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«Australia»: Sobredosis de Baz Luhrmann

Críticas

«Australia»: Sobredosis de Baz Luhrmann

Es una lástima que «Australia» no logre equilibrar la balanza entre sus pretensiones (enormes) y sus logros (dignos), porque de ser así estaríamos hablando de un notable ejemplo de relato épico y romántico de esos que el cine de otros tiempos solía brindarnos más a menudo y con mayor brillantez. Lo que es indiscutible es el empeño extraordinario de Baz Luhrmann y su solvencia a la hora de erigir esta historia con los inconfundibles rasgos de su cine: derroche visual y virtuosismo de cámara en un estilo entre lo artificioso y lo brillante, entre lo excéntrico y lo magnífico, que nos deja, de alguna manera, muy cerca de esa magia inexplicable que a veces emana el celuloide. En este sentido, su última película ofrece motivos suficientes a los defensores de las coordenadas del cineasta para que puedan reafirmarse en su credo, tantos como razones para ratificar el rechazo de sus detractores.

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«Australia» es una obra monumental e irregular. La sospecha de si ésta era la mejor propuesta para que su autor diera continuidad a su particular estilo queda rápidamente resuelta a los cinco minutos de haber comenzado la proyección. Lurhmann lo retoma sin problemas donde lo dejó en la soberbia «Moulin Rouge» y lo reajusta al caso que aquí nos ocupa, introduciéndonos en la aventura con ajetreos y vertiginosas volteretas visuales que la voz narradora del pequeño Nullah (Brandon Walters) se encarga de acompañar en lo que promete ser un cuento fascinante. Así, el realizador nos sitúa rápidamente en una trama que recuerda irremediablemente a «Río Rojo» de Howard Hawks, pero que además cuenta con un delicioso personaje que pareciera directamente extraído de «La diligencia» de John Ford, como es Kipling Flynn (Jack Thompson). Luego comprobamos que a Luhrmann, además, le gusta (y mucho) el cine de Victor Fleming, y que en ocasiones intentará alcanzarlo con no demasiada suerte. Todos estos referentes, presentes de una forma más o menos consciente, son de antemano una buena noticia que debe animarnos a creer en «Australia» como la gran película que pretende ser. Y lo cierto es que la primera mitad de la cinta, de entidad narrativa propia y cerrada dentro del conjunto (desde el comienzo hasta la entrega de las reses al barco militar), resulta ágil, emocionante y convincente pese a los excesos tan del gusto del que la firma.

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Sin embargo, el interés de «Australia» decae en un segundo tramo en el que su director ya no se muestra tan hábil a la hora de asentar el romance de su pareja protagonista, y aún menos eficaz en su afán por integrar la trama en el contexto de los dramas de la guerra. Luhrmann tiene los medios y lugares correctos para embelesarnos o conmocionarnos: quedan grabadas en la memoria escenas como la de Nullah asistiendo a una proyección de «El mago de Oz» y eso es, en buena medida, por la espectacular recreación de un cine de la época. Pero el australiano se muestra incapaz de mantener constante el asombro del público a través de un metraje excesivo, máxime con un relato que pierde enteros a medida que avanzamos hacia su conclusión. El delirio visual que tan bien funcionaba en su anterior película, aquí acaba desgastándose y desgastando a su vez al espectador a lo largo de más de dos horas y media. Esto va en detrimento de una historia que se ve incapaz de remontar el vuelo, en gran parte por culpa de un exceso de poses e impostaciones de sus personajes. Si bien es cierto que la indudable química entre Hugh Jackman y Nicole Kidman da con momentos de incuestionable belleza (la escena de cama desprende toda la sensibilidad del que está tras la cámara), no es menos cierto que los gestos y maneras de villanos, héroes y heroínas (si bien hemos aceptado el maniqueo esquema como parte inalienable de la fábula) pasan por descabellados en no pocos momentos (enfatizar porque sí el patetismo del malvado Neil Fletcher [David Wenham] bajo la lluvia, no es una buena idea). Esto consigue que acaben resultándonos mucho menos interesantes de lo que en principio fueron, y que tal impostación acabe afectando, por extensión, a los presuntos clímax dramáticos en los que la cinta buscaba algún que otro triunfo.

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Así que la envergadura de la empresa acaba resultando sólo en un digno entretenimiento con un puñado de imágenes para el recuerdo. La culpa de esto último recae en un cineasta que se entrega al (respetable) arte de la maximización de su despampanante universo visual, pero que olvida compensar el apartado narrativo con méritos, si no iguales, al menos suficientes para sostenerlo y lograr garantes de la atención incondicional del espectador. Sólo así «Australia» hubiera sido un relato épico, un emblema de su país, su historia y sus identidades. Sólo así la ficción de Luhrmann podría haber sido bigger than life.

Calificación: 6/10

  • Más información sobre «Australia»
  • Tráiler español de «Australia»
  • Fotos de «Australia» (17)
  • Notas sobre cómo se hizo
  • Rueda de prensa en Madrid
  • Crítica de José Arce
  • Reportaje: Nicole Kidman, Hugh Jackman y Baz Luhrmann
  • Noticias relacionadas con la película y sus integrantes
  • En las imágenes: Fotogramas de «Australia» – Copyright © 2008 20th Century Fox y Bazmark Productions. Distribuida en España por Hispano Foxfilm. Todos los derechos reservados.

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