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«Black Mass: Estrictamente criminal». Esos ojitos…

Críticas

«Black Mass: Estrictamente criminal». Esos ojitos…

El biopic de uno de los mayores criminales de la historia moderna de los Estados Unidos no es una mala película, desde luego, pero termina por resultar plomizo por lo extraordinariamente lineal y poco sorpresivo de su narrativa.

Jimmy (Johnny Depp) y John (Joel Edgerton) se conocen de toda la vida. Se criaron juntos en el sur de Boston, y ahora el destino les ha ofrecido la oportunidad de colaborar, tan distintas como han sido sus trayectorias. ¿Podrán? Seguro que sí. «Black mass: Estrictamente criminal» está haciendo ruido mediático casi únicamente por el trabajo de su actor principal, un Johnny Depp que parece que no tiene aquí una nueva oportunidad de ofrecernos la enésima versión del dichoso Jack Sparrow; se le anticipa como merecedor de un Oscar®, además, cuando su primera nominación llegó enfundado en la piel del excéntrico pirata. Paradojas de Hollywood. Fruslerías aparte, no es para tanto, ni su interpretación ni la propia película.

Black Mass

«Estoy listo». El biopic de uno de los tíos más chungos de la historia reciente del crimen organizado de Estados Unidos tiene muchos ingredientes para ser una gran propuesta, desde luego. Y un envoltorio general bastante potente, con un buen diseño de producción y gusto visual. Lo que pasa es que Scott Cooper opta por un estilo narrativo tan lineal, tan poco sorprendente, que el conjunto pierde buena parte de su atractivo en una sucesión de recursos y resortes que no por estar bien presentados resultan más interesantes. Al final todo es correcto pero plomizo, más allá del fascinante entorno de degradación maquiavélica que impulsa esta historia triste, otro golpe al sueño americano. Empiezas abajo, subes, bajas… bajas…

Black Mass

Problema: es muy difícil olvidar ese maquillaje. A veces Johnny Depp está bien caracterizado, a veces parece un muñeco, a veces parece el hijo pequeño de Viktor, rey/reina de la noche. Es lo que hay, mucho riesgo para tomarlo demasiado en serio; porque más allá su trabajo no hace más que reiterar clichés anticipables, como toda la propuesta en general. A su alrededor un fantástico reparto, claro, jugando a gatos y ratones con emoción oscilante pero que salva la papeleta en este plato templado que, con todo, se quedará fuera de la temporada de premios sino pasa algo raro. Ciudadanos, el crimen no compensa. Al menos a la larga, porque aquí nos siguen invitando para pasar a ver cómo se vive al margen de la ley. Y con aspiraciones.

Calificación: 6/10

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