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«Betty Anne Waters»: Juicio de sobremesa

Críticas

«Betty Anne Waters»: Juicio de sobremesa

«Betty Anne Waters» se autojustifica como drama basado en hechos reales, pero en realidad no es más que un telefilme de sobremesa repleto de lugares comunes, plomizo y rutinario hasta el hartazgo, pese al empeño de sus buenos actores.

Hay ciertos patrones de gusto que no parecen erosionarse con la repetición, sino que, muy al contrario, vuelven a reafirmarse en cada nueva entrega para el gran público. «Betty Anne Waters» (ver tráiler) demuestra la vigencia de una fórmula que sigue siendo plausible y aplaudida, el dramón judicial con mujer coraje de protagonista que justifica su buscada grandeza en el «basada en hechos reales». Lo que es más desconcertante, se nos avisa desde el mismo cartel promocional de la senda vista y prevista, la advertencia de no ofrecer nada nuevo pero ensalzar la historia de siempre, porque es apasionante y porque es real«Una condena por asesinato encerró a su hermano de por vida. Ella dará la suya para demostrar que es inocente». He ahí su resumen, he ahí su convencimiento guerrero.

Adelantado estratégicamente el fervor dramático de la cinta de Tony Goldwyn, queda plantearse la mejor manera de sobrellevar cerca de dos horas de lugares comunes entre las salas de juzgado, las aulas y los despachos que frecuenta esta nueva —otra más— «Erin Brockovich» (Steven Soderbergh, 2000), no en cruzada anti-corporativa, sino empeñada en dejarse la piel por sacar de prisión a un hermano cariñoso pero  impredecible, perfecto cabeza de turco para enterrar una culpabilidad poco conveniente. De esos lugares revisitados, no falta ni uno: amistades y apoyos incondicionales en el camino —el personaje de Minnie Driver—, ruptura del núcleo familiar, voluntad de hierro para irritar a la administración y las instituciones, y jueces implacables dispuestos a poner todas las trabas para el fracaso de la cruzada personal. El coraje de manual, por suerte, todavía no es sinónimo ni requisito único del buen cine. Ni siquiera es coartada para dignificar la uniformidad televisiva, la atonía plomiza que aquí marca el carácter de sobremesa.

Incapaz de indagar en la complejidad de sus personajes más allá de su dolor continuo —sólo el estudio, más particular, del de Sam Rockwell ofrece algún interés más allá de tópicos claroscuros—, «Betty Anne Waters» apenas disimula su mediocridad a través de intérpretes solventes, pero en ningún caso suficientes en su corrección para revivir sus correspondientes en pantalla, planos y acartonados hasta derivar en el consabido final feliz que pone la puntilla a la escalada de amargura burocrática y procesal. O lo que es lo mismo, la guinda que exige todo pasto de telefilme.

Calificación: 3/10


Imágenes de “Betty Anne Waters”, película distribuida en España por Filmax © 2010 Pantheon Entertainment Corporation, Oceana Media Fiannce, Innocence Productions, Longfellow Pictures y Prescience Films. Todos los derechos reservados.

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