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«Criadas y señoras (The help)»: Historias negras y blancas

Críticas

«Criadas y señoras (The help)»: Historias negras y blancas

“Criadas y señoras (The help)” es una película con buenas actrices que se ve con gusto, pero a la que le falta fuerza e intensidad. Al final, la cinta se abandona a lo placentero y a concesiones melodramáticas, un tanto sensibleras.

Lo que el viento no se llevó con Scarlett O’Hara permanece vivo en un pueblo de Misisipi de los años 60, y parece necesario que la joven Skeeter salga de la universidad con sueños de escritora para buscar una verdad oscurecida por la hipocresía y la superficialidad. Su mirada es limpia y fresca, independiente e inocente, y eso hace que choque con un universo femenino de chismorreos y apariencias, con una legislación racista que maltrata y humilla a los negros. «Criadas y señoras (The help)» (ver tráiler y escenas) es el libro de esta chica trabajadora y agradecida, escrito a partir de las entrevistas e historias de unas cuantas criadas de color, y también el título de la película de Tate Taylor que adapta el best seller homónimo de Kathryn Stockett.

El tono que el director imprime es manifiestamente satírico cuando quiere presentar una mentalidad trasnochada y patética, y entrañable cuando mira a la otra cara de la moneda que, por sensata y humana, es más luminosa. De esta manera, se forma una especie de díptico un tanto maniqueo para resaltar lo absurdo de una sociedad carcomida por la falsedad o el miedo, de un mundo en que hay historias negras que es preciso sacar a la luz y ambientes enrarecidos que ventilar. Son historias negras no porque sus protagonistas sean antiguos esclavos ahora convertidos en criados, sino porque dejan ver una realidad vergonzante y la negrura de unas almas de apariencia blanca. La dualidad blanco-negro se corresponde con la de señora-criada, pero es inversamente proporcional a la de humanidad-mezquindad y en ella queda patente lo empobrecedor de una ociosidad que se pierde jugando al bridge frente a la labor del hogar que realizan las verdaderas mamás.

De esta forma, la luz de la fotografía de Stephen Goldblatt no sirve sólo para iluminar el colorido pastel de una época retratada como hueca, sino también para sacar a escena la oscuridad de unas mujeres adocenadas y «realizadas en serie» que, sin ser ellas mismas, tranquilizan su conciencia con una pátina de solidaridad al tiempo que mantienen un interior que huele a podrido. Sin embargo, en ese mundo aparente encontramos dos excepciones, dos mirlos blancos que, en su bondad e inocencia, saben reconocer la bondad y están dispuestos a dar voz a los arrinconados. Son Skeeter y Celia, quienes en su inteligencia y valentía, o en su ordinariez y simpleza, —pero sin prejuicios—, pondrán a cada uno en su sitio en una lucha por la verdad y los derechos civiles. Y son también unas actrices que saben no salirse de su papel —a veces poco agraciado, como en el caso de Bryce Dallas Howard, quienes logran transmitir tanto la risa tonta y superficial como la abnegación paciente y bondadosa. Buen trabajo de Emma Stone, pero mejor los de Jessica Chastain y Viola Davis en unos roles más extremos y difíciles.

La película se ve con gusto aunque le falta fuerza e intensidad, y nos ofrece algunas historias divertidas, como la de la tarta, y otras emocionantes, como la de Skeeter y Constantine, con una ambientación que es —junto al reparto femenino— lo más conseguido de la cinta. También con un montaje que acierta a contar algunas historias con insertos visuales en flashback y que, en otros casos, opta por la palabra escrita. Algún personaje resulta inverosímil en su evolución y casi ninguno adquiere gran hondura psicológica ni social —los hombres están ausentes, aunque poco importa—, pero la galería de todos ellos funciona a nivel emocional y el espectador participa de las crónicas de este pueblo sudista. En su voluntad comercial y especialmente en su parte final, el filme se abandona a lo placentero —si bien todo él es más dulce que agrio, más cómico que trágico— con concesiones melodramáticas y un tanto sensibleras, quizá para dar luz, esperanza y blancura a unas historias negras, muy negras, de criadas que eran señoras y señoras que eran criadas.

Calificación: 6/10


En las imágenes: Fotogramas de “Criadas y señoras (The help)”, película distribuida en España por Buena Vista International Spain © 2011 Paramount Pictures, 1492 Pictures, DreamWorks Studios, Harbinger Pictures, ImageNation Abu Dhabi y Participant Media. Todos los derechos reservados.

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