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«El Gato con Botas 3D»: Contra la desungulación

Críticas

«El Gato con Botas 3D»: Contra la desungulación

Pese a una presentación eficaz y a su excelencia técnica, «El Gato con Botas 3D» agota sus ideas después de los primeros minutos. Una película que se hace larga y que parece cocinada por muchas manos.

Mientras que Pixar ha sido desde el primer momento promesa de osadía artística —o al menos hasta ahora, veremos si «Brave (Indomable)» (Mark Andrews, 2012) consigue quitarnos el mal sabor de boca de «Cars 2» (John Lasseter y Brad Lewis, 2011)—, DreamWorks, con la perspectiva de los años, se ha convertido más bien en el exponente de la filosofía contraria, la de los que parecen confiar más en la mezcla equilibrada de ingredientes para asegurarse la taquilla. Porque desde la  irrupción de «Shrek» (Andrew Adamson y Vicky Jenson, 2001), apenas ha habido otra cosa que el intento, una y otra vez, de acertar con la receta básica para ese concepto tan soso y desvirtuado que ha venido a llamarse «cine familiar».

Un destino que, inevitablemente, acabó por afectar al ogro verde. Porque, cuatro entregas después, incluso al equipo de Jeffrey Katzenberg le debió quedar claro que la cosa no daba más de sí. Aunque había una segunda vía para continuar explotando la saga: apoyarse en los carismáticos secundarios de la serie, probablemente el mayor de los aciertos cuando Shrek hacía tiempo que no aportaba gran cosa. Y puede que por las posibilidades, por el carisma, o porque la posición de Antonio Banderas a la cabeza del lobby latino era la mejor, que el felino embotado al que da voz —al menos, en las versiones original y castellana— ha terminado protagonizando esta «El Gato con Botas 3D» (ver tráiler y escenas).

Lo mejor que puede decirse de este spin-off y cinta inaugural de lo que, a su vez, busca convertirse en franquicia, es que intenta crear su propio mundo. Por más que siga moviéndose en las reglas marcadas por la serie madre de aprovechar los tópicos de los cuentos de hadas —en este caso con la búsqueda de las habichuelas mágicas que abrirían el camino a un gran tesoro—, ha sabido ir más allá: a la hora de construir el escenario, se ha servido de sus propias pautas, que no son otras que la imagen construida por Banderas a lo largo de todos estos años en Hollywood, y de la que el díptico formado por «La máscara del Zorro» (Martin Campbell, 1998) y «La leyenda del Zorro» (Campbell, 2005) es su máximo exponente.

Siguiendo la tradición de la mayor parte de las cintas de la factoría, el principal problema de «El Gato con Botas 3D» es que todas las ideas parecen agotarse en los primeros minutos, tras una presentación eficaz y una excelencia técnica que, eso sí, es innegable. Pero a continuación, el desarrollo vuelve a exhibir las carencias de lo cocinado por muchas manos, con una sujeción endeble que hace que en ningún momento nos interese verdaderamente la historia, provocando la sensación de que la cinta dura bastante más de lo que su metraje indica.

Así, uno termina quedándose con ideas sueltas bien creadas pero mal hilvanadas, que diluyen la eficacia del conjunto. Una lástima, porque la gata ladrona Kitty Zarpassuaves merecería un mejor escenario, aunque sólo fuera por su alegato en contra de la desungulación de los felinos, un acto verdaderamente bárbaro que mucha gente comete por una enfermiza perversión del concepto de «domesticación» que hace que les importe más su sofá que un ser vivo. Un motivo más que suficiente por el que este gato tendría que haber comenzado su andar chulesco, nunca mejor dicho, con mejor pie. Pero lo peor es que, si Pixar es reconocible, a los de DreamWorks ya se les ve venir de lejos. E insistimos, al menos por ahora, no por lo mismo.

Calificación: 4/10


Imágenes de la película “El Gato con Botas 3D”, película distribuida en España por Paramount Pictures Spain © 2011 DreamWorks Animation. Todos los derechos reservados.

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