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«Directo a la fama»: Atonía high-school

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«Directo a la fama»: Atonía high-school

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Voluntariosa y bienintencionada, con contadísimos ramalazos de un humor más osado, «Directo a la fama» es en cualquier caso una pobre exploración en el derecho adulto a soñar. Su búsqueda de complicidad post-teen fracasa.

Hay en «The Marc Pease experience» (título traducido caprichosamente como «Directo a la fama») razones suficientes para justificar su estreno en sordina, su excesivo retraso respecto al lanzamiento norteamericano. Hablamos de una presunta comedia musical (que poco tiene de comedia y poco de musical) cuyas premisas no eran, ni mucho menos, desdeñables: un ex alumno (Jason Schwartzman) cuya experiencia en la secundaria quedó marcada por su espantada durante el musical de «El mago de Oz» se enfrenta, ocho años después y en una única jornada, al desmoronamiento de sus aspiraciones como músico, a su fariseo ex profesor (Ben Stiller), a la infidelidad de su novia de 18 años (Anna Kendrick) con este y, por supuesto, al miedo escénico en una reedición de la obra que le vio caer.

Es significativo encontrar a Jason Schwartzman como centro de esta experiencia Marc Pease: el rostro del actor se ha erigido representativo de una reticencia crítica a entrar en negociaciones con la madurez, dada entre otros por el cine de Wes Anderson. Marc Pease sería un válido confirmante si no fuera porque, al igual que el resto de los personajes de la película de Todd Louiso, padece una alarmante planitud que lo anula más allá de una primigenia descripción de guión. Tanto Schwartzman como Stiller como Kendrick (en un personaje particularmente indolente, inútil) parecen perdidos, a destiempo e incapaces de alcanzar química alguna en esta humilde función high-school cuya mayor tara es, quizá, un guión de evidentes inconsistencias, a menudo mal escrito muy a pesar del corazoncito que se le intuye en secuencias como la de la actuación del grupo de música a capela.

Voluntariosa y bienintencionada, con contadísimos ramalazos de un humor más osado (la escena del grupo en los baños), «Directo a la fama» es en cualquier caso una pobre exploración en el derecho adulto a soñar incondicionalmente tras la frustración. Su búsqueda de una complicidad post-teen fracasa de forma irremediable por una atonía que contagia a todo el metraje, dando como resultado una cinta extrañamente insulsa, en el fondo tan desadaptada al paisaje de la comedia como los propios personajes que la pueblan a la vida adulta. Lo malo es que, a diferencia de ellos, la película de Todd Louiso difícilmente encontrará lugar a la redención incluso entre los más nostálgicos, añorantes del desenfadado musical de instituto como espacio y recuerdo de pequeños triunfos vitales.

Calificación: 4/10

En las imágenes: Fotogramas de «Directo a la fama» – Copyright © 2009 Paramount Vantage, Firefly Pictures y Groundswell Productions. Distribuida en España por Vértice Cine. Todos los derechos reservados.

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