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«Buried (Enterrado)»: Milimétrica claustrofobia

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«Buried (Enterrado)»: Milimétrica claustrofobia

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Rodrigo Cortés rueda con meticulosidad y perfección el tormento existencial de un intenso Ryan Reynolds, en la que es la más sugerente propuesta de nuestra industria en lo que llevamos de año.

Paul Conroy (Ryan Reynolds) despierta en un ataúd. Le han sepultado vivo. La industria nacional mantiene un prolongadísimo quejido estructural, escudando parte de su desencuentro con el público en la doble necesidad de guionistas y producciones de género; en 2009, el vacío se llenó alegremente en un thriller principal, “Celda 211”, celebrado y laureado con sonora algarabía. Con los ecos de la mejor película de Daniel Monzón aún resonando desde el formato doméstico, llega una nueva muestra de que las posibilidades están ahí, de que en casa hay grandes talentos capaces de conectar con la audiencia, a la espera de que alguien tenga a bien ayudarles para sacar sus propuestas adelante. Esperemos que “Buried (Enterrado)” no quede como una excepción destinada a confirmar la regla.

A partir de la parcial y no grandemente explotada situación del personaje agonizante a metros bajo tierra en un tosco féretro de madera, Rodrigo Cortés ─que ya dio muestras de la calidad de su firma en la valiosa “Concursante” (2007)─ organiza una experiencia obligadamente angustiosa y exasperante, no del gusto de todo el público ─aprensivos y poco pacientes, abstenerse─, pero enfrentada a la en absoluto sencilla tarea de divertir al palco haciéndole sufrir durante noventa minutos en los que nada ni nadie más allá del recluso cruzará la pantalla; para lograrlo, el irregular Ryan Reynolds ofrece una de las actuaciones más intensas de su carrera, entregado en la recreación de un tipo normal oprimido por un deadline constante ─poco oxígeno, poca llama, poca batería─ e infatigablemente examinado en su asfixiada intimidad por un trabajo de dirección concienzudo, demoledor.

Y es precisamente en la búsqueda de ese ritmo inapelable donde se atasca la película. Los escasos elementos que sazonan la historia parecen excesivamente medidos, artificialmente milimétricos, punteando el metraje de picos de emoción que no siempre funcionan desde su búsqueda de trasladar a imágenes un guión de Chris Sparling que sobre el papel queda como un ejercicio de poder narrativo y escritura cinematográfica, pero que en pantalla no equilibra un montante al que no le harían ningún mal quince o veinte minutos de recorte. Con todo, el aspecto técnico es notable, con un montaje inteligente y una edición de sonido tanto o más opresiva que la propia fotografía de Eduard Grau; en resumen, sorprende la capacidad del equipo para exprimir sus exiguos recursos, alcanzando determinados pasajes ─dentro y en los alrededores del cajón─ un nivel verdaderamente soberbio en su puesta en escena. Y aunque la sensación general de irrealidad impera, agota y resta enteros progresivamente tiñendo de negro su clímax permanente, “Buried (Enterrado)” es, con todo merecimiento, la más fresca y substancial película nacional del año.

Calificación:
7/10

En las imágenes: Fotogramas de “Buried (Enterrado)” © 2010 Versus Entertainment, The Safran Company, Dark Trick Films y Studio 37. Distribuida en España por Warner Bros. Pictures International España. Todos los derechos reservados.

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