Síguenos

«El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos». El fin de un comienzo

Críticas

«El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos». El fin de un comienzo

Aunque la película entretiene y su inicio resulta magnífico, no convence tanto en su tramo final, el que precisamente tendría que ser más sólido. Una suma de pequeños detalles provocan que su calidad sea inferior a la de sus antecesoras.

Soy un gran defensor de «El hobbit: Un viaje inesperado» y de «El hobbit: La desolación de Smaug»  Sendos títulos me parecen un divertimento ejemplar y, al igual que la novela en la que se basan, resultan más ligeros que «El Señor de los Anillos». Sin embargo, tienen su personalidad, presentándonos nuevos personajes y vistosos lugares de la Tierra Media que nunca antes habíamos visitado en el cine. Algo semejante sucede en «El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos» (ver tráiler y escenas), filme que se disfruta de principio a fin pero que, bajo mi punto de vista, no posee tanta calidad como las dos primeras entregas de la trilogía. El arranque de la cinta es fabuloso. Así, Smaug lanza su venganza contra Ciudad del Lago, destruyendo todo lo que encuentra a su paso y segando la vida de hombres, mujeres y niños. Al mismo tiempo, la historia se centra en la avaricia que se adueña de Thorin, pues no está dispuesto a compartir las riquezas que se ocultan en la guarida del dragón (muchas de ellas ni siquiera pertenecen a los enanos). La película refleja a la perfección la disputa entre las distintas razas que ansían hacerse con el botín, aunque ello signifique iniciar una contienda. Además, las referencias a Sauron funcionan y se convierten en atinados guiños a lo que está por venir.

"El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos"

¿Qué es lo que provoca, pues, que mi opinión sobre la conclusión de esta trilogía no sea tan buena en relación con sus antecesoras? Son varias cosas, pequeños detalles que hacen que mengüe la calidad general del filme. Empezaré hablando de la historia de amor entre Tauriel y Kili. Evangeline Lilly y Aidan Turner se esmeran en su interpretación, pero, por desgracia, no funciona. A todo ello hay que añadir la relevancia que se le da a Alfrid, la mano derecha del gobernador de Esgaroth. Se trata de un personaje inventado cuyo peso en la narración podría haber recaído en este último. Sus escenas cómicas no resultan convincentes. Por último, el conflicto que da título a la película carece del vigor que sí hallábamos en las contiendas de «El Señor de los Anillos». El director, Peter Jackson, parece percatarse de que sería un error imitar lo que ya hizo en el pasado, de ahí que incluya refriegas cuerpo a cuerpo entre varios de los protagonistas. A éstas les falta un toque especial para mantenernos en vilo en nuestros asientos, por no mencionar que algunas se tornan demasiado exageradas (es lo que acontece con Legolas, cuyas escenas de acción nos hacen creer que estamos presenciando un videojuego). Ah, y sorprende comprobar cómo cantan ciertos efectos visuales del largometraje.

"El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos"

En cuanto al reparto, poco hay que decir con respecto a lo que vimos en las dos primeras entregas de la trilogía. Ian McKellen, Martin Freeman y Richard Armitage llevan a cabo un buen trabajo en los papeles de, respectivamente, Gandalf, Bilbo y Thorin (obviamente, el último de ellos es quien se luce más, dado el cambio que se produce en la personalidad del enano). Luke Evans vuelve a brillar como Bardo, mientras que Lee Pace dispone de tiempo para mostrarnos el lado más inquietante de Thranduil. En cuanto a los cameos de viejos conocidos de la saga, sólo puedo decir que me encantaron. Su presencia es necesaria, porque, a fin de cuentas, «El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos» es el fin, el fin de un comienzo…

Calificación: 7/10

Imágenes de “El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos” © 2014 Warner Bros. Pictures. Distribuida en España por Warner Bros. Pictures International España. Todos los derechos reservados.

Continue Reading
Subir