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Críticas

«Buscando a Eric»: Nuevo movimiento obrero de Ken Loach

«Buscando a Eric» se adentra en los terrenos del realismo mágico con un tono positivo y optimista. Sólo la excesiva inclusión de imágenes documentales que rinden tributo a Eric Cantona rompen el ritmo narrativo.

El británico Ken Loach no abandona el movimiento obrero y la defensa de los más desfavorecidos, aunque en esta ocasión nos sorprende porque lo hace desde la comedia y con un tono positivo y optimista. Abrió la última Seminci y ahora llega a la cartelera «Buscando a Eric», con el legendario futbolista Cantona como protagonista en la pantalla y en el imaginario de Eric Bishop, un cartero que lleva tiempo sumido en la amargura y la soledad, tras haber dejado a su esposa Lily con una niña recién nacida, y ahora ser él el abandonado por su segunda mujer. Una realidad dura a la que no faltan situaciones dramáticas y toda la aspereza de unos personajes extraídos de las capas bajas de Manchester, pero que es tratada con un tono amable e incluso cómico, con abundantes rasgos de humanidad y de solidaridad. Para huir de esa tristeza vital, Eric no se va al cine, sino al bar y al fútbol, para rodearse de amigos con los que charlar o refugiarse en el mundo de fantasía creado en torno a su ídolo del balón, convertido ahora en consejero.

El director de «En un mundo libre…» construye una película en los terrenos del realismo mágico, con un individuo sumido en la duda y el caos existencial al lado de un ser imaginario sereno y juicioso, con una familia rota por varias costuras y unos mafiosos de risa y pacotilla, con una situación social de pobreza y unos amigos ricos en lealtad. Los contrastes se dan entre lo aparente y lo interior para resaltar el valor de la amistad y la solidaridad frente al individualismo, y también la necesidad de aceptarse a uno mismo y permitir la ayuda de los demás. Miedos a enfrentarse al pasado y tener que justificar actitudes poco claras con su ex-mujer, orgullo y aislamiento ante unos compañeros de trabajo que ven que «no sale del hoyo», pusilanimidad ante un lío de armas con chantaje… coyunturas para crecer en humildad y perdón, en determinación y apertura a los demás. Curiosamente, esta vez Ken Loach y Paul Laverty dan una salida esperanzadora a sus personajes, que respiran buen humor y optimismo, nada de rencor ni odio. La lucha aquí es contra uno mismo y contra unos delincuentes que ofrecen poca resistencia… porque no tienen convicciones, y por una vez dejan en paz a Thatcher y a su política laboral.

Esta historia de amistad en torno a un balón de fútbol tiene, sin embargo, sus puntos débiles en el narcisismo del goleador Eric Cantona, —se le rinde excesivo tributo con imágenes documentales de sus gestas futbolísticas que rompen el ritmo narrativo de la historia—, en el personaje pasivo y con poca fuerza de una Lily que no opone «resistencia» después de tantos años distanciada, en la desproporcionada irrupción policial en el domicilio —escena con una puesta en escena que desentona del tono amable de la cinta— o en la poco convincente reacción de los matones cuando su casa es «asaltada». A pesar de todo, esos defectos no ensombrecen esta afable y entretenida película, que debe mucho al gran trabajo de interpretación de Steve Evets como Eric, capaz de combinar lo real y lo imaginario, lo grave y lo cómico, lo humano y lo celestial, y de hacer buenas migas con un Cantona de otro mundo… pero capaz de intervenir en el suyo desde su imaginación y elevando su autoestima. El fútbol como metáfora del juego colectivo, como pasión para superar los escollos de la vida, y como acto social para relacionarse con los demás. Esta vez, el movimiento obrero de Ken Loach ha ganado su partido, y los espectadores con él.

Calificación: 6/10

En las imágenes: Fotogramas de «Buscando a Eric» – Copyright © 2009 Canto Bros. Productions, Sixteen Films, Why Not Productions y Wild Bunch. Todos los derechos reservados.

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