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«Carmina o revienta»: Mamá, te quiero

Críticas

«Carmina o revienta»: Mamá, te quiero

La ópera prima de Paco León es una propuesta radical y no apta para estómagos delicados que, bajo el formato de falso documental, explota el tremendo histrionismo de su protagonista Carmina Barrios, madre del director.

Hay películas ante las cuales el posicionamiento crítico se hace relativamente sencillo. Articuladas conforme a cánones formales más o menos convencionales, es su calidad en la ejecución y en los elementos el que determina su mayor o menor nivel. Y como tales, aun con todos los componente subjetivos de crítica, se valoran. Buena, mala, o todo lo contrario. Pero hay propuestas ante las que el crítico se siente, en principio, desorientado. ¿Genialidad o patochada? ¿Sublime o perversa? ¿Buena o mala? Probablemente, «Carmina o revienta» (ver tráiler) no es ni lo uno ni lo otro, sino —obviamente— todo lo contrario.

Porque la ópera prima del famosísimo —por sus cuitas televisivas— Paco León, ese chico del que cuesta imaginar que pueda caerle mal a nadie —tal es su ángel y simpatía—, es un ejercicio libérrimo de cine sin ataduras ni cortapisas —pero no desaliñado—, erigido sobre la excelsa figura de esa Carmina a la que alude su título: Carmina Barrios, progenitora de la criatura, genio y figura y personaje desmedido —deslenguada, procaz, amoral— al que la cinta rinde el homenaje —envenenado, eso sí: no es nada amable el retrato que cuaja entre carcajada y sonrisa— que todo hijo amantísimo soñaría con rendir a su madre.

Un homenaje sui géneris, eso sí, y en el que bajo el formato de falso documental, se van entreverando las imágenes del testimonio a cámara de la protagonista, con el desarrollo en paralelo de una trama que podríamos calificar de altamente liviana, centrada en el robo de unos jamones y el cobro de la indemnización correspondiente de la compañía de seguros. Al hilo de esta peripecia, tenemos la ocasión de ser testigos presenciales de cómo las gasta —la buena señora no escatima desvergüenza— y de la trama de relaciones personales —limitada, en cantidad y calidad— de la ínclita Carmina: una hija que ya apunta sus mismas maneras —encarnada por su hija en la realidad, María León, en un papel breve pero intenso—; un marido borrachuzo y patán; y una amiga de parámetros morales bastante movedizos. La crème de la crème, vamos.

Un formato narrativo con el que León somete al espectador a un despiste juguetón —nunca está claro dónde acaban y empiezan realidad y/o ficción acerca de la protagonista— y explota todo el histrionismo de que es capaz —que es tremendo, infinito— la mamá Carmina: un personaje atrabiliario —friqui, que se diría en jerga más actualizada— y que nos recuerda, por momentos y en ese aspecto, a la «Cándida»  (2006) de Guillermo Fesser, aunque esta oronda  y malhablada señora se acerque más, en cuanto a perfil y talante, por lo escatológico y lo soez, al Torrente de Santiago Segura. Y, dado lo radical de la propuesta en ese sentido, no caben medias tintas: si conectas con el personaje, la cinta te hará pasar un rato de hilaridad garantizada, no así en el caso contrario.

De cualquier modo, bienvenida sea una propuesta destinada a dar a nuestro cine, más allá de la alegría que sus datos en taquilla puedan proporcionar —con esas fórmulas novedosas que pretende explotar y explorar— un toque novedoso y original, si bien no apto para estómagos delicados. Quién sabe si al hilo de su deseable éxito, no nos veremos en la tesitura de tener que reformular el aserto ese que reza lo de «ser más malo que pegarle a un padre». Todavía se puede ser peor, y hacerle una película.

Calificación: 6/10

Imágenes de «Carmina o revienta» © 2012 Jaleo Films, Andy Joke y Paloma Juanes. Todos los derechos reservados.

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