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«Ahora o nunca»: Trampas a la vista

Críticas

«Ahora o nunca»: Trampas a la vista

El amor está en el aire. Dani Rovira y María Valverde se marchan a Reino Unido en busca del éxito que anime nuestra taquilla. Se repite la fórmula del éxito pero se le empiezan a ver las limitaciones al género. Muy justita.

Ya tenemos sucesora para «Perdiendo el norte»María Ripoll se rodea de sangre joven y con tirón comercial para emular la fórmula que tan buenos resultados está dando entre el público. A saber: relato de enredos amorosos con sus obligados malentendidos, joven pareja protagonista con buena química, secundarios exagerados para dar el contrapunto cómico, una pizca de drama y mucho juego con los tópicos.

Ahora o nunca

Esto es justo lo que nos ofrece «Ahora o nunca», con Dani Rovira y María Valverde como protagonistas. Él viene de reventar las taquillas con “Ocho apellidos vascos”, y ella, aunque avanza con paso firme en su conquista de Hollywood, sigue teniendo reciente su pasional romance con Mario Casas en «Tres metros sobre el cielo». El amor está en el aire. Juntos forman una pareja de prometidos a puntito de casarse, justo en el mismo lugar donde se conocieron, un pintoresco pueblecito inglés. Pero como en cualquier título que toma un bodorrio como escenario, los contratiempos empiezan a acumularse haciendo que el enlace corra peligro.

Las escenas que comparten los novios son muy tiernas, muestran la buena química que hay entre ellos, pero por vicisitudes del destino (o del guion), apenas comparten planos. Cada uno va por su lado. Juntos (por teléfono o en persona) nos obligan a activar el modo moñas que, si sois fans, disfrutaréis. Especialmente durante la primera vez que se hablan en el curso de verano y en el inevitable reencuentro final.

Ahora o nunca

María Ripoll tiene buenas intenciones, pero su «Ahora o nunca» no termina de funcionar y deja en evidencia que quizás la fórmula ya se está resintiendo (o que ella no ha sabido explotarla del todo). Condicionadas por la distancia de sus personajes, varias de las escenas  funcionan mejor como sketches independientes que dentro del conjunto, generándose un desequilibrio evidente de tono entre las secuencias de Rovira (tirando de un humor mucho más exagerado) y las de María Valverde. El humor de la película es deudor de los Resacones y sucedáneos, que en 2009 tenía su gracia, pero hoy día ya queda un poco trasnochado (lo vimos en «Como sobrevivir a una despedida» y lo vemos ahora). Y es que no se trata tanto de emular sino de interiorizar y aportar algo.

Un aspecto que queda perfectamente reflejado en el uso que se hace de los personajes secundarios. En los ejemplos precedentes, «8 apellidos vascos» o «Perdiendo el norte», teníamos gente carismática, que aportaba unas buenas dosis de comedia como Karra Elejalde o Miki Esparbé. Pero aquí están muy desaprovechados. La hermana de María (Alicia Rubio), víctima de la indefinición, muestra un carácter que va dando tumbos, cambiando según la secuencia. Yolanda Ramos (como siempre) pide a gritos una mayor presencia en pantalla que no le dan. Los padres de los novios, Joaquín Núñez y Jordi Sánchez, son meros escuderos de un Dani Rovira que es el verdadero amo de la función (para lo bueno y para lo malo); la película está concebida para explotar su vis cómica por encima de cualquier otra cosa.

Ahora o nunca

El plumero se le ve muy pronto a «Ahora o nunca». Tira de fórmula y potencia a uno de sus protagonistas pensando simplemente en tener las papeletas ganadoras para la taquilla, pero olvida lo importante: la historia. Va focalizada a un target concreto y a buen seguro logrará buenos réditos, lo que es muy bueno para nuestra industria, pues que se llenen las salas siempre es una noticia que merece ser celebrada. Pero reta a un público que no es tonto y ya le va viendo las trampas a estas producciones de serie.

Calificación: 5/10

Imágenes de «Ahora o nunca», película distribuida por Sony Pictures Releasing de España © 2015 Zeta Cinema y Atresmedia Cine. Todos los derechos reservados.

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