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«A Roma con amor»: Postales desde el tópico

Críticas

«A Roma con amor»: Postales desde el tópico

Woody Allen se conforma con otra comedia coral, en imitación de cierto humor italiano y con escenarios presentes en toda fantasía romana. Pobre en estética y guion, algunos actores y chistes aislados intentan salvarla de su irregularidad.

La bienvenida a Roma se abre con el «Volare» de Domenico Modugno & His San Remo Orchestra y uno de esos planos-postal de turista embelesado con los que Woody Allen gusta inaugurar sus últimas películas. «A Roma con amor» (ver tráiler y escenas) resulta, como anuncia un comienzo tan perezoso, un título ajustado a su fórmula comercial —finalmente se borró de él la alusión al Decamerón—, fabricada desde el cariño de alguien que se mueve sin malas intenciones, pero sin esforzarse por una declaración más original y honesta. Allen regresa —y también lo hace como actor en un pequeño papel— al territorio de su comedia crepuscular más irregular, poblada de lugares comunes tratados con amabilidad; incluso «Midnight in Paris» (2011), el mejor ejercicio de su tour europeo hasta la fecha, no dejaba de ser un retrato benévolo para tiempos ácidos.

Parece, al contrario que en su anterior película, que el director neoyorquino haya recurrido (una vez más) a la suma de historias breves, arrinconadas en un cajón a la espera de su turno. Relatos de esnobs y provincianos, de infidelidades y pasmos juveniles, de enredos de alcoba más próximos a los manuales de amor a la italiana que a Lubitsch, de sucesos surrealistas —el segmento de Roberto Benigni— que evocan al hombre desenfocado de «Desmontando a Harry» (1997). Todos unidos por el desencanto del cineasta —palpable en el personaje de Alec Baldwin, de lo más destacable—, maquillado a estas alturas de cine cómodo y ligero, reflejo de una sarta de tópicos de cada país de visita, con el que pretende resultar reconocible y accesible, a medias divertido, por desgracia síntoma de algo que puede ser un bostezo o un entumecimiento de Allen.

En cualquier caso, la cinematografía del cineasta siempre se ha caracterizado por sus altibajos; también por el vaivén en las preferencias de sus seguidores más fieles. «A Roma con amor» puede convertirse fácilmente en una pieza odiada como «Vicky Cristina Barcelona» (2008) —y comparte con ésta la reiteración de un hilo musical del que resulta difícil despegarse—, o en una obra de segmentos que haga las delicias de los adoradores de las películas más olvidadas en una filmografía, como ocurrió con «Conocerás al hombre de tus sueños» (2010). El sitio y la auténtica validez de este trayecto final de Woody Allen seguirán debatiéndose durante mucho tiempo; de momento, su nueva comedia ocupa un puesto alternativo en la cartelera, el de alguien que no sabe si admira o detesta los clichés de una ciudad y una cultura, pero que concluye es mejor ser rico y famoso que pobre y anónimo.

Calificación: 5/10


Imágenes de “A Roma con amor”, película distribuida en España por Alta Classics © 2012 Mediapro, Medusa Film, Gravier Productions y Perdido Produtions. Todos los derechos reservados.

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