadas
de ofrecer la posibilidad de que existan películas como las
estrenadas hace unos años “Matrix”
o “El
club de la lucha”, o de servir, como ahora, de
viaducto para el nacimiento “V de Vendet-ta”.
Más allá de la coyuntura que sirve de marco a esta película
dirigi-da por James McTeigue,
que tiene como uno de sus principales puntos de atracción al
hecho de que se trata de un guión adaptado por los hermanos
Wachowski (realizadores de
“Matrix”), es inten-ción de este artículo posar los ojos en lo
que respecta al film pro-piamente dicho. En este sentido,
conviene comenzar aclarando que “V de Vendetta” probablemente no
se convierta en una nueva “Matrix”, no sólo por carecer de su
despliegue visual, innovador en su momento para el lenguaje
cinematográfico, sino porque tampoco generará el efecto
filosófico de la trilogía protagonizada por Keanu Reeves
—básicamente de la primera de la serie—, que marcó de alguna
manera la forma de pensar y ver el mundo de toda una ge-neración
de jóvenes convirtiéndose de ese modo en un film de cul-to. “V
de Vendetta” es una película básicamente romántica, en el
sentido de que propone una idea de revolución casi nos-tálgica,
más influenciada por aquel visionario libro de Orwell que por la
observación filosa y verdaderamente comprometida de los
mecanismos actuales de dominación y opresión.
El argumento de la trama se sostie-ne en un lema que podría
expresarse así: "Los cuerpos sangran, mueren, se desvanecen. Las
ideas, en cam-bio, no se pueden asesinar como a los hombres, los
trascienden”. Un cuerpo totalmente quemado, furioso, con un
rostro enmascarado, el de V, el protagonista, es portador de una
gran idea, la de la revolución, la de la libertad de expresión y
pensamiento, y enfrentará todos los escollos posi-bles para
hacerla triunfar, por más que tenga que entregar su sangre por
ello. Más allá de este móvil, de su de-seo de cambio y
purificación social, la película se llama “de Ven-detta”, y en
ese título se incluye otro factor que motoriza la lucha de V.
Ese factor es, obviamente, la venganza, la revancha personal
contra todos aquellos que formaron parte de su transformación en
una especie de monstruo. El film de McTeigue se construye como
un relato futurista, que transcurre en una Londres no muy lejana
en el tiempo, y está compuesto principalmente por momentos de
ac-ción, suspenso y sangre.
La cinta cuenta con una estética, y un cuidado de las imágenes y
de los planos, que permiten reconocer semejanzas visuales con
"Matrix". Además, se sostiene a través de una estructura
narrativa ágil y dinámica, con picos y caídas en la intensidad
del relato, que también puede asemejarse a la trilogía de los
hermanos Wachows-ki. La composición de personajes no es un
punto fuerte del film: está abocada exclusivamente a hacer
conocer de cada uno aquella información funcional a los sucesos
de la trama, lo que les quita en definitiva cierta riqueza y
amplitud. Otra de las elecciones del relato pasa por
recurrir en varias ocasiones al recurso de contar o
contextualizar la historia con explicaciones ex-plícitas, en
lugar de tratar de que las imágenes cuenten por sí so-las; esto
impide un fluir más armonioso de la trama y por momen-tos
convierte a los protagonistas en seres demasiado parlantes en
lugar de actuantes.
Más allá de estos puntos, la película logra evolucionar de
manera en-volvente y atrapante. Las imáge-nes irradian una
atmósfera casi siempre inquietante, y cuando no, al menos
entretenida. Ya sea por la fuerza de los personajes
centrales, in-terpretados por Hugo
Weaving, ex agente Smith de "Matrix", en el rol de V,
y la refrescante belleza de Natalie
Portman. O bien, por la creatividad del guión. O por
la eficacia narrativa de la fusión entre añoranza de ven-ganza,
por un lado, y anhelos de liber-tad y cambio social que
motorizan al desarrollo de la historia. Además, si se suma a
todo esto el des-pliegue de producción, la preocupación por
dotar a las imágenes de una identidad visual, puede sostenerse
que el film logra salir bien parado del desafío que se propone
como tal.
La posibilidad de la revolución, según el
escalofriante final de la novela de Orwell, era más que una
utopía. Para estas producciones cinematográficas realizadas por
las grandes productoras es un asunto posible. El cine, para
Hollywood principalmente, tiene que ser el espacio donde los
sueños y la esperanza deben materializar-se. En el cine, el
espectador tiene que encontrar una llave que le permita creer
que todo es posible. No vaya a ser cosa que pretenda buscar eso
en la realidad que lo espera al salir de la sala.
Calificación:
    
Imágenes de "V de Vendetta" - Copyright © 2005
Warner Bros. Pictures, Virtual Studios, Silver Pictures y
Anarchos Productions. Distribuida en España por Warner
Sogefilms. Todos los derechos
reservados.
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