Síguenos

«Argo»: Así en la vida como en el cine

Críticas

«Argo»: Así en la vida como en el cine

«Argo» es la menos interesante de las tres películas firmadas por Ben Affleck como director. Una propuesta que minimiza el discurso y espectaculariza el hecho real, sin dejar mucha huella tras sus dos entretenidas horas de metraje.

Resulta llamativo comprobar cómo en los últimos años, las incursiones de Ben Affleck tras la cámara han servido como contrapeso para compensar el escaso prestigio que el actor había conseguido delante de ellas. Más incluso si atendemos al cine que éstas practicaban: desde la compleja conciliación del noir con el trauma social de la que se valía «Adiós pequeña adiós» (2007) a ese thriller de pedigrí bostoniano y aspiraciones trascendentalistas que era «The town (Ciudad de ladrones)» (2010), Affleck se ha revelado como un demodé ejemplo de fe ciega, casi ingenua en las formas del cine más Hollywood para mediar discursos tan grandilocuentes como sinceros.

Tercer largometraje que firma como realizador, «Argo» (ver tráiler) es también el menos interesante de los tres, aquel que muestra más abiertamente sus adscripciones y que menos se preocupa por dar complejidad a un discurso de trazos aquí evidentes —la realidad que supera la ficción, el poder salvador del cine, el perdedor que encuentra sus victorias en la sombra—. Quizá sea porque, pasada la secuencia inicial en que imágenes documentales sirven de apoyo para reconstruir el asalto a la embajada estadounidense en Irán, la película prefiere minimizar la connotación discursiva para ceder el protagonismo a una narración del hecho histórico que se constituye en la tensión entre lo sucedido y su dramatización extrema —el tramo final en el aeropuerto—, las concesiones al palco —la camaradería contagiosa, los chistes que brotan con alegre naturalidad entre despachos y reuniones, las celebraciones finales subrayadas por la música— y en lo implacable de un ritmo que lleva en volandas a sus imágenes y hace fugaces sus dos horas de duración sin dejar mucha huella a su paso.

Más allá de su pulso firme y su ímpetu narrativo, «Argo» no consigue asumir las mejores lecciones del cine en que se mira. Frente a los personajes sin aspavientos, de lenta pero segura construcción que podían verse en las películas de Alan J. Pakula, aquí se proponen estereotipos vaciados de contenido —el maquillador y el productor a los que interpretan John Goodman y Alan Arkin, los seis rehenes, los iraníes invariablemente radicales— que solo encuentran la excepción en el protagonista al que él mismo interpreta. Pero es que en general, la cinta asume la caligrafía pero no el fondo de un cine político pasado, para inscribirse en un presente del género menos estimulante, pero de sacralización asegurada al amparo de los nombres de George Clooney y Grant Heslov. Un ejercicio menor, en fin, que entre peinados de época y salas abarrotadas de pantallas y nervios sirve para recordar que en el riesgo de la emoción, y no en la emoción del riesgo, es donde Affleck ha encontrado una identidad más sólida como director.

Calificación: 6/10


Imágenes de «Argo», película distribuida por Warner Bros. Pictures International España © 2012 Warner Bros. Pictures, GK films y Smokehouse Pictures. Todos los derechos reservados.

Continue Reading
Publicidad

Novedades destacadas

Guía de películas

A B C D E F G H I J K L M N O P Q R S T U V W X Y Z 1
Subir