Síguenos

«El puente de los espías»: El hombre en pie

Críticas

«El puente de los espías»: El hombre en pie

Nuevo tratado sobre el gusto de la narración cinematográfica de Steven Spielberg, que lanza una propuesta impecable en su presentación y envuelta en un halo de nostalgia que casi acaricia incluso la ingenuidad. Casi. Estupendamente recomendable.

A Jim Donovan (Tom Hanks) le ha tocado bailar con la más fea: tiene que encargarse de la defensa de Rudolf Abel (Mark Rylance), acusado de ser un espía soviético. Estamos en plena Guerra Fría, así que, efectivamente, Jim tiene que bailar con la más fea. Venga, a la pista. Steven Spielberg dirige «El puente de los espías», thriller de confidentes, patriotas, padres, amigos, soplones y delatores con la firma de Joel y Ethan Coen en colaboración con Matt Charman que, como no podía ser de otro modo -y menos a estas alturas del año-, se perfila como aspirante de peso a los Oscar® que llegarán en unos meses. Semejantes nombres invitan a pensar en ello, y eso sin entrar en el equipo técnico, que asusta.

El puente de los espías

«No parece alamardo» «¿Ayudaría?». Y es que con Thomas Newman a la banda sonora, Janusz Kaminski a la fotografía, Michael Kahn a la edición, etcétera, etcétera, la cosa pinta bien ya de entrada para el espectador. Aunque lo realmente sorprendente, más allá de la despampanante puesta en escena de la película, es la capacidad del cineasta para regalarnos un nuevo tratado del gusto por narrar cinematográficamente con una propuesta genialmente sencilla en sus postulados, empapada de una pátina de nostalgia artística que convierte «El puente de los espías» en una extraña perlita que parece sacada de otro tiempo en el que incluso los temas más espinosos y peliagudos podían tratarse con un candor amable, positivo, casi ingenuo.

El puente de los espías

La verdad es que el observador puede incluso salvar un epílogo empalagosamente edulcorado, con múltiples y excesivos finales y un inevitable amor por la bandera global. Porque realmente no molesta cuando se puede disfrutar de un mastodonte extenso pero fascinante en su naturalidad y engrasado desarrollo, presidido por un Tom Hanks fantástico haciendo de Tom Hanks -humano, cercano, carismático, verazmente irreal- en un mundo lleno de peligros a esquivar de la mejor manera que se pueda, un universo de paranoia que combatir desde la más simple de las honestidades. Hace mucho frío ahí fuera, pero «El puente de los espías» es un bombón artístico desde el que contemplar cómo afrontar la gestión del odio de ayer y hoy -siempre reprobable, peligroso, aterrador- de un modo elegante y llevadero. Desde la distancia, obvio.

Calificación: 8/10

Continue Reading
Publicidad

Subir