Síguenos

«El legado de Bourne»: La dignidad del heredero

Críticas

«El legado de Bourne»: La dignidad del heredero

La cuarta película vinculada a Jason Bourne mantiene sus esencias de forma, contando con un equipo similar y el estímulo del thriller cualificado por acción y misterios en equilibrio. De fondo, falta un nuevo héroe diferenciado e inolvidable.

En un momento de «El legado de Bourne» (ver tráiler y escenas), Aaron Cross (Jeremy Renner) observa, grabado a mano en un madero, el nombre de Jason Bourne. Parece que los productores se han empeñado en perpetuar el linaje de un solo hombre, sacándole un brazo mellizo como una estrella de mar en vez de cambiarle el rostro, estrategia habitual en la franquicia de otro agente, James Bond. Se les pudo haber antojado, también, que el personaje que Matt Damon inmortalizase en una cardiaca y sugerente trilogía, que iba creciéndose como pocas sagas lo consiguen, había quedado desfasado según los rápidos ritmos de caducidad cinematográfica de los últimos años. Unos trazos febriles sobre madera que debían dar paso a lo tecnológico, a la biotécnica, a un suspense elegante y suave como un láser grabando sobre acero.

Tony Gilroy, hasta ahora vinculado al universo de Robert Ludlum únicamente como guionista, era sin duda el candidato perfecto para llevarse los despojos principales de esa herencia, hacia un nivel parejo al de Paul Greengrass: el del thriller físico que trabaja el músculo de las filigranas de montaje, la multiplicidad de pantallas y la aparente sobrecarga de información cruzada en complejas telarañas de espionaje. Y todo eso, como demostrase en la muy notable «Michael Clayton» (2007), está presente en esta cuarta entrega de una factoría de antihéroes decididos a deconstruir su ejemplo. Aaron Cross posee el nombre y algunas curiosidades a la contra de lo común —anhela un virus en tiempos de paranoia e higienización—, pero no el alma para convertirse en el sucesor idóneo de Jason Bourne.

En verdad, la identidad de aquél sirve únicamente como pretexto para el detonante de la historia, mientras lo demás tiende lazos más bien vagos con la trilogía precedente y va adoptando un ritmo extraño y ascendente. Podría adscribirse a cualquier otra saga de espionaje, con menos secuencias trepidantes de lo esperable, protagonizadas por un sucedáneo de los experimentos sufridos por Bourne, aunque sin los dilemas de identidad y moral que acosaban a este último. Esa falta de emoción y emotividad en el protagonista y en las causas de su huida, o la frialdad cerebral inherente a la caligrafía Gilroy, más cercano a Doug Liman, debilita un conjunto por lo demás a la altura de unos materiales tan bien concebidos, desde las nuevas incorporaciones al set de rostros reconocibles —Edward Norton y Rachel Weisz— hasta la orquestación de escenas como la del laboratorio o la persecución de motos por Manila. Se echa en falta, en el interior de esa blancura de paisajes helados o de incendiario exotismo y del marco ético de la pareja protagonista, algo más de zonas oscuras, de esa locura que aúlla al oído de Aaron Cross desde el comienzo. Un hombre efectivo, pero sin madera de Bourne.

Calificación: 7/10


Imágenes de “El legado de Bourne”, película distribuida en España por Universal Pictures International Spain © 2012 Universal Pictures, Relativity Media y Captive Entertainment. Todos los derechos reservados.

Continue Reading
Publicidad

Novedades destacadas

Guía de películas

A B C D E F G H I J K L M N O P Q R S T U V W X Y Z 1
Subir