“Astérix y Obélix: Al servicio de Su Majestad”. Floja resistencia

Por José Arce | LaButaca.net | 26 noviembre 2012

Cuarta entrega de una franquicia estandarizada con poco que ofrecer más allá de su propia inercia y el cariño que despiertan los personajes de Uderzo y Goscinny. Metraje hinchado, escaso sentido narrativo y aciertos aislados. Nada especial.

César (Fabrice Luchini ) se ha lanzado a la conquista de Britania. En un último intento de frenar el impulso invasor, la reina (Catherine Deneuve ) envía a un hombre de confianza, Buentórax (Guillaume Gallienne ), a buscar ayuda a cierta aldea poblada por unos galos irreductibles que saben mucho de resistencia… Los famosísimos personajes de Albert Uderzo y René Goscinny saltan a la gran pantalla en acción real por cuarta vez con “Astérix y Obélix: Al servicio de Su Majestad” (ver tráiler  y escenas ), una nueva entrega que subraya la decadente estandarización de una franquicia que, como no podía ser otro modo, se aferra ahora a la insoportable moda del cine inútilmente tridimensional.

«¿Qué significa hacerse hombre? ¿Ser como vosotros, dos hombres que viven con un perrito?». Abandonada a la propia inercia comercial del reclamo de sus iconos centrales, la película carece de un ritmo definido, concebida y presentada más como una sucesión de gags irregulares que como una aventura palomitera al uso. La ambientación oscila entre lo cutre y lo simpático, abrazando clichés a diestro y siniestro acerca de las sociedades que presenta ─bretones, galos, normandos, romanos─ y contraponiendo las visiones que unos tienen de otros, y viceversa. No funciona demasiado, porque el conjunto se empeña en tenerse en demasiada estima a sí mismo y se infla hasta alcanzar casi las dos horas de duración.

Eso sí, es justo reconocer apuntes puñeteros aislados, como la persecución actual de los inmigrantes que recorren eso que llaman Primer Mundo y las corruptelas intrínsecas al poder casi absoluto. El reparto es tan oscilante como el global técnico, con un Edouard Baer poco carismático como Astérix ─nadie como el gran Christian Clavier, desde luego─, un Gérard Depardieu mimético con el grandullón Obélix y titanes del medio como Luchini o Deneuve adornando el elenco sin demasiado esfuerzo pero sobrada competencia. A la espera de ver cómo responde la taquilla, “Astérix y Obélix: Al servicio de Su Majestad” queda como un capítulo neutro de una saga que nunca alcanzará a su referente escrito.

Calificación: 4/10


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