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«Capitán Trueno y el Santo Grial»: Valentía incompetente

Críticas

«Capitán Trueno y el Santo Grial»: Valentía incompetente

«Capitán Trueno y el Santo Grial» es un quiero y no puedo constante. Una película que raya la comedia involuntaria en todo momento, con unos actores perdidos y una dirección nefasta. Otra oportunidad perdida para consolidar una franquicia nacional.

Cada industria cinematográfica tiene sus endémicas dolencias, fantasmas que periódicamente planean para recordar que hay propósitos en los que un cine no deja de tropezar en la misma piedra. El español, quizá más por una naturaleza dada a autoinmolarse en el camino que por voluntad y ganas, ha demostrado en varias ocasiones su incompetencia a la hora de trasladar al medio sus mitos culturales más susceptibles de verse convertidos en franquicia. Es decir, de fabricarse sus propios éxitos en serie desde el material más propicio para ello. Que sea Torrente, una némesis actualizada del heroico Capitán Trueno capaz de resumir lo peor de la colectividad, el verdadero triunfador por delante de justicieros más castos, no deja de ser otro fenómeno digno de estudio sociológico.

Tras un tortuoso proceso prolongado durante una década y que la ha llevado a través  varios directores, intérpretes y presupuestos, «Capitán Trueno y el Santo Grial» (ver tráiler) entierra en la incompetencia y la fatal endemia otro mito más. El guerrero cruzado creado por Víctor Mora y Ambrós en los 50 entretuvo a varias generaciones con entusiasmo pop y valores blancos a precio de peseta. Su adaptación al cine, en cambio, quizá llegue tarde para aquellos lectores, demasiado tarde para ganarse nuevos adeptos y mortalmente pronto para afrontar con garantías sus ambiciones sin caer en los insalvables desajustes de sus resultados. No sólo es que la película de Antonio Hernández se vea en todo momento encallada en un quiero y no puedo, sino que demuestra en su largo —e innecesario— metraje momentos que rayan en la indolencia o, peor aún, en una cándida esencia amateur: actores desesperantemente perdidos o exagerados, diálogos con impostado tono recitativo, música enfática, acción invariablemente torpe y una planificación sin riesgo son razones suficientes para abismar a la película en el bochorno.

Desdibujados por completo los personajes de Mora y Ambrós —el caso de Goliath (Manuel Martínez) resulta especialmente cargante, limitado en su diálogo a su insaciable apetito—, desdeñada la posibilidad de un acercamiento estético más coherente al cómic —ahí está el ejemplo de Javier Fesser y «La gran aventura de Mortadelo y Filemón» (2003)—, al menos se agradece la tenacidad suicida de la cinta por aferrarse a las subtramas más pulp y los anacronismos ya propuestos en el original. La valentía de Hernández, empero, no se ve recompensada, pues su criatura acaba sepultando cualquier atrevimiento en los chapuceros y siempre peligrosos terrenos de la involuntariedad.

Calificación: 2/10

Imágenes de “Capitán Trueno y el Santo Grial”, película distribuida en España por Buena Vista International Spain © 2011 Sorolla Films y Maltés Producciones. Todos los derechos reservados.

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