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«7 minutos»: Amores para el olvido

Críticas

«7 minutos»: Amores para el olvido

Sus mejores pasajes son aislados chispazos, atrevimientos de una comedia que en realidad nunca amenaza con salirse de la norma. La dialéctica afilada, los ramalazos de ingenio y los cuidados personajes se diluyen en una predecibilidad patente.

Son los primeros minutos los mejores de la comedia de Daniela Féjerman, la exposición clara y directa del tema (amor desesperado en tiempos de Internet) y el pistoletazo de salida a la serie de desencuentros que acertadamente establecen las coordenadas de los personajes. Están todos: los farsantes, los meticulosos, los maniáticos y los sinceros (los menos). Todos se someten a vertiginosas rondas de 7 minutos donde el choque entre personalidades de dos desconocidos puede resultar tan desapercibido como catastrófico. El guión, co-escrito por la propia Féjerman junto con Ángeles González-Sinde, se demuestra aquí sagaz, de una dialéctica afilada que hace de las breves conversaciones ingeniosos retazos, sketches de una realidad patética que también es sendero hacia la romcom.

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Desde su comienzo, «7 minutos» promete tratar de desmarcarse de los lugares más viciados de la comedia española reciente, evitando a toda costa el habitual descarrilamiento de credibilidad de sus protagonistas (la exacerbada inmadurez emocional de siempre, aquí más comedida) y mostrando eventuales ramalazos de ingenio (la plomiza película sueca à la Bergman). Y este, precisamente, es también su mayor handicap: que sus mejores pasajes, desde el insólito onírico al del cretinismo y pose intelectual en el recital de poesía, no sean más que chispazos, atrevimientos en una comedia que en realidad nunca amenaza con salirse de la norma. Lo peor que se puede decir de la cinta de Féjerman es que todo cuanto apunta a brillante, inusual ejemplo del género, choca fatalmente con una predecibilidad patente, hasta el punto de que el espectador más habituado a los terrenos de la comedia romántica sabrá adivinar cada paso a seguir hacia el happy end colectivo.

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Buen hacer del reparto, a saber una Marta Etura que domina envidiablemente su vis cómica y un Antonio Garrido que desempeña bien su macarra con corazón, una Pilar Castro perfectamente repelente y cumplidores Toni Acosta y Luis Callejo como bondadosos personajes centrales. Sin embargo, la correcta labor actoral no se sobrepone a la sensación de narración desvencijada, de microhistorias de amor y decepción que siguen el manual al dedillo. Féjerman tiene indudable mano para dirigir a su elenco, pero no puede evitar que el filme se llene en su segunda mitad de altibajos demasiado pronunciados. Prueba de ello es la forzosa introducción de la subtrama de Vicente (Asier Etxeandia), un extra poco afortunado al mosaico de partida e improbable remiendo final para una línea argumental sin cerrar. Con todo, apuntes varios señalan un feroz y aplacado sentido de la comedia, indicios esperanzadores de lo que puede llegar a dar de sí el género en manos de esta realizadora.

Calificación: 5/10

En las imágenes: Fotogramas de «7 minutos» – Copyright © 2009 Castafiore Films y Tornasol Films. Distribuida en España por Alta Classics. Todos los derechos reservados.

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