Al diablo con el diablo
producción

La historia

Al diablo con el diablo presenta a Brendan Fraser como Elliot Richards, un desafortunado joven consumido por el amor no correspondido y desesperado por cambiar su vida. Elizabeth Hurley interpreta al Diablo, quien astutamente le promete hacer lo que pide—por algo a cambio. Frances O’Connor interpreta a Alison Gardiner, el objeto del cariño de Elliot.

Al diablo con el diablo, de Twentieth Century Fox y Regency Enterprises, es dirigida por Harold Ramis, que ha dirigido algunas de las comedias más exitosas en la historia del cine, más recientemente “Analyze This” (Analízame). El guión es de Larry Gelbart, Harold Ramis y Peter Tolan. El filme es producido por Trevor Albert y Harold Ramis, que son socios en Ocean Pictures. Neil Machlis es el productor ejecutivo.

¿Qué pasaría si pudieras ser una persona que deseas? ¿Qué pasaría si tu deseo se vuelve realidad? El director Harold Ramis se hacía las mismas preguntas cuando comenzó a crear una nueva versión del filme cómico “Al diablo con el diablo”, realizado en 1967.

Ramis y su socio, el productor Trevor Albert, eran fanáticos de la película original “Al diablo con el diablo”, una parodia de la leyenda de Fausto-Mefistófeles, protagonizada por Peter Cook y Dudley Moore, dirigida por Stanley Donen. Sin embargo, Ramis y Albert reconocieron que la historia se necesitaba actualizar. “Nos encantó lo que hicieron, Stanley, Peter y Dudley”, comenta Albert. “Pero fue hecha hace más de 30 años y mucha cultura ha pasado desde entonces”.

Utilizando el filme original como punto de partida, Ramis y Albert querían que su versión fuera más aguda y más audaz, pero al mismo tiempo querían retener los temas imperecederos de la leyenda original. La gente siempre será seducida por la tentación, incluso si las mismas tentaciones cambian.

Cuando Ramis comenzó a escribir el guión, con Larry Gelbart y Peter Tolan, intentó enumerar lo que él creía que la mayoría de los norteamericanos desearían. Llegó a la conclusión de que a la mayoría le gustaría ser millonario, poderoso, famoso, brillante o atlético. Sin embargo, Ramis estaba buscando hacer énfasis en un aspecto más importante. “Pasamos nuestras vidas deseando algunas cosas que creemos nos harán felices, exitosos, y atractivos a otras personas”, indica. “Y realmente no lo logran. Lo que quería decir es que no llegas ahí sólo con desearlo”.

Toma a Elliot Richards como ejemplo—quien desesperadamente quiere ser popular y ganarse el cariño de la mujer de sus sueños. “Elliot es realmente un niñote”, señala Ramis. “Es como un gran cachorro. Piensa que si fuera rico y poderoso, o alto y atlético, o brillante, entonces las mujeres estarían detrás de él. Y Elliot descubre, como lo hacemos en la vida, que las cosas que deseamos no son necesariamente las cosas que nos harán felices”.

El papel de Elliot requería de un actor versátil poco común, debido a que el personaje sufre varias transformaciones dramáticas, cada una de las cuales demandaba una actuación diferente. Ramis estaba más que complacido con su elección. “Brendan Fraser tiene el alma de un inadaptado en el cuerpo de un héroe”, explica. “Es apuesto, además de contar con una tremenda fuerza física y energía pero, por otro lado, puede ser también muy divertido, completamente modesto y humilde”. Trevor Albert estaba igualmente impresionado. “Brendan es un actor tan consumado que hace totalmente creíbles a los personaje que interpreta”, comenta. “Le brinda humor a cada uno de los diferentes Elliots que interpreta en el filme, y realmente los hace suyos”.

A pesar de que los alter-egos de Elliot son inauditos, Brendan Fraser señala que el personaje está basado en la realidad. “Todos conocemos a alguien como Elliot”, sostiene Fraser. “Es un inadaptado social que es amigable y bueno pero no ha encontrado la manera de comunicarse con la gente, de tal forma que no los agobie. Así que encuentra verdaderamente difícil rehusarse al Diablo cuando ella le ofrece cambiar su mundana existencia por una vida—o vidas—llena de aventuras, intriga y arrojo—todo lo que anhela”.

