Síguenos

Críticas

«Cuestión de principios»: Lo que no tiene precio

Ficha película Cuestión de principiosSinopsis Cuestión de principiosCartel Cuestión de principiosImágenes Cuestión de principiosTráiler Cuestión de principiosPrevia estreno Cuestión de principiosCríticas Cuestión de principiosComentarios Cuestión de principios

Rodrigo Grande adapta un cuento de Roberto Fontanarrosa con poco tino desde una dirección vetusta y una fotografía apolillada y decadente. Federico Luppi salva su papel, convertido en un tótem inamovible de la ética y la rectitud.

A Silva (Pablo Echarri) le falta tan sólo un ejemplar para completar su colección de una antigua revista, Tertulias. El número 48. Y resulta que uno de sus empleados, Adalberto Castilla (Federico Luppi), lo tiene en su casa. Pero no todo se consigue con dinero. Rodrigo Grande dirige su segundo largometraje, “Cuestión de principios”, a partir de un cuento del popularísimo Roberto Fontanarrosa, una propuesta intencionalmente tragicómica que aterriza en nuestra cartelera un año y medio después de hacerlo en su Argentina original. Un recorrido tan largo como fácilmente prescindible, a tenor de los resultados formales de una película que tan sólo divisa a coletazos la negrura que parece querer destilar en su fondo.

Cuento de Navidad rosarino, la cinta orbita en torno a un personaje central icónico, desfasado de nuestra realidad por su defensa de unos valores obsoletos, caducos, un tótem de la ética en un mundo en constante cambio y despersonalización ─reflejado con claridad en unos créditos iniciales que cierran la puerta a la tradición─, incapaz de desprenderse de un objeto de incalculable valor espiritual por grande que sea la cantidad que le ofrece el joven y ambicioso ejecutivo. Pragmatismo contra valores, lo material contra lo inasible, y una proposición de tintes faustianos que tiene a su favor la mala baba y el dardo costumbrista de Fontanarrosa, pero en contra insalvable una labor de dirección de Rodrigo Grande arcaica y sin empaque, y una fotografía apolillada, fea y apagada de Pablo Schverdfinger.

Luppi, a sus casi 75 primaveras, necesita poco más que su presencia para ocupar la pantalla desde un papel recio, inamovible ─¿o no?─, en torno al que hormiguea Norma Aleandro como la esposa expectante, nutrida de una convivencia sin asideros más allá de pequeñas anécdotas irrelevantes; y  Pablo Echarri ─que ya tuvo una experiencia previa con la obra de Fontanarrosa al prestar su voz a “Boogie, el aceitoso” en 2009─ aparece correcto, agradecidamente breve, como el símbolo de la inutilidad última de lo material ─él es, en la intimidad, el gran fracasado─. El baile de acercamientos y alejamientos, de cinismos permanentes e inconclusos ─con todo, la mala leche vive en anécdotas como la de la perversión de San Francisco─ y el reflejo de la realidad argentina abarcan mucho pero aprietan poco, atrapados todos finalmente en la sencillez de lo que no es sino la plasmación fílmica de una verdad aplastante: los iconos y valores de la humanidad ─buenos o malos─ sirven hoy de poco más que de salvapantallas en un ordenador de mesa.

Calificación: 4/10

En las imágenes: Fotogramas de “Cuestión de principios”, película distribuida en España por A Contracorriente Films © 2009 Línea de Tres Producciones. Todos los derechos reservados.

Continue Reading

Busca tu película

Subir