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«Cinco minutos de gloria»: El peso de la culpa

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«Cinco minutos de gloria»: El peso de la culpa

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Culpa y redención sustentan la nueva película de Oliver Hirschbiegel, una propuesta estimable a pesar de que se desinfla progresivamente en su avance. Liam Neeson y James Nesbitt, un tanto descompensados, centran la atención del espectador.

Irlanda del Norte, 1975. Alistair Little (Mark Davison), joven recién ingresado en una célula del IRA, asesina a un joven católico ante la mirada de su hermano pequeño, Joe Griffin (Kevin O´Neill). Treinta años después (ya con los rostros de Liam Neeson y James Nesbitt, respectivamente) sus caminos se reencuentran. Basada en un hecho real, “Cinco minutos de gloria”, proyecto concebido originariamente para emitirse en televisión, nos propone una historia de redención y culpa firmada por Oliver Hirschbiegel, cineasta que sigue rebuscando en la esencia de nuestros actos más oscuros, como ya hiciera en “El experimento”, “El hundimiento” e incluso, en menor medida, en su aventura americana (aquella “Invasión” que no llegó a rodar completamente).

Planteada de manera tensa y brillante, tanto en la recreación del origen de la relación entre los protagonistas como en la presentación del motivo de su reunión, la voluntaria frialdad que empapa el conjunto no supone una traba en los primeros rollos, aunque las sensaciones iniciales se van difuminando por el excesivo prisma recreativo hacia el que paulatinamente vira el guión de Guy Hibbert. Modesta, pequeña, concisa, pero progresivamente precipitada, es la actuación de la pareja central ─casi exclusiva─ la que se encarga de sostener la propuesta, en un trabajo en el que la histérica entrega de James Nesbitt descompensa a su compañero, un Liam Neeson cuya lóbrega presencia luce como un ejercicio de contención notable. Con todo, la veracidad que destilan ambos intérpretes en pantalla luce sobradamente.

Los “Cinco minutos de gloria” que a la postre determinan toda la historia subrayan un lógico mensaje universal lanzado desde al ámbito local de un conflicto latente, cerrado en algunas heridas y sangrante en muchas otras. Más que del perdón en sí, habla la película del tortuoso camino que se ha de recorrer hasta alcanzarlo ─u ofrecerlo─, un tránsito personal que puede ocupar toda una vida, sin saber con total seguridad lo que espera en el punto final. Los ejes centrales de la historia, siempre antagonistas, se acercan un tanto gracias al cuidado de la puesta en escena de Hirschbiegel, empeñado y entregado a la labor de hacer creíble lo que presenta tomando el menor partido posible, ajeno a consideraciones morales o políticas. No siempre consigue lo que pretende, desinflándose la propuesta en su fase final, pero las luces superan a las sombras.

Calificación:
6/10

En las imágenes: Fotogramas de “Cinco minutos de gloria” © 2009 Big Fish Films, Element Pictures y Ruby Films. Distribuida en España por Baditri. Todos los derechos reservados.

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