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«Cowboys & aliens»: Más cowboys que aliens

Críticas

«Cowboys & aliens»: Más cowboys que aliens

«Cowboys & aliens» es una propuesta más original en su premisa que en su desarrollo. Jon Favreau firma un western de ciencia-ficción más tradicional de lo que parece y mejor que la infumable novela gráfica en que se basa.

Dicen que Hollywood anda escaso de ideas, y quizá sea eso lo que explique que devoren no ya sólo guiones o sinopsis que circulan por los despachos de agentes y ejecutivos, sino que ya compran meros conceptos aún sin desarrollar. Eso, al parecer, es lo que ocurrió con la novela gráfica por entonces inacabada de Scott Mitchell Rosenberg, dueño de Platinum Studios —que se define como una empresa que «crea, produce y desarrolla franquicias de cómic para todos los medios»—, cuya adaptación debió proponer en alguna reunión digna de ser filmada con cámara oculta: ¿y si mezclamos los paisajes y personajes habituales del oeste con una invasión alienígena? Contra todo pronóstico —¿o no?— el estudio dijo sí, Ron Howard y su compinche habitual, Brian Grazer, dijeron que sí… ¡y hasta Steven Spielberg dijo que sí! Y, para remate, lograron subir al ya poblado carro a nombres cercanos al gurú J.J. Abrams: sus habituales colaboradores Alex Kurtzman, Damon Lindelof y Roberto Orci. Y ya está, luz verde a «Cowboys & aliens» (ver tráilers y escenas), a conseguir un reparto de campanillas y a invadir los cines de todo el mundo.

Claro que, cuando se hizo la propuesta, el proyecto debía ser poco más que un esbozo, porque de otra manera no se explica que las dos historias, la aparecida en cómic y la filmada, sean tan diferentes. Aunque casi habría que decir que afortunadamente para los cinéfilos, porque, mientras la primera es básicamente infumable, la segunda al menos tiene pretensión de construir algo, de jugar las bazas tradicionales del cine de vaqueros haciéndolas interactuar con las propias de la ciencia-ficción. Tanto es así que lo principal que habría que reprocharle es la excesiva seriedad con la que se lo toma, como el punto antitético del desparrame del cómic. Ante ello, la pregunta inevitable es: ¿qué habría pasado si la película hubiese sabido marcar un punto medio entre ambas tendencias? Pues que estaríamos hablando de un filme mucho mejor.

Mimbres no faltaban: del ya inevitable personaje sin nombre —interpretado por un Daniel Craig que renueva su presencia como tipo duro pero con sentimientos— al pueblo minero en declive, el poderoso ganadero —Harrison Ford, en un papel en el que, a pesar de sus escenas de acción, resulta imposible evadirse de cómo representa la edad que tiene— que impone su ley mientras lidia con un hijo tarambana —Paul Dano (¿por qué no acaba de despegar este chico?)—, el sheriff que intenta que la legalidad se imponga en el pueblo (Keith Carradine), el tabernero cobarde (Sam Rockwell) o el predicador —ese estupendo secundario que es Clancy Brown—. Eso sí, lo que ya se escapa de lo habitual es el personaje de Olivia Wilde, una chica que ni es pistolera ni se sabe muy bien qué hace en el pueblo. Pero no importa: si los westerns actuales, a fuer de realistas, tienden a dar una visión muy dura del verdadero papel de la mujer en aquellos tiempos y territorios, aquí de lo que se trata es de sacar rendimiento a la estupenda fotogenia de la actriz.

A partir de aquí, asistiremos a las líneas habituales de redención, venganza y compañerismo que jalonan los más inolvidables títulos del género. Eso sí, en lugar de indios, los que atacan y secuestran son bichos tremendamente feos y agresivos, que en vez de Mustangs montan en cazas vertiginosos. Por lo demás, todo igual; lo paradójico es que, en realidad, a fuerza de querer jugar al contraste, este western tan excéntrico y comercial que responde al nombre de «Cowboys & aliens» resulta, en el fondo, más clásico que lo que Mateo Gil pretendió con «Blackthorn (Sin destino)» (2011). Cosas veredes.

Calificación: 6/10


En las imágenes: Fotogramas de «Cowboys y aliens», película distribuida en España por Paramount Pictures Spain © 2011 Universal Studios y Dreamworks II Distribution Co. Todos los derechos reservados.

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