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«Donde viven los monstruos»: Infancia monstruosa

Críticas

«Donde viven los monstruos»: Infancia monstruosa

Uno de los más hermosos cuadros jamás realizados acerca de la fragilidad de la infancia y la insalvable, terrible caducidad de la inocencia. Una reinvención bellísima y tenebrosa del capital cuento de Maurice Sendak.

«Donde viven los monstruos», clásico extraño de la narrativa infantil escrito e ilustrado por Maurice Sendak en 1963, proponía desde sus escasas palabras y sus embelesadores dibujos una infancia en la que convivían la imaginación disparada como evasión y la cotidianeidad, nada gris por otra parte, de un niño. Tan mínimo relato ha sido la excusa para la reaparición del genio imprevisible de Spike Jonze, más que ratificado en su escasa filmografía, pero aquí llevado, más que nunca, hasta sus límites más desafiantes: convertir la fuente en una fábula imposible del aislamiento de la infancia y lo devastador de la pérdida de la inocencia.

La fascinación es casi inmediata. Desde el magnífico prólogo en el que se nos presenta a Max (Max Records, en una reveladora interpretación) y su entorno, una realidad familiar no necesariamente gris, pero sí ausente de figura paterna y con una madre dispersa (breve pero estupenda Catherine Keener), que desatiende a la necesitada figura del infante. A partir de ahí, la huída hacia los particulares monstruos de la imaginación de Max ofrece varias lecturas que nunca deberían pasarse por alto: la isla de los monstruos como un lugar de escapismo, necesario punto de fuga de la imaginación; pero también la isla como lugar donde se plantean los (infinitos) problemas de la construcción de una utopía y, por ende, escenario donde el joven protagonista alcanza la dolorosísima crisis del crecer, las primeras sombras de un mundo adulto insondable y terrorífico que las bestias no quieren, no desearían personificar. Monstruos de la madurez que atesoran tanta entrañabilidad en su nostalgia de felicidad y compañía como tenebrismo en sus representaciones de la vanidad, los celos y el abandono.

Primera incursión de Jonze sin Charlie Kaufman, el director aclara que la radicalidad y suma sensibilidad de sus propuestas no pertenecían en un mayor grado al excelso guionista. «Donde viven los monstruos» es una reinvención magnífica del cuento de Sendak desde un lirismo bello y terrible, poesía brutal e inefable que encontramos en esos muñecotes de asombrosa expresividad (otro milagro obrado por la factoría Henson) saltando entre árboles y lanzándose bolas de tierra mientras suenan los himnos de juegos de Karen O & The Kids, juegos brutales para un patio de recreo tan fundado en las pesadillas como en los sueños de la niñez. Y poesía, por cierto, que nunca camina hacia una moraleja buscada, y sí hacia uno de los más hermosos cuadros jamás realizados acerca de la fragilidad de la infancia y la insalvable, terrible caducidad de la inocencia.

Calificación: 9/10

En las imágenes: Fotogramas de «Donde viven los monstruos» – Copyright © 2009 Warner Bros. Pictures, Legendary Pictures, Village Roadshow Pictures, Playtone y Wild Things. Distribuida en España por Warner Bros. Pictures International España. Todos los derechos reservados.

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