“El Greco”: Manual del mal biopic

Escrito por el 29.11.08 a las 3:41

Que esfuerzos de coproducción europea tengan, en las complejas coordenadas en las que se desarrollan, resultados más o menos plausibles, es un riesgo que asumir y tener en cuenta cuando se valora y somete a juicio la obra resultante. Ahora bien, que tales cooperaciones, de presupuestos presumiblemente más holgados, acaben derivando en obras de tan ínfima calidad que ni siquiera sean capaces de superar la sensación de telefilme, no deja de ser una lamentable noticia. Máxime cuando nuestra cinematografía es una de las implicadas, junto con Grecia, en uno de los biopics más bochornosos que haya pasado por nuestras pantallas.

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“El Greco” pretende ser un acercamiento a la figura del pintor cretense y uno de los artistas más importantes del siglo XVI. Y digo pretende porque poco o nada hemos aprendido en torno a la figura central que la ocupa cuando alcanzamos los créditos finales. Para entonces, eso sí, hemos asistido a una sucesión de pasajes de su vida que van desde su Creta natal al Toledo de la Inquisición, pasando por la Venecia de los mercaderes. Pasajes, todos ellos, en los que iremos encontrando personajes a cada cuál más desdibujado, a cada cuál más increíble, no tanto por la mala actuación del elenco (que en algunos casos, también), sino por una exacerbante nulidad para desarrollar cualquiera de ellos. En todo momento se hace patente la imposibilidad de construirlos más allá de los tópicos y los arquetipos, haciendo de personajes de supuesto peso (el amigo y compañero de fatigas del pintor) invisibles al espectador, mientras otros como el hijo o el hermano se convierten en meras anécdotas con que adornar momentos puntuales de la película. Todos ellos vagan por una historia en la que el rigor histórico y las vivencias del artista brillan por un simplismo desesperante, porque nuestra única guía es la voz narradora del propio protagonista que, cuando no nos cuenta lo que ya nos es mostrado en plano, solapa las conversaciones o explica las fases de su pintura cual profesor de Historia del Arte impartiendo clases sobre un pintor… pero en primera persona.

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Si bien existe en “El Greco” un esfuerzo notorio de dirección artística y puesta en escena (si hay un gran logro en este aspecto, es la escena del interrogatorio de la Inquisición), éste queda completamente dilapidado por una dirección prácticamente inexistente por parte de Iannis Smaragdis, y un endeble guión a cargo de Jackie Pavlenko, debutante cuyo único haber era la escritura de un episodio para la serie “Casualty”. El primero trata de seguir un formalismo de época, que rápidamente se viene abajo cuando tira mano de recursos innecesarios y, peor aún, chapuceros: la superposición de las caras en el fuego de la hoguera, o las apariciones de los ángeles ante el Niño de Guevara (Juan Diego Botto) resultan aquí poco menos que ridículos. Por la parte que toca a Pavlenko y su guión, estamos ante un folleto que avanza a golpe de diálogos irrisorios, infantiloides en cuanto se trata de urdir la historia de amor entre El Greco (Nick Ashdon) y Jerónima de las Cuevas (Laia Marull), y pretenciosos de frases lapidarias que acaban por dar vergüenza ajena. Y de hecho, en su flirteo constante con el ridículo, el texto acabará por traspasar la delgada línea para provocar la carcajada con una mención al mismísimo Miguel de Cervantes.

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Ashdon incorpora un Greco que sólo convence intermitentemente, quizá porque éste se vea lacrado por la mediocridad de los personajes y situaciones que se extienden a su alrededor. Por su lado, Juan Diego Botto como Niño de Guevara demuestra ser tanto un error de casting como un personaje imposible de salvar (interpretativamente hablando), pues va acorde al nulo desarrollo del resto. Botto lo ejecuta con la misma torpeza con la que se resuelven muchas de las escenas de la cinta, con una incompetencia predominante que en no pocas ocasiones pone a la película de Smaragdis en la frontera del soporífero telefilme de sobremesa. Ni siquiera el siempre genial Vangelis puede evitar mostrarse irregular con su música, acentuando en exceso unas escenas iniciales que acaban desnaturalizadas. En cualquier caso, si “El Greco” no puede ser tildada si siquiera como superficial retrato de su figura central, al menos debiera servir como modelo y manual de cómo no hacer un biopic.

Calificación: 3/10

En las imágenes: Escenas de “El Greco” – Copyright © 2008 Alexandros Film, Lavinia Productora y Tivoli-Filmproductions. Distribuida en España por Manga Films. Todos los derechos reservados.



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1 - Ferran - 8:12 - 06.04.09

Estoy muy de acuerdo con Jordi Revert. La película es un folletín. Si esperas ver una biografía te equivocas. A mi mujer le gustó, como también le gustan muchos seriales de la TV. Lo peor es que si no conoces nada de la vida de este pintor o de la época puedes creeer que es real.

En los últimos años se ha vuelto a una tendencia especialmente mala en toda película histórica. Dar motivaciones actuales a personajes que vivieron hace cientos de años. Su forma de ver la vida y la muerte era muy distinta a la nuestra, así como la de entender la religión, relaciones humanas, etc.



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