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«Dredd»: Poca broma

Críticas

«Dredd»: Poca broma

«Dredd» es una adaptación sucia, desagradable y sin demasiadas ambiciones que, no obstante, desaprovecha el potencial chusco del material para quedarse en una propuesta divertida y entretenida, pero no memorable.

Personaje nacido de la colaboración entre el guionista John Wagner y el dibujante Carlos Ezquerra en 1977 para la revista 2000 AD, el juez Dredd pasa por ser una de las creaciones más sucias, ultraviolentas y desafiantes del formato. Una hipérbole en clave de futuro distópico del justiciero que aplica su código moral propio y discutible, y que la Marvel ya había perfilado tres años antes al alumbrar a Frank Castle, alias Punisher. Una figura, en fin, problemática a todas luces para un público acostumbrado a distinciones bien claras entre héroes y villanos, a entender la ley y la justicia como un mismo todo bajo el que podían operar cómodamente los personajes a los que leían.

Al igual que Punisher, el juez Dredd sufrió en sus carnes una adaptación al cine sin agallas, incapaz de abordar de frente un material tan incómodo y desagradable. Precisamente, el error que viene a enmendar «Dredd» (ver tráiler), vuelta a la criatura que, esta vez sí, ha contado con el visto bueno de sus padres y con el espíritu fan de sus productores, además de la prometedora presencia de Alex Garland en el guion. El resultado es todo aquello que la versión protagonizada por Sylvester Stallone no pudo o no quiso ser: una muestra de sci-fi action que desdeña toda ambición para reducirse a la mínima pero honesta expresión —un día en la rutina del juez, una encerrona en un rascacielos tomado por criminales—, para dar vía libre al espectáculo salvaje de una sociedad tratando de reducir a sangre y vísceras cualquier vestigio de humanidad. Un estado de descomposición avanzada que queda bien expuesto en la persecución con la que abre la película, escena concisa y brutal que transita de los daños colaterales en el asfalto a los charcos de sangre que elimina del suelo un vehículo de limpieza.

Sin embargo, «Dredd» es también una oportunidad desaprovechada. Sumergida en su acción cruel y en su ánimo badass —la boca siempre torcida de Karl Urban, la cinta prescinde de toda intención sardónica y de una pornografía gore de segundas lecturas con la que Paul Verhoeven, con mucho gusto, la hubiera recubierto. Pete Travis, en cambio, prefiere avanzar sin demasiadas bromas, plantear alguna encrucijada moral sin apenas desarrollarla y declinar las posibilidades de la secuencia de acción para optar por psicotrónicos estallidos de partículas y colores que ilustran los efectos de la droga SLO-MO. O sea, obviar buena parte del potencial chusco y cáustico de la propuesta para dejar lo probablemente memorable en pasajeramente divertido.

Calificación: 6/10


Imágenes de «Dredd», película distribuida en España por Aurum © 2012 DNA Films, IM Global, Paradise FX Group y Reliance Big Entretainment. Todos los derechos reservados.

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