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«A puerta fría»: Mundo caníbal, mundo salvaje

Críticas

«A puerta fría»: Mundo caníbal, mundo salvaje

Estupenda propuesta de Xavi Puebla, fría, limpia, pura en su reflejo de una realidad desoladoramente veraz. Desgraciadamente huele a cine invisible, que pasará de largo a ojos del espectador. Quien tenga oportunidad, que no la deje escapar.

Salvador (Antonio Dechent) es un comercial de electrodomésticos que no atraviesa su mejor momento, ni en lo personal ni en lo laboral. Ahora se la juega en una importante feria para profesionales. Con un regusto agridulce recibimos “A puerta fría”, el nuevo largometraje de Xavi Puebla. La parte dulce: es una película fabulosa, sin más. La parte amarga: que probablemente ─bueno, seguro, en realidad─ estemos ante un nuevo ejemplo de cine invisible para el espectador, como ya sucediera con recientes perlas patrias como “Las 2 vidas de Andrés Rabadán” (2008), “La isla interior” (2009) o “La mitad de Óscar” (2010)  ─trío que recordamos por la concordancia de su desgarrada desazón estructural con la de este trabajo─. Quien tenga oportunidad de verla, que no la deje escapar.

Antonio Dechent en A puerta fría

«¿Qué coño ha cambiado, que yo no me he enterado?». Ambientada en un céntrico hotel adaptado para acoger convenciones ─micromundo tan recto y confortable como imposible de ser considerado propiamente un hogar, uno de tantos puntos intermedios en las vidas de los protagonistas─, esta historia desgarrada pasa entre apretones de manos, entre falsedades, verdades a medias y mentiras aceptadas en aras de un beneficio económico, material o carnal. Un infierno a plena luz, en el que los vendedores trapichean al margen del receptor final de un producto que intentan enchufar por encima de la competencia; una metáfora, nada sutil, de una sociedad infecta. Por eso el director no necesita más recursos que su cámara, que usa prácticamente a modo de ojo documental, apoyada en un buen sonido directo y unas estupendas fotografía y edición.

Nick Nolte y María Valverde en A puerta fría

El resto depende de un titánico Antonio Dechent, principio y fin del drama. Dibujado en su pasado a base de retazos, presentado como la degradación ─¿definitiva?─ de esa especie humana alimentada a base de la creación de necesidades en un Otro anónimo ─tarjeta de visita mediante, eso sí─, encabeza un fantástico plantel de maduros desesperados que integra a José Luis García-Pérez, Héctor Colomé, Cesáreo Estébanez o Nick Nolte, observados de cerca por un mefistofélico José Ángel Egido y deslumbrados ─desde un autosuficiente pasotismo, en muchos casos─ por la belleza angelical de una María Valverde que firma aquí uno de sus mejores trabajos. Incómoda, pura, desnuda, “A puerta fría” es un producto que, verdaderamente, queremos comprar bajo cualquier circunstancia.

Calificación: 8/10

Imágenes de “A puerta fría”, película distribuida en España por Oliete Films © 2012 Maestranza Films. Todos los derechos reservados.

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