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«Drive»: El silencio de un conductor

Críticas

«Drive»: El silencio de un conductor

El nuevo trabajo de Nicolas Winding Refn brilla por su proposición de aunar los ecos del cine de Melville con el glam en una puesta en escena inusitada. Muy bien dirigida, muy bien narrada, muy bien interpretada… muy bien.

Si necesitas un conductor, él (Ryan Gosling) es la mejor opción. Sea para trabajar como especialista cinematográfico, sea para sacarte de algún apuro ilegal. Y en su taller puede reparar tu vehículo, además. Porque también es casi un tipo normal. Aunque solamente fuera por la espectacular “Valhalla rising” (2009), y sin haber podido echar un vistazo aún a “Bronson” (2008) y la trilogía “Pusher” (19962005) ─deberes acumulados y prontamente solventados─, aguardábamos con expectación la llegada a nuestro país de “Drive” (ver tráiler), el nuevo trabajo de Nicolas Winding Refn. Máxime después de las alabanzas despertadas en el último Cannes ─Mejor Director─ por este thriller dramático de acción que, a la postre, ha resultado tan limpio y elegante como cabía esperar. Gran película, y gran ejercicio de estilo de un realizador destinado a despertar odios y alabanzas a partes iguales. O aburre hasta el sopor, o fascina.

«Este chaval es especial». Gran película, desde luego, erigida a partir de un arriesgado pero irreprochable marco técnico ─absolutamente nórdico, por otra parte─ que la eleva incluso por encima de su género. Anticipada ya desde su estupendo prólogo como una aventura mínimamente épica de ecos que aúnan el glam con el cine de Jean-Pierre Melville, la historia de este nuevo samurái silencioso y solitario no sólo está estupendamente dirigida, también está soberanamente narrada; un montaje espléndido, complejo y sencillo a un tiempo, una fotografía portentosa que convierte algunas secuencias en espectáculos visuales rayanos en la perfección, y una banda sonora desarmante por la increíblemente efectiva contextualización melancólico-terrorífica de la amoral e indescifrable figura central, hacen de la propuesta uno de los grandes descubrimientos del año.

Ryan Gosling, impecable, entallado, desfasado ─esa cazadora, esos botines, ese palillo─, inquietante en su inmutable perfección, borda un personaje en los límites de la razón, beneficiado por el cuidadosísimo tratamiento del cineasta, todo un regalo para el actor; su delicada y chispeante química con Carey Mulligan y el pequeño Kaden Leos es incuestionable, arropados los tres por un reparto que más allá de Bryan Cranston, Oscar Isaac, Christina Hendricks y Ron Perlman ─que parece sacado de una película de Jarmusch─ nos da la oportunidad de disfrutar de nuevo de un peligrosamente cercano Albert Brooks al que echábamos de menos en pantalla grande. Ante semejante panorama, los derroteros por los que transita “Drive” ─especialmente en el último acto─ no hacen sino convertir su propia previsibilidad en un hipnótico ejercicio de nostalgia que llora la soledad del guerrero. Un auténtico ser humano, un auténtico héroe…

Calificación: 8/10


Imágenes de “Drive”, película distribuida en España por The Walt Disney Company © 2011 Bold Films, Odd Lot Entertainment, Marc Platt Productions y Seed Productions. Todos los derechos reservados.

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