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«El amigo de mi hermana»: Juego de afectos

Críticas

«El amigo de mi hermana»: Juego de afectos

«El amigo de mi hermana» es una comedia romántica que trata sus temas sin profundidad y con artificio, con unos personajes trazados con rasgos simples y con sentimientos sin interiorizar. Se ve sin esfuerzo, pero no deja nada.

El mundo de los afectos es tan laberíntico como impredecible y confuso, tan misterioso como etéreo y volátil. Y lo es mucho más si en la relación media un componente de soledad y dolor por la pérdida, de tristeza y ansiedad por superarlo. Eso es lo que se desprende de la historia que Lynn Shelton nos cuenta en «El amigo de mi hermana»  (ver tráiler y escenas), comedia romántica donde Jack no acaba de recuperarse anímicamente de la muerte de su hermano, y a quien Iris, su mejor amiga y ex-novia del fallecido, le invita a pasar unos días de paz y reflexión en su casa familiar. Lo que Jack no espera es encontrarse allí a Hannah, la hermana lesbiana de Iris, que también pasa por malos momentos tras haber puesto fin a una relación. El cóctel sentimental está servido para la primera noche, cuando las penas se ahogan en alcohol y el ciego Cupido lanza sus flechas para herir a más de un alma atribulada.

La directora nos ofrece una comedia de enredo construida desde los secretos, confidencias y equívocos que surgen en un triángulo de individuos emocionalmente precario —expresión del propio Jack—, para concluir que cualquier relación es válida si se saca algún provecho de ella, en cualquier sentido. «Todos ganamos», podrían decir los protagonistas al final de su aventura, pero no al modo en que lo planteaba Tom McCarthy en «Win win (Ganamos todos)» (2011), sino desde una óptica más emocional, sensiblera y superficial. No hay planteamiento moral en el comportamiento de los personajes ni tampoco un verdadero dibujo de caracteres, trazados con rasgos simples y con sentimientos sin interiorizar, en medio de una historia de casualidades increíbles y con apenas recorrido en su evolución psicológica. Sus reacciones son ligeras y desdramatizadas a partir de un guion insostenible, mientras que su desarrollo es previsible y siempre conforme a lo políticamente correcto.

Temas de fuerte calado humano como la posible amistad de un hombre y una mujer, la sexualidad o la m(p)aternidad son tratados de modo liviano y sin trascendencia, con diálogos que discurren entre la insustancialidad —eso sí, con frescura y espontaneidad— y sin aportar nada a la trama. Al menos, hasta que la guionista decide dar un giro drástico que desencadena el drama de laboratorio hasta alcanzar la complacencia. En ese tono trivial y fácilmente digerible por el espectador, lo mejor se encuentra en la dirección de actores y en su propia interpretación: Emily Blunt aporta su toque seductor, atractivo y con cierta frialdad en la mirada; Rosemarie DeWitt, por su parte, adopta el papel más cómico y locuelo; y Mark Duplass asume la inverosímil actitud del hermano abatido que renace en una noche de sorpresas y descubrimientos.

Su bajo presupuesto y su ausencia de pretensiones no salvan este intento de modernidad que se ha vendido con la etiqueta indie. El caos y desorientación emocional son manejados sin verdadera personalidad o sello de autor por Shelton, quien crea un juego de artificio en el que trata de cuadrar el triángulo afectivo, para dar al espectador un producto que se ve sin esfuerzo, pero que no deja nada. Porque no tiene más que un guion endeble y unos personajes que se mueven entre el tópico y el viento que más sopla.

Calificación: 5/10

Imágenes de “El amigo de mi hermana”, película distribuida en España por Avalon © 2011 Ada Films. Distribuida en España por Avalon. Todos los derechos reservados.

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