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«A cambio de nada»: Oportunidades

Críticas

«A cambio de nada»: Oportunidades

Daniel Guzmán debuta tras las cámaras con un dinámico drama urbano de marcado carácter autobiográfico. Una propuesta estimable por su evidente y sensible honestidad, que no trascenderá en el tiempo pero que merece sin duda un visionado desenfadado.

Darío (Miguel Herrán) es un chaval como tantos otros. Estudiante regular -que no malo-, hijo de padres separados y tensos (María Miguel y Luis Tosar), tiene un colegón inseparable (Antonio Bachiller)… pues eso, un chico normal, con sus circunstancias y sus cosas. Daniel Guzmán salta tras las cámaras con la marcadamente autobiográfica «A cambio de nada» (ver tráiler), una película que no está mal, es cierto, pero que saca los colores a la apurada estructura cinematográfica nacional tras arrasar en el Festival de Málaga, donde ha sido exaltada como la Mejor Película del certamen. Industrialmente marca una realidad un poco escasa, la verdad, por mucho que nos alegremos por el cineasta recién estrenado.

A cambio de nada

«Puedo vivir solo perfectamente». Si bien técnicamente el drama mantiene un buen nivel -en términos de dirección tiene algunos recursos y salidas notables, apoyado en un ritmo dinámico que debe mucho al trabajo de edición de Nacho Ruiz Capillas-, lo que más hace destacar esta odisea urbana, esta epopeya anónima, es la honestidad de su esencia. Un recuerdo de las aventuras de juventud, de los pasos que damos hasta convertirnos en lo que somos y en el precio que inevitablemente tenemos que pagar en el camino, a nuestra cuenta y a la de los que nos rodean; el problema es que al conjunto le falta algo de jugo, queda un tanto plano por reconocible que sea lo que plantea y los escenarios emocionales por lo que transita.

A cambio de nada 2

Miguel Herrán defiende bastante bien su papel, aunque se ve superado por un Antonio Bachiller cuyo reconocimiento en Málaga nos parece igualmente excesivo; pero bueno, es lo que hay: de nuevo, bien por el equipo. Los más experimentados adultos responden –Felipe García Vélez va un poco pasado de vueltas en su recreación del perdedor evidente-, en un elenco adornado por la por supuesto entrañable Antonia Guzmán, abuela del director. «A cambio de nada» no trascenderá en el tiempo, como la vida de la mayoría de quienes poblamos estas urbes mastodónticas que nos envuelven y extreman nuestras circunstancias, pero merece un vistazo sincero y desenfadado.

Calificación: 6/10

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