Síguenos

«Another year»: Seres humanos

Críticas

«Another year»: Seres humanos

«Another year» es un fresco humano cuyos protagonistas han sabido normalizar la felicidad en medio del desencanto. Mike Leigh firma una película tan bondadosa en la superficie como compleja en su fondo de armario emocional. Imprescindible.

El cine de Mike Leigh retrata seres humanos, nada más y nada menos. El director británico lleva años comprometido con una mirada que radiografía la humanidad con la sencillez que destilan pequeños microcosmos: familias, amigos y vecinos intercambian posiciones, estados de ánimo y se enfrentan a los golpes que la vida asesta una y otra vez con resignación, desesperación, decepción, y hasta patetismo. Pero también, a veces, con el positivismo invencible de los que se empeñan en nadar a contracorriente entre la frustración y en desencanto que parecen profesar, por defecto, el resto de sus allegados. Son personajes como Poppy (Sally Hawkins), la irreductiblemente feliz protagonista de «Happy: Un cuento sobre la felicidad» (2008), o el matrimonio que conforman Tom (Jim Broadbent) y Gerri (Ruth Sheen) en «Another year» (ver tráiler), su último y de nuevo sobresaliente trabajo.

No valdría aquí el manido símil de la maduración del vino para hablar de las virtudes consolidadas del director de «Secretos y mentiras» (1996), porque el cine de Leigh lleva años demostrando una madurez quizá inalcanzable para otros cineastas conterráneos y practicantes del realismo social británico. Más bien, cabría hablar de un proceso más exquisito, más precioso al nivel de una gramática construida sobre los detalles y gestos de lo cotidiano, sobre lo pequeño: la construcción minuciosa, consolidada en el tiempo del ser humano a salvo, ya en su otoño vital, de la desdicha endémica de su entorno. En otras palabras, la normalización de la felicidad que llega desde la experiencia de sus criaturas, adquirida a lo largo de una filmografía constante y coherente: atrás quedan, por ejemplo, el optimismo insolente de Poppy o la edad del hartazgo y la resurrección emocional, aquella que un conmovedor Timothy Spall encarnaba en «Todo o nada» (2002); y todo, para llegar a la sabiduría que pertenece al ocaso de unos personajes que ven pasar las estaciones con tranquila plenitud, con infinita compasión hacia sus prójimos. «Another year», desde su estructura en cuatro estaciones, es la culminación de esa dichosa normalidad, un fresco tan bondadoso en la superficie como complejo en su fondo de armario sentimental. Una franca, gozosa celebración de la vida que más se disfruta y trasciende en la memoria del espectador.

El revolucionario pianista Glenn Gould, que definió una vez su visión del arte como la gradual y continua construcción de un estado de maravilla y serenidad, hubiera encontrado en la última película de Leigh un válido ejemplo en el que apoyarse. Más allá de acotaciones acerca del arte, el sentido de la obra hacia el sosiego no olvida, sin embargo, que a la dicha se llega salvando tortuosos obstáculos. Los más experimentados personajes del director han aprendido a sortearlos, y contemplan, a su alrededor y con solidaridad, la reproducción de los esquemas de la infelicidad. Y ahí reside la más estimable condición de su cine: cualquier ser humano puede o pudo ser, en un momento determinado, cualquiera de los demás, con su correspondiente catálogo de adversidades y empeños. Una permutabilidad, esta, que obra milagros como la transformación de la extraordinaria Lesley Manville, de madre y esposa de afectos marchitos y hasta crueles, en «Todo o nada», a soltera desesperada en busca de un poco de comprensión ajena, aquí.

Calificación: 8/10


Imágenes de «Another year», película distribuida en España por Vértigo Films © 2010 Thin Man Films, Focus Features International, UK Film Council y Film4. Todos los derechos reservados.

Continue Reading
Publicidad

Novedades destacadas

Subir