El Diablo le proporciona todas estas cosas, pero al mismo tiempo se asegura de que irremediablemente sus nuevas vidas se vean severamente alteradas. Mientras que el mito, la literatura, el cine y el teatro han representado durante mucho tiempo al Diablo como hombre (o al menos que tenga rasgos masculinos), Harold Ramis tenía otra cosa en mente. O, más bien, su esposa: “Realmente a ella fue a la que se le ocurrió la idea de que el Diablo fuera mujer”, recuerda. “Estábamos platicando una noche acerca de quién debía interpretar al Diablo. Estaba nombrando diferentes actores y finalmente ella preguntó, ‘¿Por qué el Diablo no puede ser una mujer?’ La idea tiene mucha resonancia emocional y psicológica. Después de todo, la mayoría de los hombres son embrujados por las mujeres. Y si a eso le agregas la cuestión de que cada día las mujeres están logrando mayor poder en nuestra sociedad, pensé ‘¿por qué no una Diablo mujer?’

Ramis también quería evitar las nociones tradicionales del bien y del mal—y el fácil estereotipo que puede surgir a raíz de ello. “Nuestro Diablo no es un villano”, insiste. “Es más traviesa que malvada. También quería que ella fuera hermosa, realmente sofisticada y mucho más cosmopolita que Elliot”.

Para darle el papel a la seductora mujer, Ramis tenía la envidiable labor de hacer una lista de lo que él llama toda mujer “devastadora” en Hollywood. “Elizabeth Hurley encabezaba por mucho esa lista”, comenta Ramis. “Y cuando llegó a reunirse con nosotros, tenía justamente el tipo adecuado de espíritu cómico. Elizabeth es muy sofisticada, sexual y poderosa, además de contar con un maravilloso gozo de vivir. Siempre pensé que Elizabeth y Brendan harían una gran pareja porque en cierto modo él es tan inocente y puro, y Elizabeth parece ser tan cosmopolita”. Trevor Albert añade, “Elizabeth tiene una energía y un porte que la hacen fascinante, poderosa y dominante”.

A Hurley le agradó la naturaleza traviesa de su personaje. “Me encantó que es realmente juguetona”, Hurley admite. ”A pesar de que a veces intenta asustar a Elliot, está más interesada en encantarlo y seducirlo para que renuncie a su libertad. El Diablo disfruta influenciar las decisiones de Elliot con respecto a sus deseos, sabiendo cabalmente que ninguno de ellos funcionará. Ella vive para arruinarlos todos”.

El Diablo llega a la vida de Elliot en respuesta a su plegaria secreta, “Querido Dios, daría todo por tener a esa mujer [Alison] en mi vida”. La actriz australiana Frances O’Connor interpreta al tercer miembro del triángulo en Al diablo con el diablo. Antes de haber obtenido el papel en Al diablo con el diablo, O’Connor impresionó a la crítica y a las audiencias con su papel protagónico como la obstinada mujer del siglo XIX en la película “Mansfield Park”. Sin embargo, Ramis y Albert todavía no habían visto el filme—y no sabían que era australiana. “Para nosotros Frances fue un gran descubrimiento”, comenta Ramis. “Leyó su parte e hizo un trabajo espléndido. Incluso nos engañó para que creyéramos que era norteamericana. Y cuando vi ‘Mansfield Park’, estaba totalmente entusiasmado con ella”.

Alison, al igual que Elliot, sufre varios cambios físicos. Aparece como un objeto del amor idealizado de manera diferente en cada uno de los deseos de Elliot, incluyendo: una tragafuegos latina y esposa de un capo de la droga; una mujer tatuada, libre y sin compromisos; una reportera deportiva sexualmente agresiva y una mujer sofisticada tipo Grace Kelly. O’Connor disfrutó a todas las diferentes Alisons. “Creo que los personajes que son los más radicales y alejados de la propia personalidad y apariencia de uno, son los más divertidos de interpretar”, indica. “Cada una de mis transformaciones es diferente, y las aprecié en diferentes maneras”.

Alison no es la única persona que trabaja con Elliot que forma parte de sus deseos. Un cuarteto de colegas—interpretados por Orlando Jones, Paul Adelstein, Miriam Shore y Toby Huss—quienes alternativamente ignoran y se burlan de Elliot en el trabajo, también resultan ser personas diferentes en cada uno de los diferentes mundos de Elliot. Un filme clásico muy querido inspiró, en parte, este elemento de Al diablo con el diablo: “Estaba pensando en ‘El Mago de Oz’”, explica Ramis, “en que todas las personas que Dorothy conoce en la granja resultan ser personajes de su fantasía en Oz. Los compañeros de trabajo también le dan al filme una concepción cinematográfica adicional—proporcionándole un entretenimiento extra a la audiencia”.

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