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«Compliance»: Nada conformes

Críticas

«Compliance»: Nada conformes

Un suceso que podría calificarse de fantasioso se muestra como relato fidedigno en esta película de pocos elementos y un mensaje bomba. La idiotez retratada pide a gritos una desobediencia civil que queda por debajo de su juego de thriller.

La coletilla «hechos reales» ha alimentado a lo largo de muchas décadas de películas sensacionalistas una difusa línea entre lo «basado» y lo «inspirado», generando mayor morbo acerca del grado de correspondencia con la realidad que las virtudes intrínsecas de cada historia. «Compliance» (2012) emplea unos rotundos intertítulos blancos y negros para subrayar el precedente real de este suceso surrealista que tal vez no sería creído ni siquiera como ficción sin esa etiqueta. A Becky (Dreama Walker) la encierran en la oficina de una sucursal de comida rápida, donde trabaja como cajera, bajo la acusación de haber metido mano en el monedero de una cliente. El retrato de las precarias aspiraciones laborales y vitales de ese reducido cuadro de empleados da paso de inmediato a un juego de percepciones para el espectador.

El director Craig Zobel es lo suficientemente honrado como para no recurrir a estrategias narrativas sucias con su público, y en lugar de una trampa de thriller asfixiante, en fondo y escenario, deposita al otro lado de la pantalla un miedo mucho mayor: el reparto de responsabilidades. Mientras en la actualidad desde ciertos círculos políticos se pide el acatamiento de supuestos comportamientos cívicos, sin cuestionar las órdenes impuestas por mandos de poder, como la policía que dicta mandatos a través del teléfono en el caso de la película, «Compliance» confronta las definiciones de queja y sumisión. El trasfondo sociopolítico de un episodio tan corriente como extraordinario es mayor que una sola lectura contemporánea.

No resulta difícil hallar ejemplos históricos de conflictos similares y de más grave envergadura, en los que sujetos tan normales como una encargada de cadena de comida rápida han desatado el caos y la degradación ajena escudándose en su ignorancia. La escalada de tensiones es firme pero insoportablemente estirada en manos de Zobel, si bien esa condición de hecho increíble está cargada de personajes estúpidos y de un feísmo surgido de su formato semi-documental que la vuelven por momentos predecible e inaguantable, como la idiotez que retrata.

Calificación: 7/10

Imágenes de «Compliance» 2012 Bad Cop Film Productions, Dogfish Pictures y Muskat Filmed Properties. Todos los derechos reservados.

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