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«El castor (The beaver)»: La vida no siempre es bella

Críticas

«El castor (The beaver)»: La vida no siempre es bella

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Ayudada por una elegante puesta en escena y por unas magníficas actuaciones, la película se convierte en un adecuado retrato de cómo una enfermedad mental afecta tanto al que la sufre como a los que le rodean.

Tras «El pequeño Tate» y «A casa por vacaciones», Jodie Foster regresa al mundo de la dirección con «El castor (The beaver)» (ver tráiler), sin duda la mejor de todas las películas que ha rodado hasta el momento (de hecho, sus anteriores trabajos tan sólo merecen el calificativo de correctos). El filme se estrenó en el mercado norteamericano en un número limitado de salas, decisión que tomó su distribuidora creyendo que el boca a oreja les beneficiaría y que ello les permitiría incrementar poco a poco los cines en los que originalmente se exhibía. La estrategia no les ha funcionado, tal vez en parte porque el público ha tomado en consideración todos los escándalos que han rodeado últimamente a Mel Gibson o porque las críticas positivas no han sido tantas como las de otras producciones independientes.

Y es una pena, porque «El castor (The beaver)» presenta una interesante historia que logra conectar con el espectador. Así, la cinta arranca cuando su protagonista,Walter Black, ya está sumido en una profunda depresión. Ello ha afectado a su vida familiar y profesional, si bien un día encuentra una marioneta que utiliza para comunicarse con todos los que le rodean. Aunque el relato incorpora elementos que a priori pudieran parecer humorísticos, en realidad nos hallamos ante una propuesta dramática en la que se analizan los efectos que una enfermedad mental provoca tanto en la persona que la padece como en las personas que conviven con ella. Cierto que el guión de Kyle Killen dista de ser perfecto y que éste quiere abarcar demasiado en un tiempo que se antoja corto (el filme apenas dura hora y media), pero el resultado final es satisfactorio y creo que es de justicia afirmar que nos hallamos ante una obra que refleja bastante bien los sinsabores de nuestra existencia.

Por supuesto, Mel Gibson se merece todos los elogios posibles por su interpretación, en especial porque sabe cómo no caer en el histrionismo cuando el peluche se adueña de la personalidad de Walter (atención a su mirada perdida en los instantes en los que intenta no depender de la marioneta, tal y como sucede durante la cena de aniversario del protagonista con su esposa). Jodie Foster no sólo realiza una gran labor tras las cámaras (su elegante puesta en escena es digna de admiración y consigue que el material que maneja no se convierta en un mero telefilm), sino que una vez más nos demuestra que es una de las mejores actrices de hoy en día. Anton Yelchin es otro de los pilares de la narración y sale airoso al contraponerse la historia de Porter con la de su padre (lo mismo se puede decir de Jennifer Lawrence, cuyo personaje esconde otro trauma que también ha de afrontar). «El castor (The beaver») es un título muy recomendable que aborda con respeto una terrible enfermedad. Hay risas donde las tiene que haber, pero el público se mantiene silente en los momentos en los que se percata de que lo que parece una posible solución se ha convertido en un simple empaste de un problema realmente grave.

Calificación: 7/10

Imágenes de “El castor (The beaver)”, película distribuida en España por Aurum © 2011 Summit Entertainment, Participant Media, ImageNation Abu Dhabi y Anonymous Content. Todos los derechos reservados

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