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«El origen del planeta de los simios»: Genealogía de una revolución

Críticas

«El origen del planeta de los simios»: Genealogía de una revolución

«El origen del planeta de los simios» tiene una factura impecable y da un paso más allá en la captura de movimientos, pero pese a sus excelentes mimbres y buen ritmo, ni es tan portentosa ni tan memorable como la historia a la que precede.

The beginning is the end is the beginning —»El principio es el fin es el principio»—, título de una de las canciones de The Smashing Pumpkins, bien podría servir como perfecto eslogan de esta simiesca precuela que narra los hechos previos a «El planeta de los simios» (Franklin J. Schaffner, 1968): el declive de la raza humana, devorada a sí misma por su propia prepotencia, y el ascenso y dominio de la raza que le antecedía en la línea evolutiva. Es, también, línea dispuesta a recordar que la de Schaffner, fabulosa película de ciencia-ficción que partía de la novela de Pierre Boulle, era uno de esos clásicos que alcanzaban tal distinción con un as en la manga, este era, el celebérrimo final que sumía a Charlton Heston en una solitaria desesperación sobre la Tierra, luego prolongada espiritualmente en «The Omega Man» (Boris Sagal, 1971).

Más allá de hermanas anímicas, el recuerdo imborrable de ese final podría servir para apuntar la verdadera ausencia en «El origen del planeta de los simios» (ver tráiler y clips): lo memorable como requisito para forjar su propia leyenda. Rupert Wyatt desempeña con corrección y hasta cierto entusiasmo la microhistoria que dará paso a la macrohistoria, lo hace con indudable músculo narrativo y el entretenimiento más o menos inteligente como base de un blockbuster sólido como una roca. Equivale esto a decir que estamos ante una precuela primorosa en su realización y felizmente asombrosa en el paso más allá que da la técnica de captura de movimientos y la genialidad gestual de Andy Serkis, varios enteros superior a las interpretaciones de una Freida Pinto que no pasa de chica-florero o de un Tom Felton encasillado en personajes de gamberra malicia. Pero la excelencia artesana, una vez más, no significa necesariamente la majestuosa naturalidad del clásico instantáneo. Este es uno de esos casos, ejemplo paradigmático que se alimenta de la filigrana técnica y se preocupa de enfatizarla con la complicidad de una cámara nada inocente, siempre al servicio del espectáculo.

Y el espectáculo es notable en su factura. Como un prólogo bien escrito, pero prólogo al fin y al cabo, aún lejos de impregnarse de la esencia tortuosa de lo que sigue. Como si la propia película fuera consciente de que su revolución no puede competir, ni en capacidad de sorpresa ni en profundidad humanístico-social, con la post-revolución a la que precede; como si los restos del Golden Gate, pese a la lograda batalla que es clímax en el puente de San Francisco, nunca pudieran aspirar al impacto de los de la Estatua de la Libertad en una playa desierta. En este caso, la revolución se revela menos interesante que la evolución.

Calificación: 7/10


En las imágenes: Fotogramas de “El origen del planeta de los simios”, película distribuida en España por Hispano Foxfilm © 2011 Twentieth Century Fox y Chernin Entertainment. Todos los derechos reservados.

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