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«Adiós a la reina»: Plebeya a su pesar

Críticas

«Adiós a la reina»: Plebeya a su pesar

«Adiós a la reina» tiene el aliciente de una nueva perspectiva: está contada desde la mirada de la lectora de la monarca, un personaje al que llena de vida una inspirada Léa Seydoux. Una nueva vuelta de tuerca a la interesante figura de María Antonieta.

Los reyes son reyes, y los plebeyos que se hagan ilusiones pretendiendo otra cosa se arriesgan a una decepción con consecuencias fatales para ellos. O al menos, eso es lo que nos cuenta «Adiós a la reina» (ver tráiler), adaptación de la novela de Chantal Thomas. Porque parece haber consenso en catalogar a María Antonieta, la esposa de Luis XVI y, al igual que él, decapitada en la Revolución Francesa, como el colmo de la frivolidad y el desprecio por las clases populares. Pero lo que nos viene a decir esta cinta es que, también, era una mujer hermosa y fascinante, caprichosa y voluble que difícilmente hubiera sobrevivido en un mundo en el que no se cumpliese de inmediato su infantil voluntad.

Una historia no precisamente nueva en el cine, pero que ofrece el aliciente de la perspectiva: está contada desde el punto de vista de la lectora de la reina, uno más de los cargos femeninos de la corte, que incluyen quehaceres tan fundamentales como custodiar sus ungüentos o el catálogo de bordados y tejidos disponibles para sus vestidos. Un personaje al que llena de vida una inspirada Léa Seydoux, con el privilegio de observar las reacciones que en la corte producen las noticias llegadas desde París, incluida la toma de la Bastilla, en un lugar intermedio entre el mundo de las señoras y el de las criadas.

La cámara de Benoît Jacquot se pone al servicio del deambular de la protagonista por los interminables pasillos y recovecos de un Versalles que rápidamente va cayendo en el caos. Y es su mirada enamorada la que contempla a una reina dotada de esa aristocracia con que Diane Kruger es capaz de teñir sus interpretaciones, para ser aquí una María Antonieta dispuesta a hacer cualquier cosa por salvar al único objeto de sus desvelos, la Duquesa de Polignac (Virginie Ledoyen), cuya relación con la soberana la ha convertido en uno de los nombres más odiados por el pueblo en armas.

La película es interesante por cuanto ofrece una perspectiva a ras de suelo, con una planificación que podría salir de un reportaje televisivo, y que busca transmitir el pulso de un grupo privilegiado que vive en una burbuja y no es consciente de que su mundo está tocando a su fin, en un Versalles oscuro y aislado de todo. Lo hace fijándose de manera especial en el colectivo femenino, que permanece ajeno a las decisiones, tanto si forman parte de la nobleza como de los sirvientes. Lo que ocurre es que, por momentos, la cinta adolece de cierta morosidad e incluso da la sensación de haberse quedado un tanto corta de presupuesto, pese a aprovechar los estupendos emplazamientos reales.

Unos problemas que impiden que en conjunto termine por sacar todo el provecho posible a un relato lleno de posibilidades, y que dibuja la trastienda de los grandes acontecimientos. A cambio, nos regala a una Léa Seydoux capaz de expresar la lucha entre su condición servil y la insolencia de quien se siente merecedora de una relación especial con la monarca. Y es precisamente en esos detalles donde el director consigue los mejores pasajes en esta nueva vuelta de tuerca a una figura sobre la que ya incidió de manera muy personal Sofia Coppola en «María Antonieta» (2006). Quizá porque, como pocos, este personaje encarna las contradicciones entre la fascinación y el rechazo hacia quienes detentan el poder absoluto.

Calificación: 6/10

Imágenes de “Adiós a la reina”, película distribuida en España por Karma Films – Copyright © 2011 GMT Productions, Les Films du Lendemain y Morena Films. Todos los derechos reservados.

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