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«Anonymous»: Destruir a Shakespeare

Críticas

«Anonymous»: Destruir a Shakespeare

«Anonymous» ofrece una seductora recreación de las conspiraciones de la corte isabelina, con una atmósfera oscura y maliciosa. Sin embargo, diluye su interés y energía en su desacreditación desmesurada de William Shakespeare.

Si pensamos en la filmografía de Roland Emmerich como una coherente y constante reescritura del fin del mundo o, mejor, como honrosa heredera del cine de catástrofes de los 70, entonces «2012» (2009) ocuparía el punto álgido, la cima y acabose de esa gramática de la destrucción masiva. La pregunta de qué vendría después de aquella aniquilación total tenía difícil respuesta, pero a buen seguro que ni el más acérrimo de los fans del director alemán hubiera sospechado que su siguiente trabajo iba a partir de las divergencias académicas en torno a la autoría de William Shakespeare para abordar un thriller conspiranoico ambientado en la Inglaterra isabelina.

Si este crítico apostara, entre la perplejidad aún duradera y la inevitable debilidad por el realizador, por decantarse del lado oxfordiano de la balanza, no tendría dudas en proclamar que «Anonymous» (ver tráiler y escenas) es ese reverso malicioso que muchos llevamos esperando desde el insólito triunfo de «Shakespeare enamorado»  (John Madden, 1998) en los Oscars® de 1999. La propuesta de desenmascarar al autor de «Romeo y Julieta» no encuentra tanto el interés en las eventuales necedades que se puedan derivar de las teorías oxfordianas, sino más bien en la idea de asistir a la poderosa recreación de las tramas de la corte real, con jugosos apuntes sobre la lujuria de alcoba de Isabel I —más que correcta Joely Richardson, imponente Vanessa Redgrave— y estrategias envenenadas de uno y otro bando para acercarse al trono pronto vacante —en todo caso, lejos de la densidad asfixiante de la «Elizabeth»  (1998) de Shekhar Kapur—. En ese juego de conspiraciones en el que la maldad dialéctica campa a sus anchas por palacio, el contraplano de la época es aún mejor y lo ofrecen tanto los tumultos a pie de calle y en los aledaños de The Globe como los espectaculares planos aéreos de un agitado Londres, capaces de inocular la extraña sensación de la inminencia de algún tipo de cataclismo.

Si por el contrario el que esto escribe se decidiera por una defensa shakespiriana, tampoco tendría mayores problemas en reconocer que, en su ímpetu por demostrar a Shakespeare como farsante, Emmerich y su guionista John Orloff retratan al de Stratford y su entorno con una vehemencia y mofa que hacen imposible cualquier matiz o discusión razonable incluso para el menos letrado de los espectadores. «Anonymous» peca de la misma voracidad maquinadora que los alevosos consejeros de la reina, y diluye su cacareada alma de la época en la desacreditación desmesurada, las interpretaciones de igual exceso —excepción notable para un Rhys Ifans convincente en su degradante viaje hacia la derrota— y más de un desajuste estructural derivado del ambicioso andamiaje de saltos temporales y flashbacks, que contiene a su vez una narración prologada y concluida en un contexto actual. Todo, para constatar en última instancia que el camino de la demolición de un nombre y su leyenda puede ser, de largo, más tortuoso e impopular que el de arrasar el paisaje mismo y toda la humanidad.

Calificación: 5/10


Imágenes de “Anonymous”, película distribuida por Sony Pictures Releasing de España © 2010 Columbia Pictures, Relativity Media, Studio Babelsberg y Centropolis Entertainment. Todos los derechos reservados.

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