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«El hobbit: La desolación de Smaug». Oro y fuego

Críticas

«El hobbit: La desolación de Smaug». Oro y fuego

Entretenida durante todo su metraje, la película nos convierte en un integrante más del grupo formado por Gandalf, Bilbo y los enanos. A destacar lo interesantes que resultan sus nuevos escenarios y personajes, así como el incremento de sus pasajes emotivos.

Comprendo que a muchos les resulte frustrante que un libro como «El hobbit» se haya llevado al cine con el formato de una trilogía (sobre todo cuando los planes originales de Peter Jackson eran trasladar su contenido en únicamente dos películas). Sin embargo, los fragmentos de la historia que podrían haber resultado más pesados para el espectador se han quedado atrás (la presentación de los enanos a los que Bilbo y Gandalf acompañan en su misión), de ahí que con «El hobbit: La desolación de Smaug» (ver tráiler) y «El hobbit: Partida y regreso» lleguen los momentos que sin duda más disfrutarán los espectadores.

Martin Freeman

En el título que nos ocupa, el grupo entra de lleno en una huida que prácticamente se extenderá durante todo el relato. La película nos introduce en una sucesión de pasajes en los que la fantasía lo domina todo, quedándonos absortos al contemplar escenarios como el Bosque Negro o la Ciudad del Lago. Las escenas emotivas se incrementan, mientras que la acción combina tanto fabulosas coreografías, caso del combate en el río, como secuencias con un mayor contenido épico (la aparición de Smaug). Los nuevos personajes, esto es, aquellos que no aparecían en el libro, se integran con bastante naturalidad en la narración y no llegan a molestar. Se percibe también un incremento de los fragmentos oscuros en comparación con «El hobbit: Un viaje inesperado». No obstante, que quede claro que esto no es «El Señor de los Anillos» y que, obviamente, la cinta no posee su complejidad.

Evangeline Lilly

Al igual que en el primer largometraje de la trilogía, Martin Freeman, Ian McKellen y Richard Armitage vuelven a demostrar que saben llevar muy bien el peso de la historia. No obstante, cabe señalar que los nuevos intérpretes han sido muy bien elegidos. Es el caso de Luke Evans, quien da vida a Bardo, o de Stephen Fry, que se pone en la piel del gobernador de Ciudad del Lago. Evangeline Lilly sale muy airosa al encarnar a Tauriel, sobre todo si tenemos en cuenta que dicha elfa no formaba parte de la obra original. Respecto a Orlando Bloom, está claro que Legolas es el mejor papel de su carrera (eso sí, lo curioso es que no es capaz de hacerle sombra a Lilly). «El hobbit: La desolación de Smaug» nos lleva por territorios que no conocíamos en una entretenida odisea que hará las delicias de los amantes del género (al menos en su vertiente más liviana). De hecho, reconozco que su metraje se me pasó en un abrir y cerrar de ojos. Lo que no estoy muy seguro es que el público haya aceptado que no pocas películas concluyan de forma abrupta, como si del cliffhanger de una serie de televisión se tratara. Eso es lo que aquí sucede, y justo en un momento verdaderamente interesante. Aunque me gusta que existan sagas en el cine, entiendo que esta clase de recursos se ha de utilizar con habilidad para no soliviantar al personal.

Calificación: 8/10

Imágenes de “El hobbit: La desolación de Smaug”, película distribuida por Warner Bros. Pictures International España © 2013 Metro-Goldwyn-Mayer, New Line Cinema y WingNut Films. Todos los derechos reservados.

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