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«Entourage (El séquito)»: Nepotismo ilustrado

Críticas

«Entourage (El séquito)»: Nepotismo ilustrado

La serie de televisión salta al cine dejando claras sus intenciones y público objetivo. No pretende más que extenderse de una pantalla a otra, con un resultado parecido a sentarse a ver cuatro episodios del tirón. Si te gusta una, te gustará la otra; si no, ni te molestes.

Vinnie (Adrian Grenier) quiere debutar como cineasta con una ambiciosa película de ciencia-ficción. Y tiene un papel para su hermano Johnny (Kevin Dillon), claro. ¿Será mucho quebradero de cabeza para E (Kevin Connolly) y el todopoderoso Ari (Jeremy Piven)? Turtle (Jerry Ferrara), por su parte, tiene ahora dinero de sobra, pero sigue conduciendo para su amigo estrella. La serie finalizó de un modo un tanto… atropellado, por decirlo de algún modo, así que afortunadamente la base fan es tan importante -en USA, se entiende- como para saltar a la gran pantalla de la mano de Doug Ellin, su creador. Y eso está muy bien: ya tenemos aquí «Entourage (El séquito)», toda para nosotros.

El séquito

«Está todo bajo control». La verdad es que es bastante fácil de analizar en términos artísticos: a quien le guste el serial, le gustará la película; a quien no, que no se moleste. Porque en realidad es como ver tres o cuatro capítulos de una sentada, ni más ni menos. Un paseo rápido, dinámico, divertido y ligero por las entretelas del Paraíso de la Ostentación y la Fantasía, ese micromundo falso/real siempre bañado de sol, chicas despampanantes, tentaciones y traiciones a granel y, en definitiva, una opulencia saludablemente catártica que en el fondo no hace sino clamar por el valor de la familia -en un sentido de barrio– como último y único recurso al que aferrarse cuando las cosas van mal. O cuando van bien. Claro.

El séquito

Son sólo negocios, pero también es algo personal. Y desde esa esencia en la que fácilmente se reconoce la amistad de su equipo central nos reencontramos, desde la plácida complicidad de una oscura sala de cine, con la estrella cercana (Grenier), el antihéroe irreductible (Dillon) y dos de las mayores manifestaciones del nepotismo bien entendido que nos ha dado la caja tonta reciente (Connolly y Ferrara), acompañados y protegidos por el siempre tremendo, espídico, odioso, tiránico, adorable, indescriptible Ari Gold de Jeremy Piven. Cameos a patadas, metacine a patadas, Mark Wahlberg y sus colegas a patadas. «Entourage (El séquito)» es un gusto desde su puesta en escena, su ritmo, desde todo lo que la rodea. Lo malo es que se acaba. Que la pongan otra vez.

Calificación: 7/10

“Entourage (El séquito)” © 2015 Warner Bros. Pictures y Closest To The Hole Productions. Todos los derechos reservados.

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