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«Drive»: Empatía y venganza

Críticas

«Drive»: Empatía y venganza

Tras una sólida primera mitad en la que nos quedamos gratamente sorprendidos por el intimismo de la narración, la película cambia por completo y se convierte en una desmedida y arquetípica historia de venganza.

Poco se puede decir de la filmografía de Nicolas Winding Refn, pues las películas de este cineasta danés, que pasó su infancia a caballo entre su país natal y los Estados Unidos, permanecen en su mayor parte inéditas en España. «Drive» (ver tráiler y escenas) es el título más internacional que ha rodado hasta el momento, tratándose de una producción norteamericana que cuenta con una serie de intérpretes conocidos por el gran público. Si a esto le sumamos los reconocimientos que ha obtenido en festivales tan importantes como el de Cannes o lo bien que la ha recibido la crítica, no es de extrañar que sus recaudaciones en el mercado USA hayan sido bastante decentes (alrededor de 35 millones de dólares), en especial si consideramos que nos hallamos ante una propuesta de marcado carácter independiente (tanto en lo que se refiere a su financiación como a su contenido).

«Drive» posee dos partes claramente diferenciadas. La primera mitad de la película se puede definir como un relato minimalista que arranca de forma magistral, pues en él se nos explica a lo que se dedica el protagonista durante algunas noches (servir de conductor de ladrones para que éstos puedan huir de la policía tras llevar a cabo sus fechorías). De día trabaja en un taller, ganándose también la vida como especialista de cine. Dado que lleva poco tiempo en Los Ángeles y se trata de una persona solitaria, apenas mantiene relación con otros individuos. Sin embargo, un día ayuda a su vecina y al hijo de ésta, cuyo coche se ha estropeado. Se inicia entonces una bonita historia en la que observamos cómo poco a poco el hombre disfruta de su compañía, estableciéndose una clara empatía entre ellos.

El uso de los silencios, las palabras comedidas, las miradas cómplices y las sonrisas reveladoras hacen que exista una rápida conexión entre el público y lo que vemos en la pantalla. Sin embargo, luego regresa la tensión del prólogo, y lo hace de una forma tan virulenta que casi parece que estemos contemplando un largometraje diferente. Aquí, todo se limita a una fría sucesión de sangrientos crímenes, a una historia de venganza que, personalmente, me resulta convencional y desmedida. Entiendo la reacción del protagonista, su comportamiento, su obsesión por proteger a dos personas que quiere, pero creo que existe un contraste demasiado exagerado entre ambos contenidos del relato, quebrándose de este modo su equilibrio.

Los apartados técnicos de «Driver» sólo merecen alabanzas, bien sea por su pulcra realización o por su cuidada fotografía. En cuanto al elenco, Ryan Gosling nos transmite muy bien la personalidad del personaje al que encarna, un tipo desapegado y en principio parco que guarda sus sentimientos y casi nunca los exterioriza. Carey Mulligan está encantadora y creíble en el papel de una madre que sin duda no ha tenido una vida fácil, mientras que Albert Brooks interpreta de forma correcta al villano de la función (no obstante, no comparto las desmesuradas alabanzas hacia su trabajo, de tal modo que algunos incluso consideran que sería injusto que no se llevara un Oscar® al Mejor Actor de Reparto). Bryan Cranston, Oscar Isaac, Ron Perlman y una Christina Hendricks que pasa totalmente desapercibida, completan el cartel de esta película que exhibe tantas virtudes como defectos. Una pena para el resultado final…

Calificación: 6/10


Imágenes de “Drive”, película distribuida en España por The Walt Disney Company © 2011 Bold Films, Odd Lot Entertainment, Marc Platt Productions y Seed Productions. Todos los derechos reservados.

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