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«District 9»: Buscando el ADN alienígena y el humano

Críticas

«District 9»: Buscando el ADN alienígena y el humano

Neill Blomkamp firma una historia original y bien contada, una puesta en escena con cámara en mano y planos cortos que ganan dinamismo en el montaje, acompañados por una banda sonora estremecedora y vertiginosa.

Ahora que medio mundo anda preocupado por no contraer el virus de la gripe A, el bueno de Wikus van der Merwe se pone a rebuscar entre la basura de los alienígenas… para acabar contagiándose con un fluido fabricado para poder “volver a casa”. Ese es el drama de este operario de la Multi-National United (MNU) que, de buenas maneras, quiere proceder al desalojo de los refugiados del «District 9», y acaba descubriendo «el pastel» de la corporación para la que trabaja, que no es otro que el tráfico de armas y la investigación genética en su insaciable ambición y abuso de poder. Entre la ciencia ficción y el cine político, con abundantes dosis de crítica e ironía que dan un toque de comedia a la cinta y un metraje considerable de la acción y aventura más trepidantes, Neill Blomkamp —apadrinado por Peter Jackson— consigue una síntesis de géneros, tan compensada y armónica como la que se da entre lo humano y lo alienígena en la persona de Wikus o en el extraterrestre Christopher y su retoño.

El buen hacer del director se confirma al dar a la película una estructura que navega entre el falso documental y lo fantástico sin naufragar en ningún momento. La presentación de la historia a través de entrevistas a algunos de los protagonistas, el ofrecer muchos de los acontecimientos por medio de imágenes televisivas al servicio de la noticia o el empleo de una estética hiperrealista con sangre, suciedad y escombros acercan al espectador a una realidad impactante, mientras que la introducción de «bichos», robots y de la sofisticada nave espacial le trasladan a otros mundos de aventura y evasión. Una mezcla explosiva que funciona y atrapa desde su paródico comienzo —caricaturesca pero genial la presentación del personaje de Wikus— hasta los compases finales a golpe de ráfaga de metralleta alienígena. Entre medias, mucha angustia y momento dramático, persecución y estallido de violencia, sangre a borbotones y cuerpos que se atomizan en el aire… y también algunos rasgos de humanidad —más en los alienígenas que en los corruptos hombres de la MNU— y la mencionada carga de humor negro.

Mucha acción y enfrentamiento entre blancos, negros —interesante ese grupo de supersticiosos nigerianos— y alienígenas para hablar de otras realidades serias y graves como las injusticias cometidas en los campos de refugiados, la hipocresía de los gobiernos y corporaciones entregadas al tráfico armamentístico, las actitudes racistas de muchos o la experimentación genética sin planteamientos éticos. Un universo real mostrado en el espejo de la ficción por medio de una alegoría que va más allá del apartheid sudafricano —aunque los alienígenas y el director hayan escogido Johannesburgo para aterrizar— y que debería dar que pensar a quienes llevan las riendas del mundo… antes de que Christopher vuelva para terminar su faena (seguro que habrá secuela). El problema —o la cuestión— es que el espectador no tiene tiempo para pensar, dado el ritmo vibrante y agitado de la cinta, que avanza sin altibajos y con los puntos de giro bien dispuestos para cambiar de registro y abrir un nuevo reto al protagonista. Es cierto que apura cada tramo y que el espectador presiente que ese tono cómico de los desahucios, que esa angustia en el centro de la MNU o esa lucha final se estiran demasiado, pero son defectos menores para una película entretenida, inteligente e interesante (aunque también fría y demasiado efectista con mutilaciones y sangre).

Existen evidentes guiños a películas como “E.T. El extraterrestre”, “Transformers” o tantas otras apocalípticas del género de ciencia ficción, pero Neill Blomkamp y Terri Tatchell nos ofrecen una historia original y bien contada, una puesta en escena con cámara en mano y planos cortos que ganan dinamismo en el montaje, acompañados por una banda sonora estremecedora, vertiginosa, y una fotografía sucia que no desentona del clima de decadencia moral de una civilización venida a menos. Sharlto Copley hace un buen papel cómico-dramático, mientras que los «bichos» gozan de una buena caracterización y excelentes efectos especiales, si bien los secundarios no escapan a los clichés de militares de poca reflexión o políticos de nula conciencia. No creo que los amantes de la ciencia ficción ni del cine de acción se sientan decepcionados, como tampoco quienes busquen una lectura sociológica y política o se empeñen en rastrear ADN humano entre tanta miseria.

Calificación: 7/10

En las imágenes: Fotogramas de «District 9» – Copyright © 2009 TriStar Pictures, Block/Hanson Productions y WingNut Films. Distribuida en España por Sony Pictures Releasing de España. Todos los derechos reservados.

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