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“El curioso caso de Benjamin Button”: Circunstancias extraordinarias

Críticas

“El curioso caso de Benjamin Button”: Circunstancias extraordinarias

A estas alturas de la película —y especialmente una tan larga como “El curioso caso de Benjamin Button” facilita el símil— lo que menos podía esperarse de David Fincher era una revelación impensable tras varios films unificados en mayor o menor medida por una fuerte factura personal. Fincher, al igual que Paul Thomas Anderson, ha resultado ser un artesano en el sentido más clásico de la palabra: como un Victor Fleming, ambos han dado un brinco, apenas con solución de continuidad, de su propio universo al ultraespectáculo esplendoroso en lucimiento de los últimos avances técnicos. En los dos territorios sus egos se extienden por encima de los requerimientos de historias con apariencia de encargo industrial, lamidas desde sus venas por una conexión inconfundible con el viejo sistema cinematográfico, y puesto al día con el terco espíritu de quien ve en polvorientos libros de ilustraciones nuevas posibilidades de recortes, añadidos y perversiones.

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Fincher, sin embargo, ha optado por la actitud revisora en apariencia más fácil, por el cuento de hadas que confía a las varitas mágicas de un grueso equipo de informáticos y expertos en efectos digitales. No en balde Eric Roth, autor del libreto de “Forrest Gump” (1994), se encuentra tras las líneas de una adaptación de Scott Fitzgerald que, también según las prácticas de la vieja escuela, es objeto de una infidelidad absoluta. Mientras en el breve relato original Benjamin Button nacía con la osamenta, el habla y las chocheces de un anciano octagenario, en la película es un feo pero tierno bebé el que dispara este volumen de Vidas Ejemplares, como lo fue el largometraje de Robert Zemeckis. Para redondear el asunto, si Fitzgerald narraba una vida en sentido inverso para demostrar la banalidad de un hombre que poco tiene de especial, Roth inventa para el protagonista episodios de superación que justifican esa excusa narrativa, que mucho tiene de trampa y bien poco de sustancia.

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Aunque la coherencia dicte que “El curioso caso de Benjamin Button” no posee más virtudes que otra fábula romántica hecha para arrasar en las salidas de pareja y los premios de apartados técnicos, la honestidad de Fincher en su papel de artesano conduce a un enamoramiento rendido y casi hipnótico. El relato de un relojero ciego que fabrica para la estación de tren unas manecillas que funcionan a la inversa no es más que una anécdota prescindible, un ejercicio de despiste con el que arranca esa hipnosis necesitada de sus casi tres horas de metraje para surtir efecto, como las películas de intermedio que en la época dorada se hacían para hechizar, y que, efectivamente, hechizaban. Fincher persigue lo imposible en un siglo escéptico donde el público ya no aplaude: recuperar los cánones imaginativos para rendir tributo al cine recargado, exagerado, medido al milímetro para que los defectos se hagan más evidentes, y la película, más humana.

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No importa, pues, que la estructura se estanque, que Brad Pitt repita las modulaciones impávidas de “¿Conoces a Joe Black?” (1998), o que los manierismos se solapen en una historia gratuita, porque en la apoteosis de la Ficción, con mayúsculas, el dedo se olvida de señalar lo que no está permitido. Un óleo gigantesco capaz de combinar diferentes texturas fílmicas, de sobrevolar cada género con evidente melancolía y de trazar una Historia del siglo XX y del cine, de “Steamboat Willie” (1928) al “Titanic” (1997) de James Cameron, tal vez sólo sea una flaqueza de quien mira, o el viaje metaliterario definitivo de una manera de loar la fantasía y fabricar películas de antiquísimos valores que muere más joven que nunca.

Calificación: 10/10

  • Más información sobre “El curioso caso de Benjamin Button”
  • Fotos de “El curioso caso de Benjamin Button” (34)
  • Notas sobre cómo se hizo la película
  • Crítica (8/10): Pasa la vida…, por J. Arce
  • Reportaje: Detrás de la película de David Fincher, por J.R. Fernández
  • Una primera escucha a su banda sonora
  • La banda sonora, disponible en Internet
  • Noticias relacionadas con la película y su equipo
  • En las imágenes: Escenas de “El curioso caso de Benjamin Button” – Copyright © 2008 Warner Bros. Pictures, Paramount Pictures y Kennedy/Marshall Productions. Fotos por Merrick Morton. Distribuida en España por Warner Bros. Pictures International España. Todos los derechos reservados.

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