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«El lado bueno de las cosas»: Entretela para nubarrones

Críticas

«El lado bueno de las cosas»: Entretela para nubarrones

Como expresa el título, David O. Russell entrega una fábula amable para horizontes grises, y se atreve a llevar su tonalidad, entre el humor negro y la cursilería, hasta sus últimas consecuencias, rodeado de actores de extraña química.

Corresponde ser honestos con la película —¿o es ella la que está imponiendo su aproximación más justa?—, se antoja de caballeros encontrar “El lado bueno de las cosas” (ver tráiler) también debajo de ese título, o bien el forro plateado de un abrigo por lo demás común y raído, en referencia al original inglés —“Silver linings playbook” sustraído del dicho popular «Every cloud has a silver lining»—. La deuda huele a estratagema de los Weinstein, zorros avispados ante la perspectiva de completar la nómina del año con una feel good movie encasquetada en esa tienda de segunda mano que es la época de crisis social y financiera. También, veámosle el forro al gabán, propuesta de un par de cinéfilos que supieron convencer al gran público con la oratoria de entreguerras en “El discurso del rey” (Tom Hooper, 2010), y que ahora mantienen su olfato cerca de aquella época, cuando Frank Capra reunía a personajes probablemente desamparados pero imposiblemente afines, y los llevaba por los parques y los salones suntuosos para hablar de supervivencia emocional en tiempos de recortes.

En un momento dado de “El lado bueno de las cosas”, David O. Russell hace retroceder la cámara, lejos de un ejemplo de felicidad, casi desarrollando el zoom enfático inverso, y muestra las luces brillantes de una Navidad que se ha ido escurriendo como escenario de buenaventura a lo largo de toda la película. Quizá por ese motivo resulte difícil apreciar su entereza narrativa y su bondad de palabra, ya que la historia abraza una visión optimista de la realidad cuya credibilidad, al espectador de hoy, le resulta lejana como ese zoom, vista la redundancia de las tragedias históricas. Pat (Bradley Cooper), el antihéroe que se reformula en un arquetipo heroico, no suaviza esta tarea, puesto que su entusiasmo a la hora de condenar las hipocresías cotidianas y de celebrar cada mínima bocanada de aire terminan rozando la antipatía: en su bipolaridad quedan contenidas las paradojas del hombre en crisis, que desea regresar al tiempo anterior y que a la vez pelea por una personalidad nueva.

No puede haber realismo para un personaje así, concluye O. Russell a lo largo de su guión milimétrico, espoleado por la rectitud de manual antes que por la pasión del desarrollo. Cuando toca desbocarse, aun sin alcanzar la algarabía de personajes peculiares como en “Vive como quieras” (Capra, 1938), la película demuestra sus mejores bazas, sustentadas en una reunión ruidosa de actores desubicados. Puede que “El lado bueno de las cosas” sea, a fin de cuentas, aceptar la desorientación antes que la rotundidad de los cabos bien sujetos; de ahí que no termine de resultar precisa la domesticación de Tiffany (Jennifer Lawrence), quien funciona como excelente signo de exclamación en las estrofas del relato, al menos hasta que su carácter terapéutico quede ensombrecido por el mandato manual de una resolución tan conveniente como precipitada.

Pat busca calor, y lo encuentra; Pat necesita una sensación envolvente, pero física, y la halla; Pat quiere dejar de oír la canción del pasado, de modo que aprende a bailar con el presente. Se incluye una nota al pie, o al iPod, del número musical “Moses” de “Cantando bajo la lluvia” (Stanley Donen y Gene Kelly, 1952), pero antes vendría a la mente el trío protagonista de aquella película interpretando “Good morning” con sus respectivos impermeables, en una madrugada de tormenta. David O. Russell hace correr y bailar a Pat con ese abrigo feo que es su enfermedad mental y su situación familiar, entre nubes poco prometedoras, del que pretende descubrir el reverso cálido y amable. Puede que el intento tenga que enfrentarse a la animadversión del cinismo y de la falta de credibilidad, pero se atreve a llevar su personalidad, entre el humor negro y la cursilería a bocajarro, hasta sus últimas consecuencias.

Calificación: 6/10


Imágenes de “El lado bueno de las cosas (Silver linings playbook)”, película distribuida en España por eOne Films Spain © 2012 Mirage Enterprises y The Weinstein Company. Todos los derechos reservados.

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