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«Cartas al padre Jacob»: Atados a la vida ajena

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«Cartas al padre Jacob»: Atados a la vida ajena

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Un pequeño y condensado relato de amistad y redención protagonizado por dos seres atados más a la vida ajena que a la propia. Sencilla y limpia en su presentación, el buen trabajo de la pareja central alza la consideración de la película.

Leila (Kaarina Hazard) cumple cadena perpetua cuando, sorprendentemente, recibe la noticia de su indulto a solicitud de un párroco rural, Jacob (Heikki Nousiainen), que requiere su ayuda como asistente. La cartelera se sigue abriendo progresivamente al cine que nos llega del norte de Europa, en una tendencia comercial que ha conseguido que ya no sea extraño ver en nuestro circuito la convivencia de propuestas como “Cartas al padre Jacob”, llegada directamente de Finlandia con Klaus Härö tras las cámaras y más de una decena de premios bajo el brazo. Una inercia saludable, a pesar de la escasa repercusión en taquilla de estrenos como este. Aprovechemos mientras dure, al margen de gustos y apetencias mayores.

Sencilla, escueta ─apenas una hora y cuarto necesita el cineasta para trasladar a imágenes el guión original de Jaana Makkonen─, aupada en la interpretación de la pareja central, la historia de dos personas a priori escasamente atadas a sus propias vidas lima sus asperezas desde el abrazo a un estoicismo narrativo y visual que no necesita de alardes para lanzar su mensaje: la esperanza es posible siempre pese a la adversidad, la humanidad se esconde en los sitios más inesperados, nada importa cuando recuperamos el sentido de nuestras existencias. Un discurso lúcido por su poso más que por su presentación, que no esquiva la ingenuidad de su articulación a partir de los desvaríos religiosos de un cura un tanto pasado de rosca en su temple incuestionable.

Y es que el veterano Heikki Nousiainen se deja llevar por la visión de su propia iluminación mística, por el contrario de una ruda, tosca, pétrea Kaarina Hazard capaz de expresar mucho con un mínimo registro gestual que evolucionará del cardo borriquero a la flor alegórica y emotiva que todos llevamos dentro; con escasas concesiones al humor ─plasmadas básicamente en el timorato cartero interpretado por Jukka Keinonen─, y centrada en sus propios ─y hasta cierto punto tramposos─ desvelos, “Cartas al padre Jacob” alcanza casi sin pretenderlo un epílogo consecuente y satisfactorio en relación a su desarrollo general, un tanto parco en sus presuposiciones. Todo ello presentado con crepuscular claridad desde una fotografía naturalmente luminiscente y una banda sonora tan sentida como voluntariamente antitética. Queda claro que no pretende más, pero, aún con todo, podía haber disuelto un poco menos los méritos que le corresponden.

Calificación: 6/10

En las imágenes: Fotogramas de “Cartas al padre Jacob” © 2010 Kinotar y Yleisradio. Distribuida en España por Festival Films. Todos los derechos reservados.

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