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«El cuerno de la abundancia» y «Los años desnudos»

Estrenos

«El cuerno de la abundancia» y «Los años desnudos»

El cuerno de la abundanciaNo deja de sorprenderme, una semana más, la cantidad de estrenos que llegan a la cartelera de este viernes; bien es cierto que buena parte de ellos lo hace con un número de copias, y un ámbito geográfico de distribución, que cabría calificar de pírrico, pero, aún así, no deja de ser una cantidad sustanciosa. Entre los que no cuentan con un gran volumen de rollos circulando por las salas, se encuentra la última película del cubano Juan Carlos Tabío, “El cuerno de la abundancia”: una co-producción hispano-cubana (difícil, dada la situación económica de la isla, plantearse iniciativas cinematográficas sin el apoyo financiero de la “metrópoli”…), que ofrece tintes de comedia amable y sabrosa, y con la que Tabío trata de seguir sacando punta al buen nombre —y respetables resultados comerciales— alcanzado gracias a sus colaboraciones con el finado Tomás Gutiérrez Alea, autor de los más llamativos éxitos del cine cubano de las dos últimas decadas y responsable de que el mismo, aun sin poder presumir de una especial pujanza, no haya quedado, al menos, reducido a pura entelequia.

A priori, pues, no cabe esperar un producto especialmente rompedor, sino más bien algo continuista, y sujeto a las claves de ese cine del tándem Alea-Tabío que se han erigido en “marca de la casa”, y que se podrían resumir, a grandes rasgos, en una visión vitalista y esperanzadora de un panorama social, el de Cuba, del que se es consciente que no ofrece motivos para grandes entusiasmos, pero al que tampoco se critica con mayor acritud —a lo sumo, alguna pincelada más irónica que incisiva—, bajo la premisa de que, al fin y al cabo, todo es cuestión de mirada. Y la de Tabío (sin duda alguna, bastante complaciente), cabe suponer que ofrecerá como resultante un producto de visionado agradable y generador de sonrisas plácidas (y un pelín cómplices). Si a eso añadimos la presencia de intérpretes sobradamente conocidos en nuestro país, como el omnipresente Jorge Perugorría o la veterana y atractiva Mirtha Ibarra, y el salpimentado de varias escenas algo más que subiditas de tono (los rigores del invierno tardan en llegar, pero parece que la cartelera cinematográfica no termina de enterarse, y ya ofrece antídotos numerosos y contundentes…), puede que tengamos los ingredientes necesarios para un buen menú.

Termómetros en alza

Los años desnudosParece complicado que las altas temperaturas en que se situó la pasada semana la cartelera española, gracias al estreno de una película como “Diario de una ninfómana” —acompañada, además, de una de esas polémicas que tanto entusiasman a los medios generalistas (y más aún a los productores del film, prestos a engrasar la “maquinilla de los euros” ante tal tesitura)—, vayan a descender esta semana de forma significativa. Y es que a las escenas más que desinhibidas de la mencionada “El cuerno de la abundancia”, con Jorge Perugorría y Yoima Valdés retozando en plan silvestre y muy poco acomplejados, hay que sumar una producción dedicada, en su integridad, a glosar y, en cierta manera, homenajear, la que, sin género alguno de duda, constituyó la etapa más “fértil” de nuestro cine (si medimos la fertilidad, obviamente, en los centímetros cuadrados de piel femenina desnuda mostrada en pantalla): esos que fueron llamados los “años del destape”. Muerto quien ya sabemos, nuestra parca industria se lanzó, cual posesa, a destapar el tapón de la gaseosa, con los resultados ya sabidos: un derroche desmesurado de exhibición corporal que, indefectiblemente, corría en relación inversamente proporcional a la calidad de los productos en que se producía. Algo se ganaba: al fin y al cabo, el cine de los años precedentes, línea “paleo-ibérica”, se movía e parámetros idénticos de calidad, y enseñaba mucho menos.

En esos años del destape se centra la nueva propuesta de esa simpática y talentosa pareja que forman Félix Sabroso y Dunia Ayaso, “Los años desnudos”, que viene servida con el aditamento de la exuberancia y resplandor de su trío de stars femeninas —más Antonio de la Torre, ahí es nada…—, un equilibrado compendio de talento interpretativo y atractivo físico (y, por qué no decirlo, un gancho comercial también basado en cuestiones más pertenecientes al territorio del papel couché —que se decía antaño— o la telebasura más infame —que es el pago en el que se suelen mover en nuestros tiempos—). Lo que serán capaces de dar de sí (y no sólo por lo que enseñen, sino, fundamentalmente, por lo que actúen), Candela Peña, Goya Toledo y Mar Flores, está por ver; pero estoy completamente seguro de que, estando en las manos en las que han estado —las de un dúo de cineastas que, si algo demostró hace unos años con esa marciana y deslumbrante serie televisiva que era “Mujeres”, fue una extraordinaria sensibilidad para captar y plasmar el universo femenino—, los resultados deberían ser óptimos. Esperemos, por lo demás, que Félix y Dunia —en sus trabajos cinematográficos precedentes así lo han acreditado— hayan sido capaces de calibrar con mesura los puntos cómicos de un guión que corresponde a un drama, y que el punto morboso (tan tentador, dado el “material de trabajo”) no se les haya ido de las manos. Si así ha sido, chapó, y a disfrutarlo…

En las imágenes: Cartel de «El cuerno de la abundancia» © 2008 Golem. Todos los derechos reservados. Yoima Vadés, Jorge Perugorría, Juan Carlos Tabío y Mirtha Ibarra durante la rueda de prensa de «El cuerno de la abundancia» en Madrid. Foto por Ralf Pascual © 2008 LaButaca.net. Todos los derechos reservados. Cartel de «Los años desnudos» © 2008 Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados. Goya Toledo, Candela Peña y Mar Flores durante el photocall de «Los años desnudos» en Madrid. Foto por Ralf Pascual © 2008 LaButaca.net. Todos los derechos reservados.

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