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«El castor (The beaver)»: Díselo a la mano

Críticas

«El castor (The beaver)»: Díselo a la mano

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Jodie Foster dirige a su amigo Mel Gibson en un pequeño y extraño drama acerca de la manera de afrontar nuestros problemas y las consecuencias que puede tener para quienes tenemos más cerca. Una propuesta peculiarmente arriesgada.

Walter Black (Mel Gibson) atraviesa por una depresión peligrosamente contagiosa para el resto de su familia. Afortunadamente, parece encontrar la solución ─o, al menos, el punto de partida para alcanzarla─ en una marioneta de trapo. “El castor (The beaver)” (ver tráiler) es la tercera película como directora de Jodie Foster, y posiblemente sea la más ruidosa por una cuestión que supera lo meramente cinematográfico; y es que su amistad con Gibson, últimamente de capa caída en lo personal y, por ende, en lo profesional, ha llevado a centrar más la atención en la vuelta del actor a la gran pantalla que en lo que cuenta la historia en sí. Una propuesta rara pero estimable; una cosa no quita la otra, por supuesto.

«Todo el mundo necesita un amigo. Y tú me tienes a mí». Firmado por el debutante en el largo Kyle Killen, este extraño drama acerca de las soluciones con las que cada cual afronta sus problemas y necesidades, sobre el peligro de la herencia genética y moral, sobre los riesgos de perder el norte para los que nos rodean y quieren ─«eres un agujero negro que se traga a todos los que se acercan»─ se beneficia más de la sólida y sencilla dirección de Foster ─apoyada por un buen trabajo en todos los departamentos técnicos: edición, sonido, fotografía─ que del propio texto, tendente a desvariar en algunas situaciones y relaciones paralelas a la línea principal ─el tira poco y afloja más entre Anton Yelchin y Jennifer Lawrence no acaba de cuajar desde sus propios personajes─.

Gibson salva el trance, imbuido ─inevitablemente─ de ese aura metacinematográfica que disfraza su Walter Black de herramienta de purga personal también en la vida real; por supuesto, su química con una Jodie Foster calmada y segura de sí misma funciona sobradamente, al igual que lo hiciera en aquella divertida “Maverick” (1994) que tan lejana queda ya en el recuerdo. Sin pretender nada mayor, y sin ceder excesivamente ─más allá de lo obligadamente necesario─ a ampulosidades melodramáticas abusivas que saturen el conciso metraje, “El castor” invita a revolverse contra los demonios que pueden incrustarse en nuestro ánimo en el momento más insospechado. Le puede pasar a cualquiera.

Calificación: 6/10

Imágenes de “El castor (The beaver)”, película distribuida en España por Aurum © 2011 Summit Entertainment, Participant Media, ImageNation Abu Dhabi y Anonymous Content. Todos los derechos reservados

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