“El luchador (The wrestler)”: Espectáculo y soledad de dos perdedores

Escrito por el 24.02.09 a las 20:32

Han pasado veinte años y Randy sigue ofreciendo sus embestidas sobre el ring a un público ávido de emociones fuertes, aunque ahora en peleas de segunda fila durante los fines de semana. Sus combates de lucha libre americana (wrestling) están simulados conforme a pautas preestablecidas en busca del espectáculo, pero los golpes, sangre y heridas son tan reales que le obligan a tomar pastillas y hormonas, mientras su corazón empieza a pagar el precio de los excesos. Uno de ellos lo encuentra junto a la stripper Cassidy, alma gemela que exhibe su cuerpo escondiendo sus verdaderos sentimientos y su vida de madre soltera. Son las apariencias y la realidad de dos perdedores que necesitan mantenerse en el candelero para sobrevivir económicamente y huir de la soledad que les amenaza. Una dualidad —quizás habría que hablar de esquizofrenia— que Darren Aronofsky busca plasmar en “El luchador (The wrestler)” , retrato crítico de la superficialidad y hedonismo de una sociedad en forma de historia de lucha redentora que congela el ánimo del espectador en su tristeza y soledad.

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El director de “Réquiem por un sueño” se sirve de la fotografía de grano grueso y la cámara en mano para recoger de manera realista la frialdad, sordidez y desorientación de dos luchadores que se encuentran en el crepúsculo de sus carreras y empiezan a darse cuenta de que están solos en el mundo. Sus trabajos podrían representar el mundo de la apariencia y la falsedad, donde todo está en venta y al servicio de un cliente poco exigente, pero también donde se esconde lo personal porque los golpes de la vida duelen más que los recibidos en el cuadrilátero, porque es muy difícil cambiar el rumbo cuando no existe alguien que lo espere. Son vidas en la soledad y el fracaso familiar, aunque en su interior queda dignidad y una chispa de humanidad, necesidad de amar y tener a alguien a quien contarle las cosas… Es, sin embargo, una chispa amenazada por la sordidez y los excesos, rodeada del griterío ensordecedor y las luces de neón que impiden oír y ver lo que pasa en su interior. Por eso, la oscuridad —el plano en negro es bien ilustrativo y adecuado colofón— siempre está al final de ese túnel poco iluminado por el que el luchador accede al ring —excelente paralelismo en la secuencia de los pasillos del supermercado, con un buen trabajo de sonido—.

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Una estética realista para una primera parte muy violenta y obscena, donde Aronofsky no repara en colocarse con morbosidad, como si de un voyeur que ha pagado su entrada se tratase, con reiterativas y fuertes escenas en las que busca mostrar los extremos en que han caído viejas leyendas, para después ir a su desangelada y ordinaria vida real —incluido el trabajo vendiendo carne en el supermercado— y buscar momentos en los que lo emotivo y lo sentimental no pasan de ser un espejuelo para el espectador. Si desagradable y poco digerible puede ser la crudeza de algunas imágenes —no recomiendo la película a gente sensible—, más dura aún es la sensación que dejan este buen hombre y esta buena mujer, dos vidas fracasadas a las que parece que el director niega una segunda oportunidad. Buena interpretación de Mickey Rourke —con su tremendo paralelismo vital con Randy—, muy física y meritoria pero también muy interior para un personaje tan rudo, algo que le valió el Globo de Oro® al Mejor Actor Dramático y la nominación al Oscar®. Y brillante factura visual para Aronofsky, que se contiene en sus extravagancias y excesos personales para dar a la cinta un toque opresivo y retratar lo estrafalario del submundo del wrestling.

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Historia de una huida en busca de afecto, negado primero por una hija abandonada y después por una bailarina de striptease, para volver al escenario de sus noches de gloria y conformarse con el apoyo de los fans y el calor de unos focos impersonales. Una vez más, la realidad se esconde tras el espectáculo para seguir ocultando la verdad de unas vidas vacías y una sociedad que sigue vitoreando con pasión a sus gladiadores: ¡menudo espectáculo! La película ganó el León de Oro en Venecia, reflotó el espectáculo de la lucha libre americana y también recuperó a Rourke para el cine.

Calificación: 6/10

En las imágenes: Fotogramas de “El luchador (The wrestler)” – Copyright © 2008 Protozoa Pictures. Distribuida en España por Wide Pictures y Universal Pictures. Todos los derechos reservados.



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